miércoles, 18 de septiembre de 2013

Saca-Punta 3/ NO ES COSA DE DOS

Tres CCAA dominan la Liga: Andalucía, Valencia y Madrid





Por Miguel Miró

Pueden decir lo que quieran: La Liga española no es cosa de dos.
Otra cuestión es el abuso de Barcelona y Real Madrid, con deudas de cerca de €600 y €500 millones respectivamente. Dos clubes que se reparten el pastel de las retransmisiones de la Televisión amparados por ese extraño ente llamado Liga de Fútbol Profesional (LEFP) y dos monopolios privados de la TV. Un total de €180 millones por barba dejando las migajas para los demás equipos.
Asimismo, Real Madrid y Barcelona, junto a Athletic de Bilbao y Club Atlético Osasuna deberían ser un poco más comprensibles, más consecuentes y más equitativos. Simplemente por puro sentido común tendrían que convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). De esta forma “romperían” con sus privilegios con respecto a los demás clubes de fútbol en España.
Dicha ley (SAD) divide, separa, provoca conflictos y no es igual para todos.  
Está claro que debería actualizarse o reformarse en el fondo y en la forma para que se restablezca la igualdad entre todos, sin las ventajas actuales de ciertos clubes que suman ya algunas décadas.

NO ES COSA DE DOS… SINO DE 13 EQUIPOS

Sin embargo, bien distinto será conocer quiénes son en realidad los clubes que dominan el Campeonato Nacional de Liga 2013-2014 en España.
Andalucía, Valencia y Madrid, por este orden, son las tres comunidades que dominan la presente temporada 2013-2014 en Primera División, con un total de 13 clubes. Nada menos que el 65% de los 20 conjuntos que componen la máxima categoría.
¿Qué pasaría si se unieran para presionar –dejando fuera a Real Madrid–  en el reparto del pastel más equitativo de la Televisión?
Copiando, simplemente copiando los baremos estipulados en la Premier League, Seria A Francesa, Bundesliga o Calcio italiano.
Pueden decir lo que quieran: la Liga española no es cosa de dos.
En primer lugar Andalucía, ya que participan cinco equipos: Sevilla, Real Betis, Málaga, Granada y Almería. Valencia o la Comunidad Valenciana,  con cuatro: Valencia, Levante, Villarreal y Elche que conforman las tres provincias del antiguo reino. Y por fin, Madrid también con cuatro equipos: Atlético de Madrid, Real Madrid, Rayo Vallecano y Getafe.
Los siete restantes son FC Barcelona y RCD Español de la Comunidad Catalana; Real Valladolid, Castilla y León; Real Club Celta de Vigo, Galicia; Club Atlético Osasuna, Navarra y Athletic Club de Bilbao y Real Sociedad, de la Comunidad Vasca.

¿NO JUEGA SEVILLA?

¡Cuántas tonterías se dijeron contra el árbitro del match y Barcelona!,  olvidándose de lo fundamental.
¿Jugaba sólo el equipo azulgrana o contra el conjunto sevillano?
Demasiadas cáscaras y muy pocas nueces.
El único error que cometió el árbitro –y eso que somos muy críticos con Muñiz– es la segunda tarjeta a M´bia “por desconsideración al rival” y la correspondiente no-expulsión.
No obstante, el colegiado acertó al no pitar un penalty clarísimo de Fernando Navarro a Messi, que después terminaría en gol del “10”. Igualmente en la “obstrucción con el brazo” de Moreno, que se desentiende del balón para frenar al argentino en los minutos finales.
Con respecto a segundos de menos o segundos de más no deja de ser otra estupidez si “leyéramos el reglamento”. Lo dice bien claro: es “potestad del colegiado añadir segundos o minutos”.
Quién tenía que haber sido expulsado es Unay Emery que protestó cara a cara al linier por el gol anulado a Cala Torres “por desplazar a un adversario” (Alves) y ponerle la mano en la cara (hay fotos).
Aclaradas las tonterías, vayamos al match. Barcelona, tras el 2-0 se relajó en la presión y Sevilla creció, creció, creció… El mérito debería ser del rival que igualó el marcador y demostró que tiene un plantel de buenos profesionales. (¡Ojalá que el entrenador no haga rotaciones! como acostumbra para no estropearlo).
Barcelona, también hay que reconocerlo, está acusando los 75 partidos (nueve jugadores en la Copa Confederaciones) de la temporada pasada y las cortísimas vacaciones de sus estrellas.
Sin embargo, también hay que dar crédito al rival, su presión alta y su ambición. Por favor, hablen del gran partido de Sevilla antes de seguir criticando al empedrado. Un equipo que no debemos perderle de vista.

INFRACCIÓN POR CESIÓN AL META

Está confirmado. Fran Rico es el último jugador en golpear el balón hacia atrás y Roberto lo recoge con las dos manos. ¿Hasta cuándo debemos repetir que todo depende de la interpretación del árbitro?
La majadería de muchos –que son “de palo”– se basa en una supuesta injusticia. Hay para escribir un libro para exponer la cantidad de injusticias que se cometen en el fútbol entre todos los actores.
Ya es hora que se cumpla a rajatabla el reglamento. Después de la constante “triquiñuela” de ceder el balón con la cabeza, el pecho, la cadera o la punta de la nariz al guardameta.
Otra cuestión es el equipo que resulta favorecido, en este caso el RCD Español,  con un gol. Un gol perfectamente ejecutado por Lanzarote. Una zurda de oro al ángulo superior izquierdo de Roberto.
A fuer de ser sinceros, el fútbol es un juego y si nos apuran imprevisible. No hubiese pasado nada (NADA DE NADA) si el balón se va a las nubes. Como no fue así… se “armó la de San Quintín”. Una polémica absurda de humo muy común en los tiempos de crispación.
Al equipo granadino le faltó la última puntada. Mucho dominio pero sin punch. Ha tenido ocasiones y las desaprovechó. Su rival ha estado bien plantado en la defensa, pero con escasas ocasiones de gol. 

SIEMPRE SE APRENDE CON JOSÉ MEL

Se le ponen etiquetas y se resaltan a entrenadores que no lo merecen y sin embargo, hay otros como José Mel que siempre nos sorprende en cada partido. Sea el resultado que sea. Está visto y comprobado que tiene una cabeza privilegiada para el fútbol. Un verdadero estudioso de este deporte.
Podíamos hablar muchos detalles del Betis-Valencia. Sin embargo, vamos a destacar la trampa del fuera de juego. No utiliza reiteradamente los cuatro zagueros, aunque estén escalonados en su zona. Se basta con los dos fullbacks (Paulau y Amaya), que lo hacen a la perfección. Durante el encuentro se señalaron 12 off-sides. ¿Cuántos le pitaron a Valencia?  Pues, nada menos que 10.
Además, José Mel mantiene la mentalidad ofensiva del equipo verdiblanco. Diecisiete remates a gol… y nueve atajadas impresionantes de Diego Alves. ¿Cuál hubiera sido el resultado final si llegan a la red los remates?
Es evidente que los planes de juego del equipo bético siempre tienen variantes. Por eso, no nos perdemos ni un partido del Betis.
Siempre se aprende con José Mel.

SCHUSTER… COMO SIMEONE

La “provocación” que nada tiene que ver con la presión intensiva, como la “agresividad” en las acciones con faltas constantes lejos del área. El técnico de Atlético de Madrid utiliza varias veces estas artimañas… aunque también juega al fútbol en los momentos puntuales.
Bernard Schuster también copió la “provocación y la agresividad” disfrazadas de faltas en el match Málaga-Rayo Vallecano. Una fórmula que consiste en “ablandar” al rival  ante la pasividad del colegiado. Todos estos detalles pasaron inadvertidos por la goleada (5-0) del equipo local. Y los tres goles del marroquí El Haudaui. Un jugador que conocemos bien de la Liga holandesa.
(Pero no es la primera vez que lo practica el conjunto de la Costa del Sol. También ocurrió ante el FC Barcelona con el polémico  árbitro valenciano De la Hoz, que, curiosamente sacó más tarjetas al visitante. Y permitió todo a Sánchez, Gámez, Antúnez y Tizone...).

EL GOL DE ELISEU NO DEBIO SUBIR AL MARCADOR

De los cinco goles del Málaga, el segundo y el cuarto son en fuera de juego, y el de Eliseu (tras el descanso) tampoco debió subir al Marcador. Por la patada alevosa que dio el portugués a Tito (47´), sin venir a cuento y... en la tibia en las narices del árbitro.
Con el reglamento en la mano, roja directa. Sin embargo, el colegiado no lo estimó así. Lamentable. Minutos después el luso marcaba el tercer gol de su equipo.
En relación al fútbol desarrollado por ambos equipos, Málaga montó un andamiaje defensivo muy compacto y duro –aunque eso sí, con presión y las mal llamadas faltas técnicas, que no dejan de ser provocaciones–; fue más práctico en sus contragolpes, y efectivo en el ataque.
El equipo rayista practicó buen fútbol, con jugadores jóvenes y técnicos (Saúl, 18 años), pero elaboró demasiado las jugadas y le costó pisar el área. 

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