jueves, 27 de agosto de 2015

Golf / “PATADA DE MANISES”




Directivos tensaron la cuerda

Miguel Miró
Muchas, demasiadas versiones surgieron entre los jugadores y socios a finales de los sesenta sobre la llamada “Patada de Manises”.
Una expresión espontánea. Tan clara y fulminante como la decisión del comandante de la Base Aérea, Rafael Bordehore Moreno a clausurar la entrada al campo de golf un 14 de marzo de 1969, hace más de cuarenta años. Y por añadidura la correspondiente expulsión tajante a todos los socios, jugadores y no-jugadores, que superaban los 500, sin dar ninguna explicación al respecto.
Interesadas o no, puede pensarse que las distintas versiones trataron de confundir en un asunto que dejó perplejos a los socios de la sección de golf. Al mismo tiempo, permitir a todos aquellos que vivieron las drásticas medidas, difundieran su contrariedad y sus protestas.
Una forma directa de inculpar, de forma injusta, a los militares de la Base Aérea.
“Nos trataron como apestosos”.
“Nos hicieron vaciar la taquilla con una metralleta en la mano…”
“Fue denigrante como nos trataron los militares”.
Una manera muy sutil de encubrir las causas reales en relación al cierre del campo de golf.
El primer course (inaugurado sin tracas en 1957) que se construyó en la región valenciana, pero no pudo inscribirse como tal al pertenecer a la “sección deportiva” del Aero-club Manises dentro de la Base Aérea.


VERSIONES FALSAS
Las versiones que adquirieron más fuerza fueron dos.
“El nuevo Jefe de la Base se molestó por la invitación a la fiesta y entrega de trofeos”. (Primitivo Gómez Senet)
“El coronel Murcia pidió a un profesor que le diera lecciones de golf”. (Un profesional)
Unas historias sin fundamentos, que sirvieron como excusas piadosas para intentar de disimular la verdadera razón. No era, por tanto, culpa de los militares, tal como se dijo o se intentó demostrar. Sinceramente fue un grupo de socios –los que dirigían la sección, que presuntamente insistían que era club deportivo– y además conocían de antemano las consecuencias de dicha decisión.
Los terrenos de la Base, dependían de la III Región Militar y por consiguiente del  Ministerio del Aire y los directivos se excedieron en sus funciones. Habían llegado demasiado lejos. Los militares, simplemente, cumplieron las órdenes superiores y nada tuvieron que ver con el suceso.


REGLAS AERO-CLUB
Éste es el documento. La carta firmada por el General Jefe del Sector Aéreo de Valencia, Jaime Murcia Rubio. La misiva estaba dirigida a Señor D. José Albiñana, presidente de la sección de golf. Su fecha: 8 de octubre de 1968.
“Mi querido amigo:
La autorización que, hace tiempo se concedió para que una parte de los terrenos de la Base Aérea de Manises pudiese ser utilizada por la Sección de Golf del Aéreo-Club de Valencia, siempre que no interfiriera las normales actividades militares y normas aeronáuticas de dicha Base, ha creado con el tiempo una situación de confusiones que conviene aclarar.
Por ello y a fin de evitar conceptos erróneos y anomalías, debe orientarse el funcionamiento de la Sección de Golf del Aéro-Club, dentro de las siguientes normas:
La autorización se concedió para fomentar la afición a la Aviación y lograr una mayor compenetración entre Valencia y el Ejército del Aire.
Por ser el Campo de Golf parte de la Base Aérea de Manises con instalaciones aeronáuticas situadas dentro del mismo, está bajo la dependencia directa del Jefe de la Base y sujeta a las normas de vigilancia y seguridad que él ordene.
El acceso, tanto de los socios como del personal empleado ha de ser con la exclusiva y personal autorización del Jefe de la Base.
La organización del Golf de la Base Aérea de Manises debe tener únicamente carácter de una Sección del Aero-Club con un vocal de la Junta encargado de dicha sección, pero NO como Presidente de la Sociedad de Golf.
Cualquier decisión tomada por la Junta del Aero-Club o por el vocal de la Junta que afecte o puede afectar a los terrenos de juego e instalaciones en los mismos, deberá ser aprobada antes de su puesta en práctica, por el Jefe de la Base, que podrá asistir a las Juntas relacionadas con dicha actividad.
Los Generales, Jefes, Oficiales del Ejército del Aire y familiares, tendrán libre acceso a los terrenos y dependencias del golf y podrán utilizar los servicios y dependencias del Golf y podrán utilizar los servicios de las instalaciones, previo pago, el precio normal que abonan los socios. Siéndoles facilitadas gratuitamente la tarjeta de socio correspondiente.
La utilización de los terrenos de la Base y sus instalaciones como Club de Golf quedará suspendida cuando la Autoridad Aeronáutica lo considere conveniente”.
Son en resumen las normas generales que estamos obligados a cumplir en todas las Bases y Establecimientos Aeronáuticos y que no suponen molestia para nadie.
Firmado: Jaime Murcia Rubio.
General Jefe de sector aéreo de Valencia


A ESPALDAS DE LA BASE AÉREA
El aumento masivo de socios fue el primer detonante. El éxito no se recibió entre la satisfacción y la prudencia.
Como mandaban los canones.
Todo lo contrario. Un grupo de socios se hicieron más fuertes. José Manuel Gómez Trenor, uno de los pioneros y excelente piloto, intentó poner orden y trasmitió las advertencias del Jefe de la Base Aérea. Pero todo fue en vano.
Pongamos algunos ejemplos:
a) La vajilla del restaurante de la Casa Club se cambió. Lucía el dibujo de un “escorpión” marrón.
b) Los carnets de los socios, igualmente, se cambiaron con el nombre: “Club Escorpión de Manises”.
d) Ya tenían decidido la constitución de un nuevo club de golf, y mantenían cedido un local en el centro de la ciudad.
Sin embargo, la gestión y el compromiso con la Real Federación Española de Golf que confirmaba a la “Junta Directiva del club”, ha sido estoque final y se produjo la reacción del jefe de la base militar de Manises.
Podríamos seguir, pero el entente cordiale con la RFEG rebasó el vaso de la paciencia a la cúpula militar del Aero-Club Manises que tomaría  la decisión del cierre. Y se produjo la rimbombante frase de:
La patada de Manises.
Unas palabras muy repetidas pero sin ninguna revelación real de los hechos.

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