miércoles, 27 de abril de 2016

Valencia/GARY NEVILLE PUSO LA SEMILLA


"Si perdemos, arde la Falla"


Por Miguel Miró
Por más que se empeñen algunos, el técnico inglés Gary Neville no engañó a nadie.
Le llamaron de todo: inexperto, discutieron su trabajo y la afición le “cantó” lo mismo que a Nuno Espiritu Santo (“…Vete ya”)  pero nadie habla ahora de los últimos éxitos.
¿Amnesia repentina?
¿Críticas injustas?
O… ¿Es mejor resaltar la labor del nuevo entrenador?
Los méritos son del técnico inglés.
La terapia de grupo, el efectivo sistema defensivo del equipo y la recuperación del tunecino Abdenamour en la última línea que fueron decisivas. Y asimismo la actitud siempre positiva de Gary.
Los jugadores lo saben perfectamente, pero no lo dicen por no dejar en off-side al entrenador Ayestarán.
Fue él quien puso la semilla del conjunto valenciano.
Gary Neville no engañó a nadie.
Fueron injustos los “criticones” que se negaron a reconocer sus pros y sus contras, como también su profesionalidad como técnico.  

¿POR QUÉ?
Nadie entendió sus palabras en su última Sala de Prensa:
“Si se pierde el partido, arde la Falla”.
…Y el partido se perdió y Neville se marchó, pero dejó la semilla para la recuperación del equipo, destrozado por el binomio Nuno/Mendes y la inopia de los dueños del club.
Gary Neville tenía que decidirse entre Valencia o la Selección Inglesa. Tenía un ultimátum encima de la mesa. Estaba entre la espada y la pared.
Al final, hizo lo que tenía que hacer: cumplir su contrato con la FA (Federación Inglesa).
Se lo jugó a un partido y perdió.
Ésta es la verdad. Y por más que le criticaron, su comportamiento ha sido impecable. Otra cuestión son los resultados de antes y los de ahora. Pero en el tramo final de la Liga se ha demostrado que Gary Neville tenía razón. Dejó la semilla y ahora se recogen sus frutos.
Nos referimos, claro está, a las dos victorias de Valencia ante Sevilla y Barcelona que tienen su estilo y su significado...
…Los dos siguientes tienen poca historia. La goleada frente a Eibar fue motivado por el relajamiento del cuadro guipuzcoano al conseguir la permanencia en Primera y ante Getafe, donde se volvieron a repetir los errores del pasado.

FE EN EL JUGADOR
Lo más importante de Gary Neville es que creía, cree y creerá en “el jugador de fútbol” y de haber seguido en el club valenciano, se habría ganado no sólo al plantel, sino también a los aficionados más fanáticos.
No debemos olvidar que cambió radicalmente la actitud hostil de la hinchada. Y nunca le molestó conversar con los aficionados más “gritones”.
El legado que dejó en Valencia fue importante, aunque seguramente no le hayan valorado sus verdaderas intenciones y su trabajo.
Neville, durante su estancia en la ciudad del Turia, reestructuró el sistema defensivo de Valencia:
Tres full-backs, en triángulo y relevos; dos laterales y una pareja de stoppers, uno de ellos con libertad para subir al ataque.
Además el inglés apeló:
A utilizar la inteligencia
La destreza física
Aumentar la autoestima
Fomentar el compañerismo y la lealtad en el grupo…
…Y elevar, por encima de todo, el status del futbolista.
Gary Neville tiene el título de entrenador y no tiene que demostrar a nadie sus cualidades, que las tiene, para dirigir a un equipo grande europeo.
Además, para los escépticos, sabe mucho de fútbol.
De fútbol-fútbol y no de bar.

TEAM IRREGULAR Y SUS CAUSAS
No se necesita ser muy inteligente para determinar los factores de la irregularidad del equipo valenciano en las últimas dos temporadas. La etapa rocambolesca de Amadeo Salvo-Francisco Rufete llena de disparates y la del relevo, en la que Nuno-Mendes imponían sus reglas.
Enumeremos las causas.
1.- El jugador necesita tranquilidad y no sobresaltos contínuos por una pésima gestión. Quiera o no, el futbolista se entera de todo. La desbandada general no benefició a nadie, y menos al plantel. Nadie estaba seguro de continuar en el equipo.
Todo se hizo a la ligera, sin pensar en las consecuencias.
Además, se cambió de entrenador en pocos meses, después de prometerle el oro y el moro, en una misma temporada.
2.- Demasiados fichajes jóvenes –sin seguimiento antes de su aprobación– y los futbolistas no son tontos. Los cambios no son malos, pero demasiados cambios provocan recelos, enfrentamientos o silencios intencionados.
Además, el plantel sabía perfectamente la amistad Nuno-Mendes (carne y uña). No se hizo un equipo para brillar, sino para presuntamente “vender”.
Delirante la titularidad de Danilo Barbosa (cedido) y delirante la suplencia de Negredo. Extraordinario Cancelo y pésima la estrella millonaria de Rodrigo: mucha velocidad y poco gol. La dilatada renovación de Feghouli, y los cambios de guardametas. ¡Pobre Domenech…!
Los caprichos terminan siendo caros, y algunos carísimos.
Estas son algunas -hay muchas más- de las causas reales de la irregularidad de Valencia.

MONTAÑA DE ERRORES
Una montaña de errores y horrores se cometieron en el Valencia Club de Fútbol. Nadie debe olvidar los contínuos y múltiples fallos cometidos por los “dueños” del club y la corresponsabilidad del agente Jorge Mendes.
Una hemorragia, sin duda, por falta de experiencia.
Incluimos, desde luego, a la Fundación del Club que cedió a las pretensiones de Amadeo Salvo que se empeñó, desde el primer momento, por la sociedad Peter Slim-Jorge Mendes en la compra del club.
Además, se ha comprobado que un club de fútbol no se puede gestionar como una empresa normal y corriente. Es más, mucho más. Se trata de un sentimiento. El símbolo de una ciudad, de una Región entera en la que participa una enorme masa bullanguera llamada afición.  
No podemos olvidar las palabras de Vicente Calderón y Alfredo di Stéfano.
“Para ser presidente de un club –dijo el ex responsable de Atlético de Madrid- tiene que gustarle y además conocer el club por dentro. Sentir los colores. Nunca deben mezclarse los negocios particulares con la entidad”.
Por su parte, Di Stéfano, que dirigió tres veces a Valencia:
“No es cuestión de magia ni de milongas, todo depende que la pelotita entre o no entre en la portería”.

AMISTADES PELIGROSAS I
En la presente temporada se produjeron demasiadas tormentas. La fricción entre Jorge Mendes y los responsables del área técnica del Club. La dimisión del presidente (miembro de la Fundación) con un jugoso finiquito. El despido fulminante del responsable de la  secretaría técnica y el manager general.
Tres denuncias y una querella del presidente de una plataforma (Marea Valencianista), que a su vez había ocupado el puesto de vicepresidente en el club.
Y para rematarlo tres cambios de entrenador.
1.- Nuno Espiritu Santo
2.- Gary Neville
3.- Francisco Ayestarán
Las amistades peligrosas, sucintamente, comienzan antes de la compra del club. La incoherencia del binomio Salvo-Rufete en dirigir la Sociedad Deportiva. Sin tener un mínimo conocimiento de la materia y sin estudiar la situación del club a través de profesionales de reconocido prestigio. El único programa concreto fue “vender” la sociedad lo más rápido posible.
Contratación y cese de técnico yugoslavo Miroslav Djukic y la llegada del argentino Juan Antonio Pizzi, que también fue despedido. Sin tiempo para valorar las consecuencias.  
La publicación de las nóminas de los jugadores de la plantilla valenciana por la acuciante necesidad económica fue otra de las “ideas brillantes”, a pesar de la ilegalidad vigente. Esto provoca  una desbandada general de jugadores para resolver las deudas pendientes a corto plazo.

AMISTADES PELIGROSAS II
Igualmente las amistades peligrosas del entrenador Nuno Espírito Santo-Jorge Mendes y los números reales de los fichajes, que a la larga todo se sabe.
Primera denuncia, que no tiene desperdicio, de Miguel Zorío, presidente de la Plataforma Marea Valencianista contra Peter Lim, Jorge Mendes y Amadeo Salvo.
"Los delitos son de administración desleal, corrupción en la administración de negocios, delito societario y apropiación indebida, y evidentemente se han aportado pruebas consistentes y sólidas respecto a los delitos mencionados. Las pruebas no proceden del Valencia. Sino de los propios clubes obligados por bolsa a dar datos y la Comisión de Valores," dijo Miguel Zorío.
La causa fue archivada, aunque fue la chispa que encendió la mecha.
Después llegó la dimisión de Nuno Espiritu Santo y la llegada del británico Gary Neville (elegido por Peter Lim y no por Jorge Mendes).
La cabeza del cuerpo técnico buscó dos colaboradores (Miguel Ángel Angulo y Phil Neville). Después, se abrió un abanico más amplio con varias incorporaciones más: Jorge Sorlí (re-adaptador), Francisco Ayestarán (ayudante), José María Ochotorena (guardametas), Andy Scoulding (analista), David Le Moel (traductor), Jason Chen (análisis táctico). Pero se desinfló como un suflé al marcharse el inglés que tenía contrato con la selección nacional de Inglaterra.

PASAR PÁGINA
El primer paso de la presidente del club, Lay Hoon y del propietario Peter Lim, ha sido reunirse en Madrid con el secretario técnico (Jesús García Pitarch) y pasar página a la presente temporada.
El club buscará un entrenador de prestigio y se estudiará el tema de la plantilla de jugadores. La intención –por lo menos es lo que dicen- es no repetir los errores anteriores y restructurar al club desde los cimientos.
De abajo hacia arriba. Buenas palabras, buenas promesas, pero habrá que comprobarlo la próxima campaña de Liga.
En el club deben cambiar muchas cosas.
Y muchos temen, y con razón, que el intermediario de jugadores Jorge Mendes siga metiendo baza en la Sociedad Deportiva, especialmente por su amistad con Peter Lim.

sábado, 16 de abril de 2016

A TORO PASADO, TODO MÁS FÁCIL


Barça: ¿repite año de Martino?

La dichosa señera, ¿una maldición? Mario Kempes vistió la cuatribarrada con Valencia, pero sus jugadores se rebelaron después de perder varios partidos seguidos. Decían que la camiseta era gafe y dejaron de usarla.
Por Miguel Miró
A toro pasado y pisado, todo parece más fácil.
Ahora surgen las críticas contra Luis Enrique Martínez, idolatrado por los medios catalanes y aclamado por su afición en el Camp Nou, hace apenas una semana.
Los errores del entrenador de Barcelona se veían a menudo, desde la primera temporada.(Derrota ante Real Sociedad en Anoeta, y Messi, suplente).
Los éxitos del equipo taparon u olvidaron los errores.
Tres títulos importantes (Liga, Copa de España y Copa de Europa). Además, Super Copa de Europa en Tibilisi y Copa del mundo de Clubes en Yokohama.
Ahora, se han multiplicado los problemas:
Ahora Barcelona camina sobre un alambre o lo que vulgarmente se dice: está en caída libre.
No se trata ahora de una sorpresa aislada de un partido… es mucho más grave. Se trata de la eliminación de la Copa de Europa a dos escalones (eliminatorias) para llegar a la final.


SORPRESA, NO… CRUDA VERDAD
Los errores empiezan mucho antes en aquél primer match contra Real Sociedad la anterior y  para colmo, se repite en la presente temporada. Se complica, precisamente, en el último tramo de la presente campaña.
El problema grave de Luis Enrique Martínez es y ha sido, bajo nuestro punto de vista, “no saber interpretar los puntos fuertes y débiles del rival”. Y plantearlos en la cocina del vestuario. Esta circunstancia supone, por regla de tres, que el guión siempre se repitiera. Como un disco rayado.
Sus mismas palabras le delataron: "abracadabra"
Salvo las dichosas rotaciones, que existe un precedente: “hundieron” a Gerardo Martino. Igualmente los cambios, a pie de campo, que parece hacerlos el entrenador asturiano sin demasiada convicción.
Guste o no, poco ha variado el sistema-fijo y sin retoques y, mucho menos sin planes de juego o acciones ensayadas.
Da la sensación que Luis Enrique Martínez se apoya más en la inspiración personal de cada uno de los jugadores y de su genialidad individual para resolver los partidos.
Pero ¿Y cuando desaparece la magia?
La derrota y eliminación de la Champion lo demostró. Aún sabiendo de antemano la ventaja mínima, no se estudió la forma de “romper” el cerrojo del cuadro rojiblanco. No hubo plan A, B ni C… ni Z.
 
¿SE VEÍA VENIR LA DEBACLE?
Sin ninguna duda. Después de un impecable paseo en el Campeonato Nacional de Liga y 39 victorias seguidas.
A partir del match frente a Villarreal, con un empate que supo a gloria a los azulgranas. El submarino amarillo tuvo suficientes ocasiones para golear y sonrojar al líder de la Liga.
La derrota frente a Real Madrid en el Camp Nou, más de lo mismo. Añadiendo otro lamentable error en los cambios, rompiendo todo el sistema defensivo.
Y el bofetón de Anoeta, frente a Real Sociedad. Con 10 jugadores blanquiazules defendiendo en la cueva como gatos panza arriba. Por un “golito” de cabeza de Oyarzábal. Una actuación que requería otros planes de juego y soluciones para sobreponerse a tal situación.

¿SE ACUERDAN?
Un cabezazo (Oyarzábal) bastante parecido al primer tanto de Griezmann, misma posición, en el Manzanares. Solo se cambiaría la dirección del balón. Al palo derecho en Anoeta y el otro, en el Manzanares, al izquierdo del meta.
Por poner algún ejemplo, se podría estar repitiendo la temporada de Gerardo Martino como entrenador azulgrana. Un técnico que alargó su participación en la programación de la siguiente campaña, porque no veía claro los problemas continuados en la Sociedad Deportiva. 
El año, precisamente, del éxito de Atlético de Madrid al coronarse campeón de Liga en el tramo final.
La misma temporada que el FC Barcelona se convirtió en “La Casa de los Líos” por culpa de un presidente autoritario y  desnortado y una Junta de Gobierno (20 miembros mudos) aferrada al sillón.  
Como si chirriara el inflado, encopetado e incombustible Elefante Blanco que sigue mandando en el histórico club barcelonés: Juan Laporta-Alejandro Rosell-José Bartoméu estaban en el grupo.
Aquella temporada el equipo azulgrana pisó el freno… (o por lo menos nos pareció) y se quedó en blanco. Sin ningún título en la buchaca (cartera).
No fue normal lo que sucedió, pero sucedió. 


NOS ENSEÑÓ GUARDIOLA
Hay fórmulas para evitar la presión y romper el cerrojo. La imaginación de José Guardiola es infinita.
¿Un ejemplo?
Un partido Barcelona-Valencia en la Liga. Unai Emery dirigía en ese entonces al equipo “che”.
No se nos borró de la cabeza.
Mediante presión, intensidad y un orden implacable, Valencia controló y dominó el match durante el primer período.
Sin embargo todo cambió tras el descanso.
Tampoco necesitamos decir que ganó Barcelona.
Guardiola cambió de posición a todos los volantes y delanteros. Fue un verdadero shock. Un lío para los valencianos, que no entendían lo que había pasado. Todos ellos tenían instrucciones estrictas en el marcaje al hombre en la zona con nombres, apellidos y características.
Lo mismo que hace e hizo siempre Diego Simeone para pasar a semifinales de la Copa de Europa en los cuartos de final de la Copa de Europa (Champions).

OTRO DETALLE
Como detalle extraordinario en aquél partido, Guardiola utilizó a David Villa aprovechando un cambio de la regla del off-side: la singular presencia del off-side pasivo. Una modificación que siempre habían pedido los árbitros españoles y, aún así se siguen equivocándose como algunos o muchos periodistas.
Todo depende de la jugada, desde el principio hasta el final, pero en muchos casos son los jueces de línea los que levantan el banderín o se lo trasmiten al juez principal por el pinganillo.
Un jugador en off-side pasivo se convierte en “activo” en el momento que participa o termina la jugada “tocando el balón”.
No es muy difícil de interpretar…
No obstante, muchos yerran.
El delantero asturiano (David Villa) no participaba en la jugada, pero a la vez creaba una gran confusión en el área de Valencia al situarse en fuera de juego… pasivo, sin participar en la jugada..  


NOS ENSEÑÓ PELLEGRINI
De esto se acordará Demichelis y seguramente todos los buenos aficionados malacitanos. El chileno Manuel Pellegrini las pasó canutas en el estadio de los “dragoes” (Oporto), en la competición europea. Málaga perdió 1-0.
El central argentino –volante en contadas ocasiones– estaba igualmente estaba muy sorprendido por la intensidad de los lusos y el bloque, y el ritmo e intensidad que transmitían enel campo.
Oporto seguía utilizando el sistema de Villas Boas.
La presión del equipo luso consistía en adelantar sus líneas y por sorpresa pasaba de la defensa al ataque, sin hacerlo escalonadamente y sin previo aviso. Con la lección bien aprendida de Villas Boas:
Todos defienden y todos atacan. Sin puestos fijos, pero sí de forma ordenada y en bloque. Una forma clara de ahogar al rival sin posibilidad de recuperación.    

CAMBIO DE FRENTE
Sin embargo Pellegrini, viejo estratega como entrenador (de la Escuela del chileno Fernando Riera*) sabe leer los partidos. Por eso buscó una fórmula  ideal para eliminar a Oporto.
La idea fue genial como también muy ensayada antes de la revancha.
Se trataba de repentinos y rápidos cambios de frente. La velocidad de los zagueros laterales y extremos rompían toda la cobertura del conjunto luso.
Y los dos full-backs rivales perdían una y otra vez su sitio. Creemos recordar que uno de ellos fue Otamendi, una figura estelar en el equipo de los dragones.
Surtió efecto, porque el sistema se abría. A la vez se multiplicaba el sistema defensivo y perdía su concentración al recomponerse. Un auténtico golpe al hígado.


LOS ERRORES SE PAGAN
A toro pasado y pisado, todo parece más fácil.
Pero debemos hacer un análisis y una reflexión. Algo que para algunos pueda parecer una redundancia, pero no lo es. En el planteamiento táctico de los dos cuartofinalistas y en los planes de juego. Este último detalle sí existieron en Atlético de Madrid, pero  no se apreciaron en el equipo azulgrana.
Aún hay más, y puede que se sorprendan. El conjunto colchonero jugó mejor en el Camp Nou, pero se truncó por la niñería de Fernando Torres. Igualmente, Barcelona jugó más inteligente en el Manzanares y “encerró” a su rival en su área durante 15 minutos en la segunda mitad. Aún con el resultado en contra, el equipo azulgrana intentó el empate y la victoria.
El problema fueron los planes previstos y los dos cambios (64´): usar los pasillos y buscar el centro alto al área o a ras de césped (intentar el buscapiés o a Luis Suárez). Algunos remates desde fuera del área pero por lo general la insistentencia de la jugada por el centro, prácticamente imposible por la maraña de piernas.


CAMBIOS ERRÓNEOS
Luis Enrique Martínez volvió a fallar en los cambios, ya que no tuvieron el resultado pretendido. Sergio Roberto repitió el fútbol del extremo: llegada al fondo y centro al área. 
En lo que respecta a Arda Turán (Olvidado por el técnico. Sin ningún partido completo ni tampoco una continuidad razonable en el equipo). Además, si la intención de utilizarle como revulsivo, lo  sensato hubiera sido que saliera  de titular, desde el primer minuto  en Madrid y no a 26 minutos del final del partido.
Al salir Rakitic, Barcelona perdió un puntal. Por su doble función en la línea de volantes. El croata, incluso, había salvado in extremis un gol en el área (primer periodo) y trabajaba como  escudero de Messi, cuando bajaba al eje. El entrenador no le ha sabido sacar provecho al croata –como sí lo hacía Unai Emery en el Sevilla, donde siempre cumplía, como puntal y cierre en el sistema defensivo, y la sorpresa de la segunda línea o líder del mediocampo-.
Ante el control y dominio de la situación de Barcelona y con la defensa en la cueva, Diego Simeone cortó por lo sano: cambió músculo por velocidad (Thomas por Carrasco). Y más tarde quiso “matar” el match, tras dar entrada a un delantero (Correa) por un volante (A Fernández).
La consecuencia fue letal. Dos ocasiones de gol locales y el penal de Iniesta, para frenar la velocidad rojiblanca desde el vértice del área izquierda.  


SIN PLANES DE JUEGO
Lo que adoleció Barcelona ha sido la ausencia de planes de juego para contrarrestar el hermético sistema defensivo de su rival. Es cierto que le encerró en su campo, pero no pudo rematarle cuando ocupaba su área con 10 jugadores.
Se repitió la derrota de Anoeta.
Suelen llamarle erróneamente estrategia (plan general para todo el año), pero los planes son detalles o engaños que permiten una cierta ventaja, según los movimientos del adversario. Cualquier artilugio diferente o la rendija precisa para encontrar su punto débil.
Por poner un ejemplo: Messi no estaba cómodo –por el férreo marcaje rojiblanco- ni en la banda derecha ni por el área, donde sí estuvo bastante tiempo. Pero aquello parecía la hora punta del Metro. En la segunda parte lo intentó por el centro, más adelantado o atrasado, con pases en profundidad que morían en la cabeza o pie del adversario.
El astro argentino podría haberse convertido en un "anzuelo" (tal como lo realizaba el escocés Archibald sin balón hace bastante años) arrastrando al medio a los laterales, a las bandas o sacar de sitio a los centrales.
O  al mismo tiempo, retrasar a Luis Suárez en segunda línea y Neymar (siempre controlado con el aliento en la nuca) como falso ariete. Apenas hubo relevos posicionales (las verdaderas rotaciones) en el cuadro azulgrana. Por eso fue previsible y por tanto una fácil presa de su rival, en un marcaje férreo e intenso.
Todo lo contrario de Atlético de Madrid: parece que Saúl y Koke están en todos lados como San Sebastián. Gabi, un fantasma por los sustos que daba en sus apariciones por sorpresa: siempre surgía buscando el balón. A Carrasco le daba lo mismo la vía derecha/izquierda de la banda de cal. Como Griezmann que se mueve con pilas Durasell. Igualmente,  se presenta por sorpresa cuando menos se le espera, en el momento justo y en el lugar adecuado.
El conjunto azulgrana no tuvo la magia de sus estrellas,  jugadas ensayadas ni planes de juego. Esa ha sido la razón de su eliminación.
Los rojiblancos en cambio en lo único que son previsibles: cuando tienen que proteger con orden y candado el sistema defensivo.
Con riesgo o sin él, lo cumplen a rajatabla. A pesar del agobio y también del riesgo (dentro del área).

*Fernando Riera, chileno (1920-2010) fue quién inventó el tiki-taka en La Roja, (Chile) tercer puesto en Copa Mundo FIFA 1962. Una fórmula que intentó plasmarla en Benfica (dos títulos), Oporto, Deportivo La Coruña y RCD Español.
Más conocido por su apodo en el país andino: “Tata”, durante su época de jugador en la U Católica y fue el primer chileno fichado por un club europeo: Stade de Reims, Francia.

martes, 12 de abril de 2016

Golf/ VICTORIA EUROPEA EN THE MASTERS


Drama Spieth, victoria Willett

FOTO AP

Por Miguel Miró
No es la primera vez, ni tampoco será la última.
Gloria y drama en el back-nine del “Angustia” National GC.
Gloria europea y drama norteamericano.
Muchos aseguran que ha sido imprevisible e inesperado. Sin embargo, todo puede ocurrir en el apasionante deporte del golf.
Por algo será.
Durante los años ochenta la cadena CBS sólo ofrecía a todos los televidentes el back-nine del campeonato, y se olvidaba de los nueve primeros hoyos.
No era algo casual y se demostró nuevamente en la presente edición.
ANTEAYER fue Greg Norman, con su gran patinazo en los últimos nueve hoyos, quien dejaría el camino despejado a Nick Faldo en 1996…
AYER ocurrió con Rory McIlroy, en la carrera por su primer título y firmó 80 golpes en su tarjeta…
HOY es Jordan Spieth, camino al “back-to-back”…
El “amén corner” marca la gloria o el drama.
Algo que definió de forma clara y contundente el simpático Tony Champagne:
“A partir del hoyo 10 hay que ponerse a rezar. Los hoyos 11, 12 y 13 son el Amén Corner”.
(Anthony Mena, profesional de golf nacido en Oakland, California, ex marine y 22 victorias en el circuito. Terminó segundo en el Masters 1963 y se adjudicó el British Open Championship 1964, disputado en St Andrews.
Formó parte, igualmente, del  ramillete de estrellas del US PGA Tour y el US team en la Ryder Cup. La prensa deportiva estadounidense le llamaba de esa forma, porque siempre invitaba con champagne en las ruedas de Prensa).

PREDESTINADO CHEMA
José María Olazábal debutó como amateur y pro en el Augusta Nacional. Un “manitas” que en su primera ocasión superó con creces el “Amén Córner”. Estaba predestinado a ganar el Masters. Además de su excelente juego alrededor del green, lo ganó por su sapiencia, actitud y paciencia.
Severiano Ballesteros también se colocó en dos ocasiones la green jacket, pero pudo ganar cuatro títulos más. Los perdió siendo líder destacado en la última vuelta, precisamente en el back-nine. Lo que más dolió ha sido el par-5 del 15, cuando su bola se le fue al agua. Se le escapó y lo ganó su buen amigo y admirador suyo: Jack Nicklaus en 1986.
Sin embargo, Severiano Ballesteros -¡y no se debe olvidar!- fue quien rompió todas las normas estrictas del certamen de Augusta National.
Acabó con la etiqueta de invitados extranjeros, que eran elegidos por los miembros del club privado, hermético y elitista. De nueve pasaron a 18, y de ahí a los 25 primeros clasificados. (hoy, vuelven a ser menos: 14), pero se abrió una ventana a los 50 jugadores en el Ranking Mundial.

BALLESTERIOS ROMPE LAS CADENAS
El campeón cántabro también luchó contra el reglamento de la US PGA Tour. (Los 15 Opens anuales obligatorios). Una guerra dura con Deane Beman, junto a los pross americanos. Su enfrentamiento le supuso la suspensión de un año (1981) en los campeonatos.
Al final, se rebelaron las marcas deportivas y las agencias de publicidad. Beman tuvo que ceder como las otras grandes estrellas del momento que no vale la pena mencionarlas.
Si bien el primer extranjero en adjudicarse el Masters ha sido el sudafricano Gary Player (lo ganó 3 veces, vestido de negro), el segundo fue “mister contento” o Sevvy como le llamaron los británicos. Ambos, grandes amigos, abrieron las puertas del certamen a los jugadores europeos y extranjeros “vetados” por aquél entonces.
No sólo fue un boom, sino una realidad los triunfos europeos  casi consecutivos (11 títulos en dos décadas) en el Masters de Augusta. Sandy Lyle, José Mª Olazábal (2), Ian Woosman, Bernard Langer (2), Nick Faldó (3).
Y todavía seguimos con la última espina: la oportunidad que se le escapó a Miguel Ángel Jiménez. Le faltó un “ace” en un par-3 para vencer a Bubba Watson hace unos pocos años.   

AP

REMOLINOS DE VIENTO
La ausencia de Eldrick “Tiger” Woods y las condiciones del majestuoso campo, por las contínuas rachas y remolinos de viento se transformaron en una verdadera “angustia” para los participantes en el Augusta National GC.
Dos factores, muy a tener en cuenta.
El rápido estrellato del novel Jordan Spieth, que tiene su mérito (ganó Masters y US Open 2015), pero ni por asomo coincide  con las virtudes y el golf de Tiger Woods.
Con respecto a las condiciones del course, el viento influyó de manera fundamental en la “masacre” y los malos resultados. El monstruo (Green Monster) estaba despierto, furioso y se pudieron apreciar muchos detalles, también es cierto, pero con tarjetas altas.
El campo se presentó demasiado peligroso. Cada green más duro que el mármol y las dificultades para controlar el driver o madera-3 de salida. A nadie le aseguraba caer en calle. Es cierto que la bola rodaba más… pero descontrolada.
Un verdadero infierno.

SIEMPRE EN DOMINGO
El infierno desapareció en el broche final del Campeonato. El domingo se despertó con pocos rastros del dios Eolo. El riego de las plazoletas verdes y el cambio de horario en las salidas  (un buen detalle de la organización) permitieron un juego más espectacular y más acorde con respecto a las duras primeras tres jornadas.
El green no escupía y aguantaba más veces la bola. Un cambio radical y proporcional a las figuras del primer campeonato del Grand Slam moderno.
Los 54 hoyos habían dejado un grupo de cabeza bastante “apretado”: un abanico de 14 jugadores a tiro de seis golpes (tarjeta probable: 66 o menos) del líder. Pero lo dejamos en 9 profesionales a tiro de cuatro golpes (68 o menos).
Descartamos a Emylie Kaufman, como principiante y a Bern Langer por veterano, 68 años; igualmente a Jason Day y Rory McIlroy, demasiado irregular su juego. Estudiamos las tarjetas en el back-nine (nueve últimos) y elocubramos que se podría producir, posiblemente, una sorpresa en el Masters 2016.
¿Por qué?
 
AP
¿GANADOR SORPRESA?
Jordan Spieth había llamado urgentemente (el sábado por la tarde) a su coach, para mejorar su juego largo. Una alarma que muy pocos tuvieron en cuenta.
Por último tuvimos que eliminar al mejor swing del campeonato, Justin Johnson y al japonés Matsuyama, que apuntaban alto. Sus parejas seguramente les romperían su juego por su desesperante lentitud: Jason Day y Bern Langer.
Al final, nuestra Quiniela -a priori- se centraba en el favoritismo probable de cuatro jugadores:
Lee Westwood, Paul Casey, Brent Snedeker y Danny Willet.
Y como tapados (sorpresa) Justin Rose y Ángel Cabrera.
Aún sabiendo los tropiezos de ambos, son jugadores que conocen perfectamente el course del Augusta National. Y el argentino (73-73-73) podría clasificarse entre los tres o cinco primeros si tiene una jornada inspirada.
Dos horas después, varios amigos y compañeros se reían con ganas al ver la racha de birdies de Jordan Spieth.
Nada menos que cinco birdies. El primero en el segundo hoyo, par 5, y los cuatro siguientes consecutivos. Una verdadera cadena: 6-7-8-9, que le ponían en la cima con siete bajo par (-7), en los primeros nueve hoyos.
Todo fue un guiño a la gloria hasta que llegó, después el drama: dos bogeys en el 10-11 y cuádruple bogey en el par-3 del hoyo 12.

CORONA DE ESPINAS
Jordan Spieth no estuvo fino en la salida del 10, que tiene una bajada de Montaña Rusa sin freno. Su bola aterrizó en el búnker de la derecha. Tampoco lo está con el wedge desde la arena. Segundo pinchazo del día y suma a su vez el tercero en el siguiente agujero. Un drive descontrolado que se pierde entre los árboles, rough de la derecha. Y marra un putt de un metro para par.
Pero no acabaría allí el drama, al contrario: se multiplicaría en el par-3 del 12 del Amén Corner. La ansiedad empieza con su primer golpe al agua, al quedarse corto desde el tee.
Repetición de la jugada en el dropaje: Pésimo approach. cañazo y por segunda vez al arroyo.
De la ansiedad al pánico: el quinto golpe se pasa de green y se entierra en el bunker trasero. Spieth necesita dos más para coronar el hoyo. Un cuádruple bogey-7.
Similar a una corona de espinas.
En tan sólo tres hoyos del back-nine pasa de -7 a -1 en tan sólo veinticinco minutos. O lo que es lo mismo: perder su privilegiado puesto de líder en el Masters. Una desventaja considerable, a falta de seis hoyos por jugar para completar los 72 del campeonato. No obstante, la esperanza suele ser lo último que se pierde y en el camino quedan dos pares-5 y otro par-3 corto. Otra historia es el 17, par-4.
Por su parte Danny Willet pasa a ser líder provisional (34 en los nueve primeros) con una tarjeta sin “manchas”. Marca dos  birdies seguidos (13-14) y en el siguiente hoyo tiene que conformarse con el par. Ahí es cuando se entera del resultado de Spieth, precisamente con un eagle de Westwood (15) que le impulsa al segundo lugar en el scoreboard. Un subidón de adrenalina que lo “paga” en el 16 con tres putts. Willet, en cambio, aumenta su ventaja con otro birdie en el par-3.
Spieth recupera oxígeno en los dos pares-5 (13/15) y se coloca  -3 en el total. En el par-3 intenta el birdie desde 4 metros, pero la bola se le abre al final.
Sería, entonces, el peligroso 17th quien le frena en seco. Un nuevo bogey que le deja sin aliento y confirma de esta manera la victoria del joven británico Danny Willett, que esperaba en la Casa Club pegado al teléfono hablando con su mujer.


TONY CHAMPAGNE
Ya lo decía Anthony Mena a los periodistas:
“A partir del hoyo 10 hay que ponerse a rezar…”
Autor de la definición del “Amén Córner” del Augusta National.
Una angustia para Jordan Pieth y muchos otros jugadores, porque para bien del golf, pocos retoques hizo cuando Fazio remodeló y amplió el campo “para que ganara Tiger Woods” y recibió las protestas unánimes de Jack Nicklaus, Severiano Ballesteros y Gary Player.
Allí murieron (metafóricamente) con las botas puestas Rory McIlroy, desconocido por no atacar banderas y Jason Day que aburrió en el Dell World Match Play por su lentitud a sus compañeros (cuatro horas, una eternidad de acuerdo con la modalidad). El australiano no estuvo fino en Augusta.
Y… Jordan Spieth no se olvidará nunca del descalabro.
Al final, los británicos del European PGA Tour, abrieron la lata de los truenos. Lástima el aceleró del eagle (15) de Westwood, pero Paul Casey terminó “vivo” con 67 golpes en la pelea. Además, también se unió a la fiesta como el hombre tapado (la sorpresa, Mathew Fizpatric que subió como la espuma del champagne marcando seis birdies en su tarjeta para 67 (34-33).
Tampoco se subieron al  viaje  Angel Cabrera y Justin Rose.
El americano Emilie Kaufman se hundió en el maremagnun de la fama, y el japonés Hideki Matsuyama tampoco pudo aguantar el ritmo lento-cansino del meticuloso Langer.
Para terminar, una curiosidad. Se anotaron en la última ronda 11 eagles -entre ellos tres aces, nunca visto antes- 119 birdies. 593 pares, 192 bogeys, y 31 doblebogeys o más.

¿POR QUÉ GANÓ WILLETT?
Indiscutiblemente Danny Willett fue la gran sorpresa del Masters 2016. Así lo decidió el destino. Igual que el nacimiento de su primer hijo, Zacarías, dos semanas antes del primer certamen del Grand Slam.
Para ser exactos cumplió 13 días el pasado domingo.
Ganó  el certamen con total merecimiento. Firmó  en la ronda final una tarjeta con 67 golpes para un total de 283, 5 bajo par en los 72 hoyos.
En las cuatro vueltas sólo una vez se subió el par (74, R2) y abrió y cerró con sendas tarjetas bajo par (70/67) en su segunda aparición en el Masters.
Danny Willett, que con su victoria pasó a ocupar el 9º puesto  en el Ranking Mundial, necesitó 13 birdies, 51 pares y ocho bogeys para lucir su merecida green jacket.
El británico consiguió un promedio del 67% de efectividad en los tiros a green (48 de 72), de los que supera a 72% R1 y R4, 13 de 18.
En el apartado de los golpes a calle consiguió 38 de 56, destacando su acierto en el juego largo la R3 (12 de 14) con un porcentaje de 86%.
Su drive más largo ha sido de 324 yds/306 metros.
Necesitó 118 putts en el green con un avg. de 1,58, y sólo en una ocasión (R2) hizo tres putts.
Logró, además, su segunda victoria del año 2016, después del Omega Dubai Desert Classic del circuito europeo. En carrera profesional, supone su quinto triunfo.
Iguala la marca de Charl Schwartzel y Adam Scott, con dos campeonatos ganados. Aunque el australiano los consiguiera seguidos. Asimismo empata con la victoria de Jordan Spieth en 2015, en la segunda aparición en el Masters.

EXENCIONES
Por último, la cadena de exenciones:
Las amplía en el European PGA Tour hasta finales de 2023.
Como es natural, con su triunfo tiene exención de por vida en el Masters y ocupará un lugar en el vestuario de los campeones. Además, tendrá que elegir menú el próximo año en el Augusta National CG.  
Consigue, igualmente, la exención de 5 años en el US Open Championship, British Open Championship y US PGA Open Championship.