martes, 31 de julio de 2012

¿QUÉ ES UN MEDIOCENTRO?


La palabra se “usa mucho” en la Eurocopa, pero ¿bien o mal?

 No lo podemos evitar… Cada vez que se habla de “pivote” en el fútbol pensamos que son los pivotes que se ponen en las carreteras. Para cerrar o abrir un carril con la finalidad de que se produzca una mayor fluidez en el tráfico.
O también, que no equivocamos de deporte. No se habla de fútbol y sí de baloncesto o basket-ball. Sinceramente no lo vemos  gracioso. Se imaginan a un jugador saltando constantemente en el vértice del área o en el centro del terreno.
Tampoco nos parece bien que los equipos sean del entrenador fulanito o sultanito.
Nosotros tenemos entendido que la Sociedad Deportiva pertenece a los socios o accionistas, en caso de ser SA y el técnico es un empleado más  del club, en ningún caso dueño del equipo, al igual que los jugadores y los empleados del campo…
Cuando se pone de moda un “palabro” se repite hasta la saciedad, aunque algunos tienen una cierta idea en lo que dicen o escriben y otros no. Al final, pasa lo que pasa. Aunque, sinceramente, no suele ser  tan común como en el diccionario británico (admite las palabras que se dicen en la calle), los académicos de la RAE puede que la tengan en cuenta.
Ya lo hicieron con el palabro “gilipollas” y se quedaron tan anchos. Tan errático como la palabra “simple” que también significa “tonto” en España.

Por Miguel Miró
En la última Eurocopa de las Naciones que ganó España, se abusó de la acepción “mediocentro”. Decimos se abusó, sí, tal y como se viene haciendo con el  “pivote” en los diarios deportivos y en la televisión.
 ¿Qué es un mediocentro?
Mediocentro es una palabra inglesa (un anglicismo, para entendernos) que se utilizó y todavía se mantiene en uso en muchos países.  Más en Inglaterra, Francia y en el Río de la Plata que en otros países. Sigue vigente por los especialistas que conocen la historia del soccer.
La palabra en cuestión es centre half, que significa centro (centre) medio (half). En una palabra…  mediocentro. Algo que es correcto si se habla de fútbol.
El centre half aparece en 1885, precisamente en el Nottingham Forest inglés. El primer sistema del soccer: 2-3-5, en la que no se ponía al guardameta porque “no era jugador de campo”; le consideraban un especialista.
En aquellos años no se podía hacer cambios en los equipos y los jugadores tampoco tenían números fijos. (Los números en las camisetas fue una idea de Herbert Champman, uno de los revolucionarios de este deporte). Algo que determinaba, realmente el sentido posicional de los jugadores y la misión de cada uno en el campo.
Tal como determina el sistema se colocaban dos backs (zagueros) atrás; tres halfs (medios) y cinco forwards (delanteros).
El centre half, además de ser el capitán, se encargaba de armar y distribuir el juego del conjunto. Un verdadero líder, que tenía mucha libertad de movimientos.

La selección de Uruguay, bi-campeón del mundo en 1950. A la derecha, el centre half del CA Peñarol, Obdulio J. Varela.
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LA MÁQUINA DEL TIEMPO
Antes de proseguir tenemos que aclarar:
a--Football Rugby es una marca registrada. Y si nos apuran, la palabra foot-ball es genérica. Una forma de publicidad para determinarle como único deporte que se jugaba con el pie.
b—La escisión de los dos deportes se produce en 1839, en la ciudad de Rugby, entre las Universidades inglesas. Unas quieren que se juegue más con el pie y otras, más con la mano. Y como no se pude llamar “football” se le denomina soccer en Inglaterra.
c—El soccer se sigue jugando con las manos y el pie durante muchos años, el campo era igual al del Football Rugby y el balón era ovalado como un melón.
d--Se funda Football Association en 1863, como todos los deportes por la francmasonería que redactó su reglamento. Sin embargo, existe un error. Lo que se funda fue el Football Rugby. Se puede comprobar en libros ingleses y australianos. Los británicos llamaban soccer al fútbol actual. Por ejemplo: “Soccer Coaching” o en “Soccer, the world game” escritos por W Winterbottom y G Green.
e–El fútbol que se juega hoy surge en 1871, cuando nace la figura del goalkeeper (portero), como único jugador que puede jugar con las manos. Los futbolistas de campo sólo podían usar las manos (antes con una mano) en los out-balls (saque de banda).
d--En el umbral de los años setenta del S. XIX, ocurren además, dos hechos muy significativos. El nacimiento del balón redondo, por la industrialización del caucho y en 1872, comienza a disputarse la Copa Inglesa. La National League de Primera División se inaugura en 1888.
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DE CENTRE HALF...A STOPPER
La modificación de la Regla XII del off-side (1925), en el que se reduce de tres a dos jugadores (incluido el meta), permite a Herbert Chapman implantar la famosa WM como esquema táctico en el Arsenal.
El sistema obliga a que el centre half (mediocentro) antiguo a marcar al centreforward (centro delantero) adversario y se convierte en el “fullback” central reforzando la línea de cobertura. Deja a los dos medios y obliga a bajar a los dos insiders, que  son los que abastecen de balones a los wings (alas) y al ariete.
La táctica en el campo es la siguiente: 3-2-2-3 y a la hora del repliegue, 3-4-3. Aparece, asimismo, el contragolpe en velocidad y una estructura más defensiva al contar con tres fullback (zagueros). Además, se rompe el sistema anterior que era estático y el marcaje al hombre.
Los equipos ingleses ya se habían acostumbrado a aprovechar el fuera de juego, retrasando a un medio para provocarlo o adelantar a uno de los backs. Por ese motivo se modificó el reglamento. Igualmente para que aumenten los goles en la Ligas y así eliminar las docenas o más de offside que se producían en cada uno de los partidos.

Jules Rimet tiene que bajar al campo para entregar la Copa a Obdulio Varela, después que el capitán se negara a subir a la tribuna de autoridades en Maracaná.
VUELVE EL MEDIOCENTRO
Después de la segunda Gran Guerra, vuelve a resurgir el mediocentro en Sudamérica, a través de figuras irrepetibles que tenían un maravilloso “don de mando” en el equipo. Obdulio Jacinto Varela (Uruguay), Adhemir da Guia (Brasil), Néstor Raúl Rossi (Argentina)… a los que se unieron después otros, como Jozsef Zacarias en la selección húngara.
Vamos a poner un ejemplo clásico: la final de la Copa del Mundo FIFA 1950 disputada en Brasil. Uruguay mantuvo su tradición, aunque con un sistema más elástico si cabe. Marcaje en zona en defensa, un mediocentro, “la jaula”, el dominio del centro del campo… la posesión del balón y tres delanteros.
¿En qué consistía la jaula?
Un triángulo imaginario cuyo vértice estaba el mediocentro (Obdulio Varela). Le acompañaban dos insiders que retrasaban su posición en el campo (Julio Pérez y Juan Alberto Schiaffino) en las otras dos puntas del triángulo.
La idea consistía en “romper” la diagonal de Favio Costa, un sistema original del técnico carioca. (Suponía los adelantamientos en diagonal de uno o los dos laterales, que buscaban el pase largo a los delanteros).
Este detalle fue la clave de la victoria de Uruguay ante Brasil en Maracaná. Una fórmula que después imitarían muchos equipos sudamericanos. 

Néstor Raúl Rossi llevaba la "manija" de River Plate argentino, selección y Millonarios de Bogotá.

NO ES LO MISMO: POSICIÓN Y MISIÓN
La real posición del mediocentro antiguamente -que se mantiene en algunos casos- fue y es en la zona central del campo. Se volvió a repetirse en el Bayern Münich y la selección de Alemania Federal (años setenta) con Franz Beckenbauer, un verdadero prodigio en la elaboración del juego.
Sin embargo, con la llegada del jugador polivalente (una idea de Rinus Michels en la selección naranja) se modificó la posición del mediocentro. Mediapunta organizador, volante organizador pegado a la línea de zagueros…
Por ese motivo actualmente está en la “misión” o tarea del mediocentro (lo que en los años setenta se llamó el “delco” o el distribuidor del juego).
¿Por qué este cambio?
Primero, porque hay muchos equipos (el sistema 1-4-2-4) que renuncian al centro del campo y prefieren un fútbol más ofensivo y al contragolpe (similar al de Herbert Champman en el Arsenal que consiguió cinco títulos de Liga en los años treinta).
Igualmente existen otros técnicos que prefieren dominar la zona ancha del campo.

ESPAÑA Y HOLANDA
En la Eurocopa de Naciones 2012 se produjo cierta confusión cuando se comentó que Dejong y Van Bomel eran los dos mediocentros de la selección holandesa.
Si hablamos de la posición en el campo, es correcto. No obstante, si hablamos de la tarea encomendada, no. Jugaron de “stoppers,” formula que en España se denomina a los "malditos" pivotes. En realidad, la tarea de “organizador” (en este caso el mediocentro) correspondía a Sneijder en la posición de mediapunta.
La selección española, por su parte, los dos stoppers fueron Busquets y Alonso, y sin embargo muchos especialistas dijeron, de forma errónea, que el guipuzcoano fue el mediocentro organizador.
Entre Busquets y Alonso no hay color en este sentido. El azulgrana podría jugar perfectamente de mediocentro por su visión de juego y la exactitud de sus pases.
No obstante, el mediocentro de España siempre fue Xavi Hernández. Jugara donde jugara en el campo. Pegado a la defensa, con guardaespaldas (Busquets) o de mediapunta como lo hizo en la final contra Italia.
El campeón de la Eurocopa 2012, España, tiene una virtud que muchos equipos carecen: jugadores polivalentes. Este es el secreto de su victoria. Por ese motivo tenía a muchos que podrían jugar como mediocentros (el caso de Iniesta, Silva o Fábregas, por ejemplo) pero el técnico, Vicente del Bosque confía plenamente en Xavi en dicha “misión”, que es la de conducir al equipo como los mediocentros de antaño, con total libertad y sin tener en cuenta su posición en el campo.

Adhemir da Guia, mediocentro del Palmeiras y la selección. Hijo del legendario zaguero Domingos da Guia.

martes, 24 de julio de 2012

SCOTT: ¿QUIÉN APAGÓ LA LUZ?


“Revival” de Ernie Els o… “Big” lo hace simple y “Ease”

Suenan los tambores de guerra. Los jugadores se pintan –lucen sus chillones colores– y el “monster” se despierta después de tres días pegado a la almohada.
El viento hace acto de presencia y los puntos negros (bunkers) se multiplican por dos. No es una ilusión óptica. Es la pura realidad, los bunkers son como cantos de sirena y los jugadores cuando más se empeñan en no caer en la trampa… ¡ZAS! sucumben en las arenas del pecado.
El solemne The Open –como le llaman los británicos– o el mejor espectáculo del mundo vuelve a ofrecernos un “cocktail” se sensaciones increíbles en el campo de golf. El deporte más difícil del mundo y el que tiene más adeptos – practicantes– a lo largo y a lo ancho del mundo.
La ronda final, que completa los 72 hoyos, en el Royal Lytham & St Annes, nos recuerda, como siempre, algunos grandes momentos del golf. Las dos victorias de Severiano Ballesteros (1979 y 1988) y su última ronda de su primer “salmón”, donde sólo coge una calle y utiliza nueve veces el driver… Un course endabliado que corona a otros monstruos sagrados: Bobby Jones, Arthur “Bobby” Locke, el zurdo Bob Charles, Anthony Jacklin, el australiano Peter Thomson y David Duval que vuelve al escenario de su primer British (2001).
Ayer y hoy aparece, en el fin de fiesta, la electricidad que solo produce cortocircuitos que parecen fuegos artificiales. Y la tensión y los nervios que viven o malviven los jugadores.
Algunos, tal vez los menos expertos, hablan de “robo” y otros de “drama”.
Puede que lo hagan para llamar la atención con los titulares, pero la historia del golf está lleno de historia de dramas y glorias.

Miguel Miró
Es verdad, Adam Scott juega de “cine” las tres primeras vueltas, pero se le apaga la luz y comete errores imperdonables en la ronda final del British.
a) Le sucede lo mismo, o parecido, que a su compatriota Greg Norman que tiene el “record” de derrotas en los torneos del Grand Slam.
b) Tenía un colchón de cuatro goles y desaparece su gran juego agresivo a bandera.
c) No sabe jugar a la defensiva, no sabe amarrar.
d) Es normal que sus rivales desenfunden el driver para intentar un mejor resultado, pero Scott se equivoca en el back-nine al usar el driver en el momento que afloran los nervios.
e) No se trata de justificar lo injustificable, Adam Scott pierde el campeonato por sus propios errores y él lo sabe mejor que nadie.
Al reverso de la moneda está Ernie Els, sin la presión del match estelar, que todo lo hace fácil. En el back-nine falla dos putts de dos metros para llegar a ocho bajo par, su drive se le abre (slice) en el 16 y entierra su último birdie en el 72. Es cierto, parece convencido de ser “segundo”, pero lo primero que hace es acudir al putting green a practicar el putt, por si se surge un play-off. En el golf todo es posible.
Pero no se le puede quitar ningún mérito a Big Ease. Realiza una gran actuación en el campeonato y se muestra super consistente y sólido en la vuelta final.
En el golf se pueden discutir muchas cosas, pero decir que gana de chiripa o que Scott se lo regala es mucho decir. Entre las circunstancias y los errores, que también influyen, Ernie Els es el legítimo ganador del British Open. En el campo sabe negociar las salidas y los greenes, pero los hierros y sus approaches son im-pre-sio-nan-tes.
Pisa de puntillas los “volcanes” (205 trampas-negras) para no despertar al “monster” y su última vuelta nos da una lección de cómo se debe jugar al golf en un course lleno de minas.

LAS CÁBALAS
El anuncio de un fuerte viento en St Annes para la cuarta jornada y la impronta del norirlandés Graeme McDowell (“el campo se va a poner injugable”) ya se presentía que las dificultades del course serían mayores.
Esta circunstancia suele aumentar el abanico de posibilidades y no hay que fijarse únicamente en el pelotón de cabeza donde figuran siete jugadores… sino también en los que están bajo par (17). En una palabra, que algunos se pueden descolgar y otros rezagados podrían dar un brinco en la clasificación si consiguen un magnífico resultado.
Los profesionales hacen cálculos, igual que los especialistas. Pongamos un ejemplo: Bubba Watson, que en la tercera ronda hizo 5 birdies en 10 hoyos y parecía que se salía. Se coloca en el scoreboard (pizarra) con -5 a falta de cinco hoyos. El estadounidense (campeón del Masters) pinchó en los dos siguientes hoyos.
Bubba sale del tee 1 con dos bajo par, pero sabe de antemano que un 64 podría suponerle un salto mortal (-8) o un 66 (-6) en la clasificación en la última ronda.
El golf no es como el tenis, que uno de los dos finalistas sabe va a ganar y el otro, queda segundo. El golf tiene sorpresas de todo tipo. ¿Por qué elegimos a Bubba? Es un “bomber” (gran pegador) en un campo que castiga el driver que no vaya recto y el viento obliga a asegurar. Asimismo para explicar que Ernie Els sale en el quinto lugar en la clasificación y figura entre los favoritos. El sudafricano está presente en las apuestas.
Del mismo modo Big Ease estuvo muy cerca de ganar su tercer título en el US Open (Olympic Club, San Francisco) el mes próximo pasado. Un eagle en el hoyo 7 le puso a un golpe de Jim Furyk. En el back-nine se mantuvo durante cuatro hoyos (12 al 15) en la tercera posición detrás de Furyk y Webb Simpson los co-líderes. Ernie Els se topa entonces con el rough del 16 (hoyo 70 del campeonato) y su endiablado green. Un pinchazo que le hace perder todas las esperanzas.
Si evaluamos su actuación de junio, realmente espectacular, ¿de qué estamos hablando? ¿La sorpresa de su triunfo en el British Open? El sudafricano no es un runner-up. Ha ganado dos US-Open (1994-1997) y el British (2002), el TPC y 62 torneos en todo el mundo… Igualmente, desde 2011 está presente en Hall of Fame del golf mundial.

Ernie Els en los vesturrios del St Annes. Foto: R&A

ACTITUD, JUEGO SÓLIDO Y CARISMA
El swing de Ernie Els no es mecánico, sino personal. Muy personal y fácil. Está hecho a su medida (1,91 m) y lo que más busca son sensaciones. Lo ajusta, le pone aceite y limpia su carburador la primera semana de enero de este año, junto al coach Sheryll Calder en su tierra natal.
Es líder en el Transitions Open (US PGA Tour), pero pierde su liderato y el trofeo en los últimos hoyos (R4). No puede jugar el Masters (RW 58). Sin embargo, se reencuentra en el US Open.
“Nunca olvidaré el bogey en el hoyo 16 en el green”, dijo, cuando estaba muy cerca de la gloria.
Gana el British Open 2012 al reencontrarse consigo mismo –el que tiene, retiene– y por su juego. Un juego sólido y consistente. Por sus recursos y también por su enorme talento en el manejo de los hierros (fundamental en Lyntham).
Coge 35 calles en el campeonato (62,5%), 57 greenes (79,2%) y apunta 114 putts (1,69). Su drive alcanza un promedio de 280 metros, pero supera los 292 metros en los par 5 y el hoyo 18. No tropieza en los ocho par 5 del campo, pero tampoco se pasa. Tres birdies y cinco pares (-3). Con tiento pasa los 12 par 3, donde pierde tres golpes: 1 birdie (el del 12th, último día), 3 bogyes y 12 pares.
…Y doblega los 48 par 4, arrancando cuatro golpes (-4), con 12 birdies y 8 bogeys y 28 pares. Pero eso sí, repite par en cinco hoyos (1th, 187m / 3th, 427m / 4th, 358m / 13th, 325m y 15th, 422m). Precisamente, debemos recalcar, el par 4 de 422 metros del 15th, el más difícil del campo.
La clave de su victoria está en la regularidad y acierto del back-nine (últimos nueve hoyos), donde consigue 10 birdies y 3 bogeys (-7), mientras que en el front-nine hace tablas (Par), con 6 birdies y 6 bogeys.
El total de Ernest Theodoro Els (Big Ease) es de 16 birdies, 9 bogeys y 45 pares. Nunca se pasa del par en sus cuatro tarjetas.

Ernie Els (SA)  217 -7  (67 70 68 68)
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¿POR QUÉ PIERDE ADAM SCOTT?
Sería muy fácil decir que el australiano pierde… por sus cuatro bogeys consecutivos en los últimos cuatro hoyos, pero no. Es por su actitud, su forma de afrontar su ventaja. Su colchón. Su golf –como Norman– siempre ha sido agresivo. Lo demuestra en las tres primeras jornadas.
¿Se olvida del enfado de Jim Furyk, en el US Open 2012, líder (13th) y co-lider hasta el 16th…porque no hace ningún birdie-putt en la última vuelta?
¿Se olvida de lo que le ocurrió a Louis Oosthuizen por “amarrar” ante Bubba Watson en el Masters de Augusta 2012?
El último día muchos approaches, por no decir la mayoría, Scott apuntó al centro del green. Suele hacerse, sí, cuando hay dudas pero nunca por norma. Además, Adam Scott pierde seis chances claras de birdie. Y lo más increíble, la línea es la correcta aunque se queda siempre corto. Su putter o su cabeza le jugaron una mala pasada en el verde, donde se ganan los torneos.
En 13 hoyos un raquítico birdie, tres despistes (3 bogeys) y no ataca bien los par 5 (5-5 en el 7th y 11th). Mantenía su liderato (-9) pero faltaban cinco hoyos. Entre ellos el 15th, par 4 de 422 metros y el 17th, par 4 de 414 metros, los más difíciles del campo.
Su birdie (segundo y último) en el 14th es la antesala del “disaster” (desastre) con 10 bajo par -¿no lo pudo ver en su compañero de match, que cuando veía la luz en un golpe, el course le abofeteaba en el siguiente?– ahí comete, tal vez, una gran torpeza al pensar que ya tenía ganado el British.
Se olvida que no es un campeonato cualquiera.
Se envalentona y ataca con el driver el 15th y ¡ZAS! visita el mismo bunker de la izquierda: igual que Tiger Woods. No logra salir de la arena y bogey.
En el siguiente (16th) ya los nervios están a flor de piel. Se pasa nueve metros en el approach (wedge) y falla un putt de ¡90 cm! con corbata incluida.
Continúa la cadena de errores en el penúltimo hoyo (71 de campeonato). Se pasa de green en su segundo golpe (hierro 6) y visita el espeso rough. Tercer bogey consecutivo (-7 en campeonato).
Se equivoca de palo–madera 3 en el último agujero (precisamente cuando tenía que desenfundar el driver). Total, al bunker de la izquierda. Tiene un putt cuesta arriba para par de 2,5m. Es su última oportunidad para igualar a Ernie Els y jugar el play-off.  Se confirma su fracaso, su derrota y su sueño. Firma 75, cinco sobre par, para un total de 218 -6.



SUBIDÓN Y BAJÓN
El único consuelo que le queda a Adam Scott: sufre en cuatro hoyos, mientras sus contrincantes-candidatos al título –excepto Els– sufren los 18 hoyos. El australiano se une al grupo de los “disasters” más sonados en el Grand Slam. Gregory Norman, Sergio García, Jean van de Velde, Scott Hoch, Phillip Mickelson, Ed Snead y Arnold Palmer.
Tres tarjetas impecables a la basura de la historia. Un trabajo extraordinario tirado al garete por un aciago, triste y negro domingo de julio. Una jornada de fiesta con un triste final para Adam Scott (8º Masters y 15º US Open). De nada sirve que iguale el record-64 del campo de Royal Lyntham & St. Annes.
Según nuestras notas, en la última jornada el australiano coge 16 greenes y solamente 8 fairways y necesita 29 putts. Hace 2 birdies, 7 bogeys y 9 pares para 75 golpes, cinco sobre par. Lo que más sorprende es el bajón en su drive, con un promedio de ¡260! de distancia.
Sin embargo, vayamos al cómputo general de las cuatro vueltas.
Total: 218 golpes, seis bajo par. Hace 16 birdies, 11 bogeys y 44 pares. Necesita 113 putts y acierta 39 calles de 56 (69,6%), mientras que coge 39 de 56 greenes (69,6%) durante el recorrido.
Es impresionante su efectividad en los par 5, en los que arranca 6 golpes (-6). Seis birdies y dos pares (último día). Efectivo en los par 3 (Par), 1 birdie, un bogey y 14 pares. Por último, en los par 4 también los sella con un par, con un total de 10 birdies, 10 bogeys y 28 pares.
Si analizamos los bucles de 9 hoyos, su mejor actuación es el back-nine (últimos nueve, a pesar de sus cuatro bogeys consecutivos del final). Le arranca 4 golpes (-4) y marca 10 birdies y 6 bogeys. Al principio (front), tan sólo 2 golpes (-2), anotando 7 birdies y 5 bogeys.
Dos grandes detalles definen la baja producción del domingo que corroboran nuestra opinión. Su bajón con el drive (madera 3, desenfunda la madera 1 en los par 5 y después al promediar el back-nine y erróneamente vuelve a la madera 3 en el 18th). Muy por debajo de las primeras jornadas, cuyo promedio (294 metros) es mayor superando los 300 metros en algunos hoyos.
El otro detalle, igualmente, supone un bajón en el green durante los últimos 36 hoyos, en los que necesita 29-29 putts. ¿Perdía confianza con el putter? Es posible, aunque sus líneas siempre fueron perfectas sólo le faltó una mayor velocidad a la bola. Las últimas dos vueltas desperdicia muchas oportunidades… al quedarse corto del hoyo. Y conste que hablamos de centímetros o una palma, para que ser más objetivo.

Adam Scott 218 -6  (64 67 68 75)
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