jueves, 25 de abril de 2013

GUARDIOLA VS GUARDIOLA

Bayern Munich ya tiene “el toque mágico” de Guardiola

Este fue el planteamiento de los dos equipos en el inicio y durante el match de ida de lasemifinal. El Barcelona no cambió un ápice su sistema: 1-4-1-2-3. En cambio su rival,sin romper el 1-4-1-4-1 ordenado desde el comienzo del match, realizó muchas variantes. Sin precipitación fue comiéndole terreno al rival. Adelantó sus líneas, bien juntas hacia delante. Guardando siempre las espaldas con una disciplina espartana. Y se  centró en atacar sus objetivos por la banda derecha, a sabiendas de los puntos débiles del Barcelona. No sólo Robben, sino también Ribèry y Müller. Sin olvidar la presión intensiva en todo el campo. Sin dejar ningún cabo suelto y dependiendo de la situación y la oportunidad del momento. Impensable ha sido ver a Robben marcando a Alexis Sánchez.Un  equipo que mordía en defensa y asustaba en el ataque. Como si fuera magia, sacando palomas y conejos de su chistera. Su repertorio fue cambiante, eléctrico, diferente. Muy completo y demoledor.

Por Miguel Miró
Se puede decir entrelíneas,  tal vez más o menos fuerte… pero no tan claro.
Ya se apreció el toque mágico de José Guardiola en el equipo alemán. Sin protagonismos, sin su presencia física pero con una gran batería de ideas que llevan su sello. Desde la distancia se pudo comprobar en el match de ida de la semifinal de la Copa de Europa en el Allianz Arena de Münich.
Bayern Munich contra Barcelona.
O lo que es lo mismo:
Guardiola contra Guardiola.
Nos cuesta creer que Bayern Munich haya cambiado tanto de la mano de Jupp Heynckes los primeros meses del presente año. El mismo entrenador que cometió una torpeza “mayúscula” en la última final de la Copa de Europa.
Un cambio inapropiado en un momento inapropiado cuando el cuadro bávaro tenía ventaja en el marcador. El mismo técnico que privó al equipo alemán de su quinto título continental ante el Chelsea, precisamente en el mismo escenario de Münich en mayo de 2012.

INTROMISIÓN INOPORTUNA
¿Se puede hablar de intromisión?
Rotundamente, no. El club Bayern Munich debe proteger sus intereses y también sus aspiraciones. El sorteo de la Copa de Europa así lo quiso. Los dirigentes contrataron a José Guardiola y ellos mismos saben que las ocasiones hay que aprovecharlas en su momento justo. No surgen por arte de magia todos los años.
Máxime cuando se está más cerca –un escalón, tan solo un escalón–  para llegar a la final que se disputará en el estadio de Wembley.
Recordamos algo parecido. Cuando Valencia contrató por segunda vez a Alfredo di Stéfano, a finales de los años setenta. Al equipo lo dirigía Bernardino Pérez, “Pasieguito”, en aquella final de Copa de España (Valencia 2 R Madrid 0, en el estadio del Manzanares). Sin embargo, la “mano” del nuevo técnico se vio claramente en el terreno de juego. Muchos se sorprendieron al ver a Mario Kempes jugando por la banda derecha. Al final, los aficionados sólo hablaban de los dos goles de Kempes.
Valencia ganó el trofeo y los laureles de los llevó el entrenador guipuzcoano.
Lo mismo decimos del “new” Bayern Münich. Las “fórmulas” mágicas de Guardiola –siempre basándose en las características de los jugadores– se vieron nítidamente en el campo.
El club bávaro convertido en el AVE rápido y con lujo de detalles, mientras que Barcelona pareció poco más o menos un tren de mercancías.
O como decía un amigo:
“El Corte Inglés compitiendo con un comercio pequeño”.
 

Bayern Munich monta su laboratorio en el eje del campo. No tiene pausas intermedias, pasa de la defensa al ataque como un "martillo". Tiene una gran variedad de fórmulas. Frente a Barcelona "machacaron" la banda defendida por Alba -tres y cuatro jugadores- además insistieron por el centro y la banda contraria aprovechando los errores de Bartra. Por un lado jugaron a la espalda del lateral y al central, valga la expresión “le hicieron un roto”.

CONCENTRACIÓN, DISCIPLINA Y PRESIÓN
Dos detalles, simplemente, para abrir boca.
¿Se imaginan a Robben marcando a Alexis Sánchez?
Pues, no se lo imaginen. Se produjo durante el Bayern-Barcelona.
¿Y Schweinteiger robándole balones a Xavi?
Pues, Sebastián, con toda su exquisita técnica, prácticamente se “comió” al azulgrana todo el partido.
¿Y los relevos, los cambios de ritmo y las salidas explosivas? ¿Y las constantes variaciones, compaginadas en el marcaje en zona al hombre?
En el equipo bávaro no hay figuras, figuritas ni figurones. Todos trabajan, todos muerden y a la hora de  atacar lo hacen como un martillo y con la arrancada de un Ferrari.  Y lo más importante, una asfixiante presión intensiva en todo el campo sin perder ni un segundo la concentración y el orden.
De inicio el Bayern presentó un sistema 1-4-1-4-1, con un stopper-escoba (Martínez) delante de los zagueros y un delantero (Mario Gómez), con unas líneas juntas que dibujaban tres filas diagonales que cubrían cada centímetro de su campo. Diagonales para una basculación específica en distancias cortas, que interceptaban todo movimiento del rival. Esa posición, además, permitía un marcaje severo y la anticipación a los delanteros rivales, que muy pronto se desconectaron del resto de sus compañeros. Aislados y atados.
No obstante, al adelantar las líneas al mediocampo variaron el dibujo (1-4-4-2 o 1-4-3-3) en el momento de la recuperación del balón. Sin olvidar la presión adelante, con Müller y Gómez. No obstante, lo más importante fue que: nunca perdieron la posición y el orden. Ejercieron, además, un pressing intensivo en todo el campo. En ambos casos trabajando todos al unísono en funciones defensivas y funciones ofensivas. Esta fórmula permitió ganar el eje del campo, como base de operaciones. 


El equipo bábaro tiene varios sistemas defensivos, siempre con presión intensiva por todo el campo. Al implicarse todo el equipo, permite los marcajes de 2X1 o 3X1. Sin embargo, lo que más nos llamó la atención fue la posición de los jugadores en varias fases del partido. Algo así como un "candado" en un dibujo que se asemejaba a un clásico abanico. Algo muy original para evitar los pases largos o cortos entre líneas. Un detalle muy especial para frenar al FC Barcelona. Algo muy sospechoso... ¿No les parece? 

PASA DE LA DEFENSA AL ATAQUE SIN PAUSAS
A partir del adelantamiento de líneas, el equipo pasaba inmediatamente de la defensa al ataque, sin pausas. Un ataque que se transformó en un constante martilleo. Por el flanco derecho –la banda de Alba– de frente por Robben, y en diagonal a sus espaldas, Müller.
Una fórmula que se repitió muchas veces, incluso descolgándose también desde atrás Lahm. La ayuda de Piqué descolocaba a la defensa azulgrana, ya que no permitía subir a Busquets, más preocupado por los fallos de Bartra y los movimientos de Mario Gómez. Alves, por su parte, atado por Ribèry y Alaba.
A pesar de sus movimientos el Bayern respetó a su rival durante la primera parte. Todo cambió tras el segundo gol alemán. Nos sorprendió el dibujo desplegado por el Bayern. Una especie de abanico que se extendía de banda a banda achicando los espacios por el centro y los laterales. Una forma nada convencional para evitar los pases cortos o largos entre líneas. Una especie de tela de araña para anular más a su adversario.
Ante el dominio aplastante llegaron dos goles más y pudieron ser más, porque se soltó el cuadro local y jugó a su antojo, con triangulaciones y acciones de auténtica calidad. 


Ya la fórmula inicial del Bayern Munich cubría todos los caminos a Neuer al adversario. Tres líneas de tres en diagonal  que basculaban siempre hacia el balón. Después se cerraban con un libre escoba, por delante de la defensa.Además, la presión intensiva en todos los rincones del campo. El equipo azulgrana se vio maniatado completamente. Sin  movilidad, sin velocidad y sin  profundidad se le nublaron las ideas. Igualmente, tanto Alexis y Pedro, a pesar de sus desmarques, siempre tenían un guardián con el aliento en el cuello. El equipo español jugó, además, el partido con 10 jugadores -Messi acompañaba, pero no sprintaba- y Busquets tampoco pudo subir, por los agobiantes problemas que se multiplicaban en la defensa. Bayern se adueñó muy pronto del centro del campo. Barcelona aguantó solamente los primeros 45 minutos.

BARCELONA, SIN ENTRENADOR NI PRESIDENTE
Muchos trataron de buscar agua en el desierto para explicar la debacle azulgrana. La final de Atenas, resaltar a Javier Martínez, un sistema ya caduco y otras cuestiones como la Messi-dependencia. O, también, que el equipo actuó con 10 jugadores. Sólo conjeturas o justificaciones donde no las hay.
La cruda realidad sigue siendo la misma: Francisco Vilanova no es José Guardiola. El equipo, igualmente, estuvo a la mano de Dios. No ha tenido técnico durante tres meses y ha sido lógico que los jugadores se relajaran.
Y aunque sea duro decirlo la única motivación, por llamarla así, que se dio por parte del club a la plantilla han sido por razones extradeportivas que deberían haberse mantenido en la intimidad de las personas. Como si el fútbol fuera un deporte para hipocondríacos. Algo fuera de contexto y una falta de tacto para los que sufren.  
La calidad se mantiene, pero sin la motivación de los últimos años… Carece de concentración, disciplina y la presión intensa que requiere el fútbol actual. Y sobre todo, planes de juego, variaciones, estrategias, trabajos en lo técnico, anímico y en lo físico… y dejarse de mirar el ombligo.
Así de claro, así de simple.
Si a ello le sumamos que el FC Barcelona lleva mucho tiempo sin presidente, apaga y vámonos. Alejandro Rosell se ha preocupado más de sus negocios privados que en las situaciones que se estaban produciendo en la sociedad. (Política, Neymar, frivolidades y declaraciones desafortunadas). Desde hace mucho tiempo, no es de ahora. Los problemas se fueron acumulando hasta que salieron a la luz.

LA VICTORIA EN LIGA, NO RESUELVE LA SITUACIÓN
Demasiados errores se han cometido, tras el cambio de entrenador. Errores grandes, enormes y garrafales… que fueron minando la convivencia en el vestuario. El más notorio ha sido el del cuerpo técnico, haciendo caso omiso a la política de la cantera (dos o tres jugadores por temporada) y la falta de psicología en el vestuario. Por dos veces, al menos, “llenó” el equipo titular de jóvenes de la cantera.
El más sonado y lamentable fue en match contra el Benfica en el Camp Nou.
¡Un partido de Copa de Europa! Un insulto para el rival, que reaccionó con malas artes, aunque no tuviera consecuencias graves. Una falta de respeto: el equipo portugués se jugaba una plaza en la Copa UEFA.
Además, supuso un insulto a la plantilla principal, que se vio desplazada en una situación semejante. Sin embargo, no fue la única vez, también se produjo en el campeonato de Liga.
La atención desmesurada a la cantera se vio nítidamente, por parte del cuerpo técnico (incluido Antonio Zubizarreta, que no movió un dedo ante tanto disparate). ¡Un plantel de 30 o más jugadores que no caben en el vestuario! Un resultado clamoroso, con tantos chicos de la cantera.
Lógicamente, siempre que se producen cambios los más perjudicados son los jugadores de la plantilla principal. La división ha sido palpable y con nombres y apellidos. ¿Un ejemplo? Tello o Villa…Alexis-Villa y otros muchos. La falta de confianza a Song, y las escasas charlas, no sólo de motivación, sino de confianza con las estrellas.
Y los problemas se multiplicaron por un cambio absurdo. Cuatro zagueros o tres zagueros. Además de la tozudez al no poner a Sergio Busquets en la pareja de centrales. El cuerpo técnico estaba más preocupado en los jugadores de la cantera y de cambiar zagueros como los cromos, en lugar de utilizar más psicología y formar piña entre las estrellas del equipo.
¿Avisos? Muchos. La derrota ante el Celtic en Glasgow. Frente al Real Madrid, en la Super Copa por despistes y en la Liga… Y más calientes aún: su actuación en el Giuseppe Meaza ante AC Milan y en el Campo de los Príncipes contra el PSG.
La goleada en Münich ha sido la última gota que colmó el vaso.

0 comentarios:

Publicar un comentario