lunes, 23 de abril de 2012

LA “CRUZ” DEL FC BARCELONA

Mourinho recupera 1-4-1-4-1, el trío de Copas del Inter Milán


Todo es cuestión de gustos.
“Lo decía un viejo y se chupaba los mocos”.
¿Parece fuerte, verdad? No; simplemente crudo.
Hay quien no le gusta el sistema italiano.
“¡Eso no es fútbol!”  
De hecho, siempre se le ha criticado a Mourinho y a su ayudante cada vez que pusieron en práctica un sistema defensivo y la especulación, desde su llegada al Real Madrid. Sin ir más lejos ésta misma semana. Cuando el conjunto merengue cayó ante el Bayern Munich.
También los ingleses criticaron al Chelsea, dirigido por su ex jugador Roberto Di Mateo. Y más aún, las “payasadas” y el teatro de Didier Drogba en el encuentro frente al Barcelona.

Miguel Miró
Todo es cuestión de gustos.
El objetivo es ganar. 
“La cuestión es que la pelota entre o no,”decía Di Stéfano.
O Santiago Bernabéu:
“Ganar en el último minuto y de penalty injusto”.
¿Qué han dicho los periódicos del triunfo del Real Madrid?
Muchos elogios, estadísticas, versos, prosas…
¿En qué quedamos entonces?
Todo es cuestión de gustos.

RECUPERA SU SISTEMA

El técnico José Mourinho recuperó el esquema la noche amarga de la derrota del Real Madrid ante el Bayern Munich. (Primer round de las semifinales europeas). El mismo esquema que utilizó en el Inter de Milán.
La temporada dorada del equipo “neroazzurro”.
El mismo que ganó el Escudetto–Copa de Italia y la Copa de Europa en Madrid. En el Allianz Arena de Munich no dio resultado porque la segunda línea perdía su zona y el “punch” del contragolpe se diluyó como un azucarillo.
Sin embargo, tomó buena nota del Chelsea que venció al Barcelona. El equipo inglés adelantó líneas (30 metros) y no se metió en la “cueva” de su área en el primer período.
El otro detalle importante –inadvertido para muchos– ha sido una noticia que apareció el mismo día del clásico en un periódico. “Mourinho renueva con el Real Madrid”. Insólito, el entrenador firmó por cuatro años. No obstante, menos insólito parece para la mente de los jugadores madridistas. Y no es necesario explicarlo. Los problemas de la “cocina” que saltaron a la luz pública.
Los retoques del sistema de juego se apreciaron en el campo. Líneas juntas, pero adelantadas. En la zona central. Con la finalidad evitar la subida del adversario a su propio terreno. Un 1-4-1-4-1, “fijando” a los azulgranas en la zona, con salida y cruce de dos jugadores (2X1). Un trabajo de mucha coordinación y “tres pitbulls” (Ramos, Coentrao y Pepe) atentos a los movimientos de Messi.
La primera línea también al principio estaba fija.
La línea de zagueros la conocen todos (Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao). Por delante, prácticamente pegado (Alonso), que hace de “escoba”. Una segunda línea (Di María, Ozil, Khedira, Cristiano) y un solo delantero (Benzema) que en el repliegue también colabora en tareas defensivas. Frente al Barcelona, el técnico repitió la misma alineación de Munich.
Ponemos un ejemplo: Alonso hace la misma tarea que hacía Cambiasso.
Otra cuestión son los cambios de posición. Algo que se pudo ver en Munich. La situación de Alonso –demasiado retrasado– y la razón de mandar a Özil a la banda derecha, al ver que Di María no cubría su zona y arrancaba en diagonal por el centro. En la segunda línea cumplieron su doble función, solamente Cristiano y Kherida. Tal vez por eso no lucieron individualmente, pero hicieron su tarea. El problema se produjo en los últimos 20 minutos, por la ofensiva del equipo bávaro que hizo recular a los madridistas a su área. 

VENTAJA DE LÍDER
Si a este esquema rácano y especulativo si le añadimos que el cuadro merengue jugaba con ventaja (cuatro puntos y también le valía el empate) la reacción de los jugadores y su trabajo en el campo ha sido cuasi perfecto. Aunque no faltó la “provocación”, una fórmula que siempre le gusta al entrenador portugués.
Lo más sorprendente del Barcelona-Real Madrid: se repitió la historia de Londres, 48 horas antes. Incluso la lluvia a raudales que cayó en la Ciudad Condal. Sólo cambiaron los “tiempos”. Nos explicaremos. El gol llegó temprano y la provocación, más tarde. El fallo defensivo se produjo en los primeros minutos y el pisotón de Alonso al empeine de Alves, más tarde, sin que el colegiado le mostrara la cartulina amarilla.
Otro detalle. El Real Madrid ganó en el Camp Nou porque funcionó el sistema de contención e igualmente supo aprovechar sus oportunidades. Eso que los entrenadores llaman “control de los tiempos” y sentido práctico. El segundo gol de la victoria madridista ha sido otro ejemplo. Se aprovechó de la relajación del rival después del empate, algo que había costado un riñón.
¿Adónde estaba Özil y Ronaldo?
 El alemán pegado a la banda derecha (7) y el portugués…delantero centro (9).

 
¿POR QUÉ PERDIÓ EL BARCELONA?
Mucho se ha criticado al Barcelona y también a José Guardiola. El técnico azulgrana tendría sus informes del rival. Nos imaginamos, también, que había visto el partido Bayern-Real Madrid. Sin embargo, toda la semana se habló de “cara o cruz” y que “sólo valía la victoria”.
De cualquier manera pensamos que no haría cambios con respecto al partido ante el Chelsea. Los rumores apuntaban la salida de Xavi y la entrada de Piqué. Había que apuntalar la defensa.
Ni lo uno ni lo otro. Dio entrada al joven Tello como único delantero-delantero y llenó la zona central de mediocampistas. Lo mismo que en el partido contra el Santos de Sao Paulo en el Mundial de Clubes. Con una diferencia sustancial en la banda izquierda, recordamos que se turnaban en las subidas Thiago e Iniesta, como enganche e interior de ataque.
Tampoco le funcionó su mejor hombre y la “llave” en Japón: Alves de extremo derecho. El brasileño armó el taco ante sus compatriotas. Pero en esta ocasión no fue la “retranca”, sino una doble muralla de piernas con la lección bien aprendida. Aún así, Guardiola adelantó a Xavi Hernández. Una variante interesante que siempre le había dado buen resultado al equipo.
Indudablemente, ha sido valiente. Sobre todo, al colocar a una defensa de tres y la mantuvo durante todo el partido. Lo mismo hizo con Tello –salió en los minutos finales–  cinco disparos y la mirilla averiada. Pero de nada le sirvió, porque delante tenía un equipo de infantería, que iba cuerpo a cuerpo, al choque y al músculo. Ante un rival con figuras, pero de fútbol-resultado.
El primer gol del Real Madrid, que árbitro y linier se “tragaron con patatas” el offside de Kherida –ver el vídeo antes del cabezazo de Pepe y léanse la nueva regla del fuera de juego– demostró que no es lo mismo emparejarse dos jugadores de metro ochenta, en lugar que Adriano (1,72) y Pepe (1,86).
La derrota del equipo azulgrana se fraguó, (a) por la ansiedad del gol y ganar el partido. (b) Porque entró en el juego de la provocación y perdió muchos balones en el centro del campo. (c) Porque el Real Madrid jugó mejor y supo medir los tiempos.

jueves, 19 de abril de 2012

UN ERROR “MATA” AL FC BARCELONA

No es una jugada aislada: se cae en una “trampa” ensayada y premeditada

 No hay nada nuevo bajo el sol.
Ya lo decía Vujadin Boskov. “El fútbol es fútbol”. El fútbol es un juego. Un engaño: lo mismo que el regate, el teatro y la provocación. El gol del Chelsea ante el Barcelona es una jugada ensayada y premeditada. Desde el principio hasta el final.
Algo que ha venido intentando sin conseguirlo el Real Madrid en los clásicos. El problema de José Mourinho: los jugadores azulgranas no cayeron nunca en “la trampa de la provocación”.
No hay nada nuevo bajo el sol.
Lo que el equipo merengue buscó en todos los clásicos desde la temporada 2010-2011 lo consiguió el Chelsea con el mínimo esfuerzo… y se llevó el gato al agua.




Miguel Miró
Independiente que el Barcelona creó más de 10 ocasiones clarísimas de gol y realizó 24 disparos. Independiente al dominio y posesión del balón (77%) pocos periodistas se percataron de la estratagema del Chelsea. Calcado, prácticamente todo, del Real Madrid.
El pisotón premeditado de Drogba a Busquets a los cinco minutos del primer round de la semifinal. Después llegó la alevosa plancha de Ramires a Alves, a sabiendas que no llegaba al balón y sin que el árbitro de área lo sancionara. Y el manotazo de Meirelles a Messi en el centro del campo. Hay más, como el penalty de Cahill -pisotón incluido- a Iniesta, a la vista del asistente de área… No obstante, son suficientes estos ejemplos. 
¿No lo vieron los cinco árbitros alemanes?
¡Lo vio todo el estadio!
Fueron, como suelen decir muchos técnicos, lances –mejor, provocaciones–  del partido. Pero los jugadores azulgranas “picaron”. Y Drogba, el provocador principal se divirtió en la “fiesta” haciendo todo tipo de teatro y haciéndose la “víctima”. Las entradas duras de Puyol, de Fábregas y del propio Busquets contra el marfileño rompieron la concentración del Barcelona.
De esta manera parte de un todo, incluyendo la “cortina de humo” de la vendetta de 2009,  que sirvió para calentar el match. 

 

NO ES UNA JUGADA AISLADA
Existe una jugada previa similar, también en el primer tiempo. Un pase a Drogba que arrancó en velocidad desde el centro del campo y que Carlos Puyol logró neutralizar. En ese movimiento ya se demuestra la descolocación de la defensa. Si el marfileño salió desde la zona central, su par es Busquets o, en todo caso, Mascherano en el cruce. Algunos pensaron: si hubiera estado Piqué no se produce. A toro pasado todos los argumentos son buenos, pero el técnico Guardiola eligió a Adriano para abrir el campo en el ataque. Prefirió el riesgo del juego ofensivo.
Sin embargo, el desbarajuste defensivo se produce no sólo por la ausencia de Piqué ni de Abidal, sino porque los jugadores del Barcelona “picaron” a la provocación de Drogba. Y curiosamente, el marfileño ha sido el autor del único gol del partido. Precisamente, en el momento justo. En el descuento del primer tiempo. Más daño que en los 10 primeros minutos de partido.
La jugada del gol ha sido ensayada y perfectamente ejecutada (47´).
Lampard “roba” un balón en el centro del campo, amaga hacia Drogba (a la derecha) pero su pase largo es cruzado hacia la izquierda, tras una veloz salida de Ramires. El movimiento del marfileño también es perfecto. Se abre por la banda derecha y arrastra a Mascherano y Adriano. El argentino recula y se coloca en el centro del área, mientras que Adriano llega tarde para cubrir el segundo palo. Ramires hace un pase raso y forzado que aprovecha  Drogba completamente solo para fusilar a Víctor Valdes.
Se podría buscar un “culpable”. Algo muy habitual en estos casos. ¿Adriano?: llega tarde. ¿Mascherano?: se olvida de Drogba. ¿Valdez?: no ensaya una palomita y busca llegar al balón con el pie ¿Messi?:  pierde el balón ante Lampard. ¿Adónde estaba Busquets?
Ha sido, sin duda, una carambola de errores y el gol –aunque a veces molesta admitirlo– supone un “accidente” en cadena. No es cuestión de buscar culpables. El culpable de las derrotas y las victorias son siempre los jugadores. Todo el equipo.
No obstante, el fallo fundamental se produce por la descordinación en el andamiaje defensivo. Algo que el Barcelona lo tiene bien estudiado y lo hace de manera escalonadamente: Puyol, último hombre; Piqué o Mascherano, un paso más adelantado. Abidal (Adriano) atento a los cruces y Busquets, a la espalda de Xavi, suele ser “la pared” en los contragolpes desde el centro del campo.



¿LO COPIARÁ EL MADRID?
El equipo azulgrana mereció ganar por goleada al Chelsea. Sin ninguna duda. Tuvo una decena de ocasiones clarísimas, por lo menos… Aunque los palos (2), Petr Cech (5), Jhon Terry (1), Aslhey Cole (1) y la fortuna lo impidieron.
No debemos olvidar que el hombre siempre tropieza dos veces con una misma piedra. No lo decimos por el Barcelona-Chelsea del martes en el Camp Nou, sino por el match del sábado frente al Real Madrid correspondiente al campeonato de Liga.
José Guardiola debe tener en cuenta algo muy importante: “la provocación” tiene un fin muy concreto. Crea espacios, como consecuencia de la falta de concentración, y se producen errores defensivos. Y se agrandan aún más si los árbitros no aplican el reglamento a rajatabla.
Hay quien dice –todo es posible en la dimensión desconocida del fútbol – que el Barcelona se juega dos títulos en cinco días. Puede ser… Máxime cuando tiene menos tiempo de recuperación (48 horas) ante la visita de su eterno adversario y también 48 horas para recibir al Chelsea. Algo que sale más favorecido el Real Madrid (72 horas).
Sin embargo, como todo es posible, podríamos decir lo mismo del equipo merengue. También se juega la Liga y llegar a la final de la Copa de Europa. De acuerdo, es una perogrullada… pero ¿y si pierden los dos equipos españoles ante sus rivales europeos la próxima semana?

El penalty claro de Cahill a Iniesta que el árbitro alemán y el asistente de área no pitaron


LA HISTORIA SE REPITE
No es una pregunta baladí. El fútbol es un juego y todo pude ocurrir. Sin embargo, los españoles conocen de antemano las visitas de los equipos ingleses a España durante los últimos años. [Manchester United (Valencia), Tottenham (Madrid) y Arsenal (Barcelona)]. Seguirán la misma tónica de siempre: un sistema ultra-defensivo. El caso del Chelsea no será una excepción, después de lo visto y re-que-te-visto en Londres.
Por lo tanto, a priori no parece que pueda sorprender al FC Barcelona en el Camp Nou. No será fácil el partido, por supuesto. El rival pondrá un autobús en el área. Cabe recordar que en Stamford Bridge colocó nueve hombres en la defensa. [Líneas bien juntas, y por delante de los zagueros una “muralla” basculando de banda a banda.] Vendrá  con la intención de proteger su “golito” y buscando la frase más manida de los entrenadores de antaño:
“Vamos muchachos, todos atrás… y a ver si suena la flauta”.

martes, 10 de abril de 2012

MASTERS: BUBBA WATSON, MUÑECO DIABÓLICO

“Bomber” valiente, paciente; super-approach y “manitas” en el green


Miguel Miró
El arquitecto Fazio estará contento, después de alargar el campo del Augusta Nacional para que ganara Eldrick “Tiger” Woods. Ha ganado otro “bomber” –como llaman los estadounidenses a los grandes pegadores. Un “bomber” extravagante y bastante maniático por sus posturas. Tal vez, algo insólito: demasiado preocupado de su peinado ante los espectadores. Enamorado de su físico y de su extraño swing, pero también poderoso con su driver de cristal, pintado cuán Pantera rosa.
Gerry Watson, de apellido ilustre (James Watson, famoso biofísico de Chicago o el psicólogo Tom Watson, el mismo de los cinco British Open Championship), hijo de militar, ha roto nuevamente los pronósticos y defraudado a todas las encuestas previas entre los especialistas.
En la última jornada el favorito fue Phil Mickelson, un derecho que juega a zurdas, 5-4, mientras que Gerry Watson se pagaba y se pagó 7-1. Lo que nadie esperaba, sin duda, ha sido el play-off, otra especie de lotería en la que puede ganar cualquiera. Y como el Masters Tournament siempre tiene algo de mágico, el “bomber” se alió con la suerte del putter y el approach para dar el salto a la fama.
“Hace dos años no tenía ningún título y ahora tengo cuatro, nunca había soñado ganar el Masters de Augusta,” dijo Bubba que los norteamericanos pronuncian “Baba”.
Tiene gracia el apodo, como también la fonética del inglés-americano. Lo mismo llamaban al escocés Sandy Lyle “Sandalio” o al Oso Dorado, Jack “Nícolaus”.
Tampoco sorprende la victoria de Bubba Watson ya que el Masters en sí suele ser una caja de resonancias. Sobre todo: el campo. Una edición pasada por agua y radiante sol en la clausura. Pesado y largo, aunque aguantaba bien o resbalaba la bola, y no rodaba en el green. Barro en los fairways. Las trampas del front-nine  –más difíciles que años anteriores– y las dificultadas del “tubo” del hoyo 18, casi 58 metros más largo y mucha “precisión”… que se volvió manso como un cordero en la fiesta final.


¿POR QUÉ NO GANÓ…?
Phil Mickelson, el gran favorito. Por simple “cabezota”  en el par-3 del hoyo 4 (tan sencillo antes y tan difícil ahora). Un empeño vano que le costó carísimo: un triplebogey que todavía lamentará.
Lee Westwood, el eterno favorito para los británicos. A pesar de su juego tan compacto y sólido de tee a green, no hubo forma de enterrar la bola en putts cortos y muy cortos. Tan meticuloso como flemático, hizo 128 putts en los 72 hoyos. De ellos marró al menos veinte y muchos que le hubieran llevado a la gloria. Al final enchufaría un tubo de 10 metros en el 72.
Eldrick “Tiger” Woods, un fenómeno venido a menos. Aunque gaste toda su fortuna, nunca volverá a tener el swing mecánico pre fabricado que todo lo arrasaba. Ben Hogan, que tras un accidente de tráfico, volvió a ganar por su constancia y  su swing trabajado.
Sergio García, con un swing natural y personal increíble. Realizó tres vueltas de ensueño y una de “infierno”. Puede que le perjudicara el emparejamiento con Rory McIlroy (77) en la tercera ronda. El duelo de los dos mejores amateurs del mundo no consiguió rememorar el fuego de su verdadero esplendor.
Rory McIlroy. Pagó muy caro sus tres semanas de descanso sin competir. La inactividad  ya lo hizo después de ganar el US Open– suele ser una mala consejera para los jugadores profesionales.
Matt Kuchar. Una gran promesa amateur que se pasó muy pronto al profesionalismo y perdió su talento en estado puro. Ahora trata de recuperarlo. Tiene que olvidarse de la galería, concentrarse y cambiar su putter-ombligo.
Peter Hanson salió como líder, pero perdió muy pronto su confianza en el green. Esas sensaciones que había mostrado en las anteriores jornadas.


¿POR QUÉ GANÓ BUBBA?
¿Por la varita mágica del hada madrina…?
En parte, sí, aunque suene a cuento infantil. A pesar de que su driver-rosa parecía de juguete, fue importante. No sólo se demostró en la última vuelta, sino durante todo el certamen. El campo ha sido propicio e ideal para los grandes pegadores, y él sacó humo-chispas y fuego cada vez que castigaba el cebollón a la bola. Todos lo pudimos comprobar. Los cuatro días. Similar o mayor que Fred Couples a finales de los ochenta. Bastaría con preguntárselo a sus compañeros de match. ¿Cinco, diez, quince? … Y más metros de ventaja. Incluso 20-25 metros
Sin embargo, también hay que decirlo, a pesar de sus poses demostró que tenía  la cabeza bien amueblada. Ha sido valiente, cuando había que ser valiente. Arriesgó y tuvo la paciencia del campéon en la vuelta final. A cualquiera le hubiera entrado el “tembleque”, después el “albatros” de su compañero de partido, en los primeros compases del desafío. Además de tener un swing extraño y personal, sus números en el Masters fueron importantes. Sobre todo en el approach. Approach largo y medio. Y tampoco estaba “cojo” en el green. Sorprendente en el approach. Sólo falló 19 greenes en todo el torneo (cogió 53). Si su golpe largo superaba los 315 metros, también ha sido fino, un auténtico cirujano, con el putter (120 los cuatro días y una media de 1,7 aproximadamente).
Cabeza fría, paciencia de ladino, ambicioso –sin exteriorizarlo– y sobre todo valiente en sus decisiones en cada uno de los golpes. Igualmente supo explotar bien los cuatro par 5, arrancándo 8 golpes al campo (-8). Los hoyos 13 y 15 del back-nine practicamente los “machacó”. El primero de ellos empezó con el único bogey de los pares largos, pero después hizo: birdie/birdie/birdie.
No obstante, tuvo más respeto a los hoyos 2th y 8th del front-nine. Tambien intentó aprovechar su juego explosivo para marcar eagles,  pero no lo consiguió.
Un solo bogey en los par-3 (12, R4), y le robó 4 golpes al campo.  De los 19 birdies que consiguió, 12 los realizó en los pares-5 y 3.  Además, otro de los detalles que deberíamos resaltar han sido sus 9 bogeys. Puede que parezcan muchos, pero se debe tener en cuenta las condiciones del campo durante las dos primeras jornadas.


Los momentos claves de Bubba Watson no han sido, precisamente en el juego largo. Aunque parezca increíble han sido en el green, con el putter y el hierro en el rouhg. Hierro 6 para apuntar la bandera del par-3 del 16, y dormir la bola a  tres metros. Ese birdie le supuso igualar en el liderato con Louis Oosthuizen. A pesar de que la bola del sudafricano tocara hoyo.
Después tuvo una nueva chance en el 72. En el tercer golpe. La línea, perfecta y la bola pasó rozando el borde de la copa . Estos dos hoyos fueron los que le permitieron acceder al play-off, que no deja de ser una lotería. Sin embargo han sido clave para que Bubba consiguiera una mayor confianza en si mismo.
La llave del play-off estuvo en el hoyo 10, par 4, en la que el drive del estadounidense se fue al bosque, a la derecha. Su bola cayó en un camino escondido y providencial, lleno de agujas de pino. Su approach a green desde 36 metros ha sido im-pre-sio-nan-te!!! Un efecto (hook) diabólico y muy abierto consiguiéndo una posición privilegiada en el green. Su bola a 4,5 metros de bandera y posibilidades de birdie. Su oponente, en cambio, no había cogido green en su segundo golpe.
Otra perla del campeón:
“Nunca he dado lecciones de golf en mi vida. Me lo enseñó todo mi padre a los 12 años”, aclaró Bubba Watson.


OOSTHUIZEN: HISTORIA SIN PREMIO
Louis Oosthuizen escribió una página de historia en el Masters 2012. Sólo le faltó su justo premio, similar al de Gene Sarezen en 1935 (albratros-2, 15th, R-4). El italiano, que había cambiado su apellido, ganó la chaqueta verde aquél año.
Su “gloria” apareció muy rápido. En el par-5 del hoyo 2. Desde 231 metros y con un hierro 4 dio un golpe formidable al extremo contrario al que encontraba la bandera en el green. El efecto también tenía su miga. Tras botar la bola recorrió 24 metros hasta enterrarse a cámara lenta en la copa. El albatros de Oosthuizen rompió como un rugido entre el público. El sudáfricano se situaba de líder con 10 bajo par, mientras “pinchaba” Peter Hanson en el 1, empatando en el segundo lugar junto a Phil Mickelson (-8).
¿Pudo influir en la mente del jugador?
Faltaban 16 hoyos por disputar y en el campo habían leones, leopardos, tigres y hasta piscinas llenas de cocodrilos. No obstante, después de chocar las manos en alto con su caddie en un salto, mantuvieron su alegría y buen humor en el camino hacia el green. Volvieron a cruzar sus manos aleteando los dedos como si fueran las alas del albatros.
Fue una inyección de estímulo. Sin embargo, Oosthuizen no suele perder los nervios. Lo demostró en el British 2010. Igualmente es profesor de una escuela juvenil de golf en su país. Una forma de descubrir nuevos talentos. Así comenzó, desde pequeño, en este deporte con su camarada y amigo Charles Schwartzel, campeón del Masters 2011. Ambos parecen hermanos gemelos y agradecidos por la oportunidad  que  les brindó Ernie Els.
El entusiasmo de Louis se frenó en el par-3 del hoyo 4, quedando  a tiro de uno del match estelar. Y no llevaba su amuleto. “Un punto rojo en el guante” que le permitió ser consistente hace dos años para vencer el British Open en el majestuoso campo de St Andrews. Su estrategia seguía siendo la misma. La de sus tres primeras jornadas, que acumuló cadenas de birdie en el front o en el back-nine. Aguantó bien los nueve primeros hoyos en el liderato, pero con el afán de atacar el campo le volvió a castigar con su segundo bogey en el par-4 del 10.
En el fragor de la lucha por el título cometió un error. Contagiarse de los nervios de su oponente, Gerry Watson. Se sorprendió de su juego –sinceramente, difícil de predecir– y la potencia de su drive que no cogía calle, pero siempre salía ileso en los momentos comprometidos.
Oosthuizen sabía la oportunidad que tenía en los últimos par-5 y esperaba el momento de atacar para aumentar su ventaja. Recuperar el colchón del albatros o superarlo. Y así lo hizo. Dos birdies, tras pasar el “amén corner”. Sin embargo, no contaba con la reacción de Bubba tras pinchar en la "campana" del 12. Una cadena de tres birdies consecutivos que hicieron dudar más al sudáfricano. El enemigo, al final, sería su compañero de viaje.
Llegó, entonces, el fatídico hoyo 16. Precisamente, en el que Bo van Pelt y Adam Scott hicieron un ace en la vuelta final. Ahí fue donde empezaron a sonar  las alarmas. Después de mandar en el liderato del 2 al 15, sin que nadie le tosiera–  Bubba le “cazó” con un nuevo birdie. Una contrariedad que no se reflejaría en la cara del sudafricano, pero supuso  un gran bofetón. El estadounidense, sin nervios ya, utilizó h-6 y el sudáfricano, que empezaba a sudar, h-7 desde el tee 16.
Oosthuizen acabó los 72 hoyos con 1 albatros, 18 birdies, 43 pares, 9 bogeys y un doblebogey. Tal vez demasiado conservador, tras el albatros en el hoyo 2. Tal vez... Asimismo, perdió la concentración al estar pendiente de Bubba. Para cualquier espectador sería algo lógico, porque nadie podía adivinar el golpe que se dibujaba en la mente del norteamericano, pero no para un jugador que mandaba en el leaderboard. Además, la diferencia con el drive era pasmosa. Un mínimo de 15 metros y un máximo de 20.


¿POR QUÉ PERDIÓ OOSTHUIZEN?
La estrategia de Louis ha sido la correcta, sólo le faltó esa racha de birdies que no llegaron nunca en la cuarta ronda. Arrancó tres golpes en los par-3 donde sólo cometió un bogey (hoyo 4, R4), mientras que no aprovechó al máximo los hoyos largos. Su renta, cinco bajo par. Un bogey (R1, en el 13) y un doblebogey (R2, hoyo 2) fueron sus tropiezos inesperados, que no se pudieron equilibrar con el fantástico albatros del final.
No obstante, a pesar de sus distintas características ambos jugadores estuvieron a la par (igualados) en el front-nine (-2) y en el back-nine, (-8). Mejor en los 9 últimos.
Otra cuestión ha sido el hoyo 72 –a Louis se le desencajó la cara tras fallar su birdie; subió,  bajó y movió bruscamente su gorra dos veces– y en Bubba el efecto contrario: aumentó su excitación, motivación y confianza.
La lotería del play-off aclaró las razonables dudas del sudáfricano y la explosión de un “bomber” que ganó su primer “salmón” a los 33 años.