sábado, 30 de julio de 2011

URUGUAY “VIEJO Y PELUDO”




La selección uruguaya, por cuestiones de calendario, intentó desde el primer partido revivir los éxitos conseguidos en la Copa del Mundo FIFA 2010. No obstante, le costó “arrancar” debido a la baja forma de algunos jugadores Cavani, Pérez, Lodeiro…– que participan en Ligas extranjeras. Algo que se nos ocurre lógico. Sin embargo, muchos pensaron lo contrario y le llamaron “especulación”. Una moneda corriente por el formato del campeonato.
No obstante la situación obligó a hacer variaciones sobre el sistema (1-4-3-1-2). Oscar Tabárez encargó una doble función a Diego Forlán: Distribuidor y delantero, olvidándose de ser el “enganche” del tandem Suárez-Cavani como en Sudáfrica.

Miguel Miró
En los dos partidos iniciales la selección acusó el desgaste de la temporada entre los que juegan en el extranjero. Despistes y muchas pérdidas de balón. No hablamos de orden y disciplina, porque la hubo. Las circunstancias son las circunstancias.
El equipo fue creciendo hasta la primera victoria frente a México. Duplicó el esfuerzo y reaños en su choque contra la selección local, Argentina. En los dos últimos matches demostró con autoridad y orgullo su fútbol, pundonor y su  gran profesionalidad.
Es más, de no haber pedido el cambio de árbitro ante Ghana, la selección celeste hubiera llegado más lejos en Sudáfrica. Por eso les quedó un sabor agridulce a los jugadores. Se le quedó pequeño su cuarto lugar.


LA LLAVE
Cinco son los factores más importantes de la selección de Uruguay que conquistó un nuevo laurel a su brillante historial. La 15ª Copa América de Naciones.
a)     Disciplina táctica y colectiva.
b)     Comunión y apoyo en todo el grupo.
c)      Todos se ponen el traje de faena: no hay estrellas.
d)     La polivalencia en distintos sectores del campo.
e)     Y pese el cansancio físico y mental, se entregaron como verdaderos profesionales.
No se trata de un “verso” fácil ni de virtudes artificiales. Es la auténtica y pura verdad. La disciplina táctica y colectiva, ante las adversidades que se presentaron, no hay mucho que hablar. Se demostró en el campo de juego. Incluso, si se nos permiten, arroparon a los “cachorros” (Sebastián Coates y Abel Hernández). Fueron corrigiendo errores sobre la marcha y dejaron claro que no son un grupo de amigos, pero sí de profesionales.
La comunión del grupo, dentro y fuera del campo, fue ejemplar. Las salidas, los cruces y los apoyos son importantísimos en un juego colectivo. De equipo-equipo. Y nadie rechistó en las sustituciones, ni acosaron al árbitro como la selección argentina. Ni siquiera en los dos penalties que no pitaron y aunque fue bien anulado un gol en off side, ni resoplaron.
Su lema no es el “yoísmo” –algo muy común por la vanidad del ser humano– sino el “nosotros”. Un término más usado entre los uruguayos. Tanto en Sudáfrica como en Argentina. No hay estrellas ni enchufados. Se mira más en lo que representan, y el peso de la historia que “soportan” y recuerdan con sumo orgullo.
Lo de la polivalencia y la responsabilidad sigue siendo clave en la Selección Celeste. Álvaro Pereira puede jugar de lateral o volante; Cavani, delantero o volante; Forlán, Suárez, Victorino, etcétera. Se variaron los planes por las circunstancias y la disciplina no se rompió. La polivalencia no deja de ser una virtud, ante los cambios tácticos en el campo. Y la profesionalidad se demuestra igualmente con la responsabilidad.



PROBLEMAS Y SOLUCIONES
Del sistema de éxito en el Mundial (1-4-3-1-2), Oscar W. Tabárez optó en la Copa América de Naciones por el 1-4-4-1-1. Comprobó que Cavani estaba bajo de forma y que no tenía explosión en la salida. Lo mismo le ocurrió con otros jugadores. Por eso buscó y encontró soluciones. Esto se le llama aprovechar al máximo el potencial humano y técnico de cada uno de los integrantes del plantel celeste.
Su ambición y confianza tiene su secreto: a muchos de ellos les conoce de la Sub 17, Sub 19 o Sub 20. La “cadena” que organizó él, desde que se hizo cargo de la selección en 2006. ¡Y quiere ahora una sub 15 para ayer! Tal vez por este motivo arriesgó con Coates en la defensa. En los partidos más importantes (México, Argentina, Perú y Paraguay). Es verdad que Victorino se lesionó en los cuartos de final, pero había otros que podrían haber ocupado ese puesto.
No se trata de improvisación. Se llama ojo clínico. Tabárez no improvisa nunca en los planteamientos tácticos. Aunque sabe que el fútbol es un juego. Además tiene la virtud de haber formado una gran familia en el equipo y con su experiencia, enriquecer el fútbol de la selección.
Pero vayamos a la fórmula mágica.



Todos los integrantes del plantel tienen bien claro los movimientos en el campo.
Se puede comprobar el atornillamiento de los tres centrales en las barbas del área, en el momento de la cobertura. Lugano, Victorino y Cáceres. Al mismo tiempo está claro quién da el paso adelante en la salida (el capitán) y la sincronización en los relevos entre los zagueros. Asimismo se marca al milímetro la línea del fuera de juego. Tiene, eso sí, más libertad de subida al cuarto zaguero (M Pereira) y menos para Cáceres, ya que hace un recorrido corto.
Los cuatro forman el final de la “cerradura” o embudo que forman dos volantes interiores (Pérez y Arévalo) y dos volantes exteriores (A González y A Pereira). Se utiliza el repliegue intensivo a los 30 metros, la basculación se hace con apoyos y presión 2X1 dependiendo del rival. También defienden Forlán y Suárez en la zona central para presionar la salida del rival.
Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que sistema es fútbol-total pero sin “espantada de pájaros” (Holanda, 1974). Uruguay defiende con ocho, es verdad, pero también ataca con cuatro. Los cuatro llevan “guardaespaldas”, y apoyos. Bien de los dos pistones de dentro y por las bandas. Y tiene períodos de pausa, para dosificar su esfuerzo.




SISTEMA OFENSIVO
Tampoco hace adelantamientos precipitados. Prefiere guardar sus espaldas y los realiza escalonados. Excepto en la final de la Copa. Allí sí presionó arriba e igualmente en todo el campo. Había que ahogar a Paraguay en su campo y cortar toda salida en velocidad a su rival (primeros 20 minutos de cada tiempo).
La selección celeste sabe explotar los espacios, y trata siempre de jugar por fuera (bandas) teniendo en cuenta que, la mayoría de las veces, no tiene problemas para practicar el juego aéreo. Por eso alterna los pases cortos y largos, además del balón a ras del suelo y despeje en largo. Todos estos recursos suelen desconcertar al contrincante.
Sin olvidar la estratagema  que usó Uruguay a balón parado frente a Argentina.
La consistencia, el orden en la retaguardia y los apoyos son los que permiten una mayor libertad a los volantes ofensivos y delanteros, que esperan la ocasión y actúan, casi siempre, como verdaderos cazadores furtivos. La habilidad de Forlán y Suárez marcan la pauta. Son los que encuentran los espacios y el camino del gol. Sin embargo, nunca anuncian sus intenciones. Sus intermitentes oleadas –a las que se adelantan los volantes– son las que provocan la sorpresa y el peligro de este equipo.
Al no ser un team explosivo no hay que fiarse. Pueden descolgarse jugadores desde atrás. El sentido posicional nunca lo pierde. Tiene confianza en sus propios recursos. Al estar equilibrado en todas sus líneas no descubre sus cartas. Parece lento porque posee técnica, pero el balón circula más que el hombre.


DOS APUNTES MÁS
La magia, aplomo y seguridad del avión “amarillo”. El sol que deslumbró en Uruguay repartiendo vitamina D y C. Apuntes de Muslera hay muchos. Sin embargo, la volea de Valdez con un efecto diabólico de arriba – abajo, sobrepasa la imaginación de un guardameta. Con la punta del guante despejó el balón, tras golpear en el travesaño. Sublime y espectacular.
Y no podemos olvidar tampoco del “ta-te-ti”. Un gol en tres acordes. Tres carreras y un premio. Cavani, Suárez y Forlán en el último suspiro del partido final. Los tres explotaron a la carrera. Al unísono. Si bueno es el pase de Cavani, la reacción de Suárez con la cabeza… y la definición de número 10 son también la esencia del espectáculo.








viernes, 29 de julio de 2011

SILVA-AGÜERO, TANDEM DE LUJO

Manchester City “enriquece” la Liga Inglesa y el espectáculo
Han pasado muchos años desde que el Tottenham Hotspur inglés contrató a dos argentinos: Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa. Una “sociedad” que hizo vibrar a los fans de los “spurs” y entusiasmar por su alto nivel a los buenos aficionados al fútbol de la Premier League. Su incorporación supuso dos copas de Inglaterra (FA Cup), los años 1981 y 1982.
Ahora, habrá otro super estreno –otro tandem–  que enloquecerá a los “hooligans” de las Islas Británicas la próxima temporada 2011-2012.
Una “sociedad” hispana-argentina que seguramente será un auténtico lujo para el Manchester City: David Silva y Sergio Kun Agüero.

Miguel Miró
El grupo musical “Los Gritos” –¡ya han pasado 40 años!– sorprendieron en el Festival de la Canción en Málaga con una canción que después haría famosa Julio Iglesias. “La Vida sigue Igual”. Su letra se mantiene vigente a pesar de los años.  “Unos que vienen y otros que se van…” y el fútbol sigue igual.
La salida de David Silva del Valencia y Touré Yaya del Barcelona, sinceramente nos sorprendió. Dos figuras con una calidad contrastada y que hoy se lamentan los aficionados de ambos clubes. La carencia de un “distribuidor” de juego y líder en la zona ancha está creando un rompecabezas a la dirección técnica del equipo valenciano, tras comprobar los altibajos –“Más bajos que altos”, diría un amigo– de Ever Banega, que ya había fracasado en el Atlético de Madrid y fue una nulidad en la selección argentina.
Y los grandes problemas que se le presentaron a José Guardiola la temporada pasada en la zaga. Una de las incongruencias del técnico azulgrana ha sido, precisamente, dejar marchar a Touré Yaya de 25 años al fútbol inglés. Su error lo pudo pagar muy caro. Hasta el extremo que tuvo que improvisar a Sergio Busquets y Javier Mascherano como “centrales”.  ¿Qué hubiera sucedido si hubiesen fracasado estos dos stoppers? ¿Estaríamos lamentando la pérdida de la Liga de España o la Copa de Europa?
A propósito del torneo reina del fútbol europeo, Guardiola se olvidó o tiene mala memoria. Su primera Copa de Europa la ganó con un porcentaje altísimo de estos dos jugadores. El marfileño en la zaga –¡impresionante!– y el camerunés Samuel Eto´o con sus goles. Al final, Bernard Schuster tendrá toda la razón del mundo. “Guardiola es un excelente técnico, pero un pésimo gestor en los fichajes”.



MANCHESTER CITY
Dicho preámbulo viene a cuento. Porque tanto David Silva como Yaya Touré fueron contratados por el Manchester City. El español por €35 millones y el marfileño por €30 millones. Además, hemos seguido partido a partido al Manchester City en la última Liga inglesa. No sólo por la fascinación que nos produce la calidad y la exquisita técnica de David Silva, sino también por el juego práctico y certero de Yaya Touré, que ocupó el  puesto de volante en la zona central y se consolidó como el sustituto indiscutible del gran jugador francés Patrick Vieira.
Y podemos asegurar –todos lo pudieron comprobar en los últimos partidos amistosos de la selección por tierras americanas–  que seguimos fascinados con el fútbol de David Silva. Un portento de jugador que pronto formará “sociedad” con Kun Agüero. Un tandem que bien podría haber sido la “bomba”, tanto en el Real Madrid, Barcelona o cualquier equipo del mundo.
Hemos visto y comprobado también que el Manchester City llegó a igualar en el liderato al United más de una vez y luchó por el título hasta el final, junto al Arsenal y Chelsea. Sin embargo, las salidas de tono del argentino Carlos Tévez y las extravagancias de Mario Balotelli, no ayudaron la suficiente. El City clasificó tercero, a siete puntos del campeón, Manchester United (19 título Liga). De cualquier forma capturó la Copa Inglesa (FA Cup) la temporada 2011-2012 al derrotar al Store City (0-1, gol de Touré, 75´) y la próxima temporada participará en la Copa de Europa (Champions League).



LA CELESTE

La llegada de Sergio Agüero al equipo celeste –viste como Uruguay, pero con pantalón blanco– abre un abanico de posibilidades para la próxima campaña en la que el equipo “sky blue” participará en cuatro competiciones. La contratación del ya ex jugador del Atlético de Madrid tuvo mucho que ver el sponsor del nuevo estadio de City (Etihad Airways Stadium) que pagó la sabrosa suma de €400 millones. Una cifra muy superior a la que desembolsó Abu Dhabi United Group for Development and Investment, el grupo inversor que compró por  €250 millones la Sociedad Deportiva en setiembre de 2008.
Roberto Mancini, entrenador del conjunto inglés, apostó fuerte por Agüero con vistas a la Copa de Europa, algo que está pendiente desde la victoria en la Recopa (1969-70), y también la Liga que no gana desde hace 43 años (1967-1968). Sin embargo, el Manchester City tiene en su palmarés cinco FA Cup (Copa Inglesa), después de la victoria en la última temporada. Un título que repitió tras 42 años de abstinencia.
Mancini, estrella de la Sampdoria y de la Juventud –llamado “el hombre de las 10 copas” en Italia– sabe de sobra las aptitudes del argentino Agüero. No solo conoce a los jugadores de “última puntada”, sino que super refuerza la delantera en la que figuran el galés Bellamy, el inglés Nimely, el argentino Tévez, el togolés Abemayor, el bosnio Dzeko, el paraguayo Santacruz y el polémico Balotelli.

¿Por qué formarán una sociedad de lujo Silva-Agüero?
No solo porque son dos jugadores de regate en corto, sino también por la sintonía en el fútbol que practican. Si antes, la empatía de Agüero con Forlán era absoluta, lo será igualmente con Silva que también entrega el balón al pie, adelantado o en clara posición de gol.
El jugador español, además, es un experto en paredes en velocidad –cosa que practican el triángulo Xavi, Iniesta y Messi– con la particularidad de la “última puntada” la pueden dar cualquiera de los dos.
Si Kun es un ratón, un extremo con muchos voltios por su explosión y juventud, Silva es una ardilla, que vive el fútbol e inventa sobre la marcha. Además, el jugador canario se ha adaptado bien al fútbol inglés. El juego que, sobre el papel, pueda parecer poco vistoso, pero sí suele ser más práctico y directo.
Además, ambos jugadores son generosos y nada egoístas y pueden influir en el juego fluído con otros compañeros del City. Puede ser un riesgo creer a pie juntillas, el futuro del tandem. Un riesgo que asumimos. Porque el fútbol que llevan dentro “la sociedad hispano-argentina” es como una caja mágica llena de sorpresas. Sorpresas agradables y divertidas para los buenos aficionados del fútbol.


KUNLEBRÓN
Cualquier famoso –incluso de la política– hubiera deseado tanta publicidad gratuita que vertieron los diarios deportivos y los programas deportivos de la televisión. Un “monotema” que inundó ríos de tinta olvidándose que existen otras noticias y otros equipos. ¿Por qué se creó esta situación? Simplemente, porque el ya ex jugador del Atlético de Madrid confesó a un íntimo que “quería jugar en el Real Madrid”. Y también, porque su representante (omitimos el apellido a propósito) y “dueño” del jugador estuvo reunido en el estadio del Bernabéu.
Quién obró con inteligencia ha sido el Atlético de Madrid, que había pagado €23 millones por el jugador. El problema siempre ha sido el precio. La cláusula no podía bajar de €60 millones. ¿Por qué? Muy sencillo, los porcentajes fueron los siguientes: 60% para el club, 25% para su “dueño” (representante) y un 15% para el jugador en caso de traspaso. La renovación se hizo, evidentemente, para dar el salto a otro equipo.
Se aumentó su ficha €6,5 millones, se bajó la cláusula. El club rojiblanco fijó un precio inalterable en el contrato: €45 millones. En esta cuestión, Miguel Ángel Gil ha sido muy inteligente. Se quitaba de encima el 35% restante, en el que tanto “el dueño” como el jugador tenían que negociarlo aparte con el otro club. También un añadido: en dos años no puede jugar en ningún club español.
Suponía un riesgo, pero no fue precisamente “este añadido” el que evitó el traspaso al Real Madrid, sino los €60 millones que el club blanco se negó a abonar. Primero, por no endeudar más las arcas del club (desde que llegó Florentino Pérez se gastaron más de €400 millones en fichajes) y segundo porque sería aumentar el número de delanteros en el equipo.
Algo que sí pudo hacer el Manchester City inglés a petición de su entrenador, Roberto Mancini para “enriquecer” de fútbol a su plantel.

sábado, 2 de julio de 2011

ÁLVARO NEGREDO, EL MEJOR "9" DE LA LIGA

Zurda prodigiosa, imaginación e instinto en la búsqueda del gol


El área es su territorio.
En su tarjeta de presentación pone delantero centro.
No es suficiente. Se requieren muchas cualidades y arquetipos para ejercer de número “9”.
Cualidades, bien; pero ¿arquetipos?
Sí; tal como suena. Hay delantero “tanque”, “pescador”, “técnico”, “con estrella”, “autónomo”, “mediapunta”, “natural”, “cabeceador” y alguno más.
Para que nos comprendan, vamos a explicarlo:
a) Tanque: utilizan su físico en el área /Rondón, Webó
b) Pescador: no se les espera, pero están /Trezzeguet, Soldado
c) Mediapunta: arrancan de la segunda línea /Pedro, Di María,
d) Ente autónomo: juegan para él; tira faltas y penalties /CRonaldo
e) Natural: no necesita ni perfil ni preparación /Rossi, Forlán
f) Cabeceador: basan todo en el juego aéreo /F Llorente, Adebayor
g) Técnico: los grandes dominadores del balón / Messi, Agüero, Villa

Estados Unidos-España. El impresionante disparo de Álvaro Negredo, al comprobar que el guardameta estaba adelantado, terminó estrellándose en el larguero.

Miguel Miró
El fútbol tiene el mismo idioma. Un deporte que predomina la técnica, el estado anímico y el físico. Sin embargo, cuando se habla de un delantero goleador siempre aparece el “9”. Como Isidro Lángara, Telmo Zarra, Alfredo di Stéfano, o Enrique Castro “Quini”, que igualaría la marca de Zarra, al conseguir en dos equipos (Sporting de Gijón y Barcelona) seis trofeos como máximo goleador en la Liga española. Luego, vino Hugo Sánchez y la “armó”.
Todo cambia en este mundo, menos los goles. En el fondo son la gran alegría del fútbol. En Inglaterra, por ejemplo, antes se decía “centreforward” y ahora le llaman “striker”.
También los guardametas (goalkeepers) usaban rodilleras y hoy no las llevan, aunque muchos sigan la moda de Cañizares… hasta arriba de la rodilla, pero “sin ligas”.
De los “9” nombrados todos ellos tenían su estilo y su clase. Jugadores de área o de segunda línea. Pero entre los “exquisitos” técnicamente sobresalían Lángara, Di Stéfano y Quini. Entre los jugadores de área, Zarra y Hugo Sánchez rompieron todos los moldes de auténticos goleadores a la antigua usanza. Aún en distintas épocas. En cambio, Ferenc Puskas era punto y aparte. Por algo le llamaban “Pancho Pum, Pum”. Su zurda era eléctrica pero no era un delantero clásico.
Para estar acorde con las décadas más recientes, Quini y Hugo Sánchez se unieron a la elegancia de José Eulogio Gárate, los tres jugadores de área y estilistas. Del asturiano apreciamos su flexibilidad, además de su puntería. Un detalle que siempre se distinguía sobre los demás. El giro de media vuelta en una baldosa. Tenía los ojos en la nuca, porque estaba de espaldas a la portería.
Años después, apareció Baltazar. No era el rey mago, pero casi. El brasileño se acercó bastante (35) al record de Zarrra.
Aunque no era hombre de área, tenía un disparo seco, desde fuera o pisando el área. Cuando parecía que se iba fuera, el balón “cambiaba de dirección” y se metía en la portería como por arte de magia. Más bien era el efecto –fade- que le daba a la pelota.
Lo de Hugo también ha sido excepcional. El mexicano logró su segundo  galardón de máximo goleador, sin que cuatro o seis de sus compañeros de su equipo le pasasen un balón en los primeros 15 o más partidos. (Primera temporada, Real Madrid). En su último año como merengue “igualó” el record-38 de Zarra en 36 partidos (1999-90). Algo que se consideró anecdótico, en su momento, porque el delantero vizcaíno los hizo en tan sólo en 30 encuentros (1950-51). Lo más impresionante de Hugo ha sido que rara vez le pillaron en fuera de juego.
Después vinieron las puntadas –con o sin hilo– de Mario Alberto Kempes y  los brasileños Ronaldo y Romario. Parecía que tuvieran imanes en sus botas. Sobre todo ante los balones “sueltos” en el área. El argentino, de larga zancada y el balón pegado al pie prefería el pasillo derecho para su potente disparo de zurda. Cuestión de panorama y de goles.



ÚLTIMA TEMPORADA
En lo que respecta a la última temporada, buscamos el “9” ideal en la Liga española. David Villa y Diego Forlán, por su trayectoria, parecían ser los señalados. Pero “sin pre temporada” por el Mundial de Sudáfrica no explotaron de la forma que todos esperábamos. Pesaron igualmente las  circunstancias. La adaptación de Villa a su nuevo equipo (Barcelona) y la tozudez de un entrenador (no es nuevo: ya lo había hecho en el Valencia) que suele cruzársele los cables. No obstante, vamos a pasar página. Ya lo dijeron en su momento Morientes, Barajas, Albelda… y Miguel Ángel Ruiz. Ya es pasado y es mejor olvidarlo.
Volvemos a remarcar lo del gusto. No hay nada escrito. Indudablemente, cada aficionado tiene su carta y su favorito. No decimos nada nuevo que nos entusiasmaron Giuseppe Rossi, Sergio Agüero y Lionel Messi, pero ocuparon posiciones distintas en el campo. El hambre de Roberto Soldado, letal en el área, pero sin la continuidad que necesita. La técnica del brasileño Nilmar, que una operación le privó de más partidos. La potencia del venezolano Rondón, que tiene un pie en el fútbol inglés.
Pero buscábamos algo más. Y el delantero del Sevilla Negredo lo tiene: personalidad y liderazgo. Un jugador que está en subida libre.
Álvaro Negredo ha sido, bajo nuestro punto de vista, el mejor “9” de la Liga durante la temporada 2010-11.
A sabiendas del “pique” con Luis Fabiano, que exigía sus galones después de ser titular con Brasil en Sudáfrica. Y a sabiendas de lo que esto implica. Negredo no sólo supo ganarse el puesto, sino que demostró unas cualidades extraordinarias en el Sevilla. Un equipo que levantó –todavía no sabemos cómo – Gregorio Manzano después de unos comienzos titubeantes en la Liga, su fracaso en la Copa de Europa y la “depresión” de los jugadores en un momento crítico y desalentador.
Nos sorprende siempre la “paciencia” de Álvaro Negredo, después de valorar su resistencia, sacrificio y sentido colectivo. Un delantero que nunca espera el balón en posiciones avanzadas. No se le caen los anillos por sus intentos de ayudar al equipo hispalense en la zona central del campo, ni tampoco en defensa ante momentos de agobio. Su estatura (1 metro 86) y su potencia física también se lo permitía. Aún así su salida siempre ha sido explosiva, buscando el desmarque y la colocación idónea. Por un lado, con una gran intuición, pero también un sentido práctico y efectivo.
Esta circunstancia le obligaba muchas veces estar sacar petróleo, bordeando  el área grande del  rival. Asimismo ha dejado entrever una sobrada y exquisita técnica con el balón en los pies. Su zurda es prodigiosa y también su imaginación en la búsqueda del gol. Estamos seguros que, de haber jugado más partidos, ahora mismo no estaríamos hablando de 20 goles. Además, se trata de un jugador que inventa sobre la marcha, piensa y dibuja en su cabeza el disparo. Y no es nada egoísta en el pase, cuando ve a un compañero en mejor posición que él cede el balón. Trabaja para el equipo.
Otro detalle que nos sorprende siempre es su flexibilidad dentro del área, en el que  también es certero con la cabeza. Es explosivo en la salida y también en el giro, de espaldas a la portería. Tiene, además, sentido de distancia y un regate en seco muy interesante. Se encuentra entre los delanteros que piensan y aunque utiliza poco la pierda derecha, no lo duda dos veces si está delante del gol.
No sólo es un “9” de lujo para el Sevilla, también lo está siendo en la selección nacional. En agosto cumple 26 años y su progresión va in crescendo. Se encuentra, realmente, en un momento ideal. Igualmente, tiene una experiencia contrastada. No es ni mucho menos un recién llegado a la Primera División ni tampoco amigo de “hacer teatro” en el campo.  Todo lo contrario, tiene genio e ingenio para eludir entradas duras e imponerse en el uno contra uno.

“NO” DEL VALENCIA
Se puede comprender que el Valencia quería “dinero en metálico” por el traspaso de David Villa. Tal vez por eso, el presidente Manuel Llorente rechazó la marcha del delantero asturiano al Real Madrid. Los problemas económicos del club y un estadio sin acabar.
Sin embargo, pensamos que el Valencia se equivocó. Precisamente cuando Villa creía que iba a vestirse de blanco, porque ya lo había pactado. Algo que no se produjo en su momento. La oferta del club madrileño fue de €25 Millones y Álvaro Negredo. En esta cuestión, no sabemos si se pidió la opinión del director deportivo o el técnico. No obstante, ahora mismo lo tendrá que estar lamentando.
Pero no solamente el Valencia –¡cuidado!– también el Real Madrid, que sigue contratando jugadores extranjeros y se desprende de grandes delanteros nacionales. Un “9”, un auténtico delantero centro como Álvaro Negredo.