miércoles, 8 de abril de 2015

Valencia, se marea en las alturas



Nuevo sistema: incompleto

Por Miguel Miró
Nuno Herlander Simoes Espírito Santo (Nuno), entrenador de Valencia, cambió de guión y le salió bien en el estadio Manzanares (1-1). La jornada siguiente, incluso, capturó la tercera plaza en la clasificación general de la Liga en una carrera “loca” con el equipo rojiblanco por entrar en los puestos de la Copa de Europa.
El entrenador portugués dio por terminado el esquema anterior, mucho más ofensivo. Se acababa la apuesta por la presión total, salida desde la defensa al ataque en un despliegue vertical con cuatro o cinco atacantes.
La “llamada espantada de pájaros” de hace algunas décadas, perfeccionada por André Villas Boas en el Oporto, campeón de Liga y Copa UEFA, con variantes notables en sus planes de juego.
Quizá, la prudencia o la realidad, le hicieron cambiar al entrenador. Sin embargo, estaba suficientemente claro que la intensidad del sistema del inicio de la Liga, sin pausas, suponía un suicidio con solamente dos fullbacks (mejor, los “bulldogs” Otamendi y Mustafi) como última línea.
La prudencia o la charla en la cocina, que parece lo más sensato, produjo el cambio de sistema, tras la eliminación del equipo en la Copa.


MAYOR ATENCIÓN EN COBERTURA
Se modeló una defensa con seis hombres y se manejó, con tino el crono en los contragolpes. Una verdadera “muralla” con dos torres, que adelantaba sus filas paso a paso o yarda a yarda como en el rugby.
Además, el desgaste siempre suele ser mínimo al proteger un corto espacio de terreno (su campo). El equipo valenciano esperaba, en tierra y con pausa, imitando a un “cazador furtivo”. No se inmutó con el gol de su adversario, después de regalarle la iniciativa.
Adelantó líneas al final, cuando At Madrid le faltaba “gasolina”, y en el último suspiro (cuarto de hora del final), contragolpeó con furia.
¡Ay, el crono!
Y cogió su presa: Un gol que vale oro. El gol del empate (Mustafi, de cabeza, en el último suspiro) y también otro detalle importante a tener en cuenta en la recta final de la temporada: el goal-average particular.
(Triunfo en Mestalla y tablas en el estadio Vicente Calderón).
    
ESTRUCTURA DEFENSIVA (BENFICA)
Un cuadrado imaginario en la frontal del área (Mustafí-Otamendi y delante Javier Fuego-Enzo Pérez), y metros más adelante Daniel Parejo, de arquitecto obligado a bascular como un escoba.
Similares tapones en las bandas: Barragán-Feghouli y Gayá-Piatti y como único punta, Negredo, precisamente un delantero completo que no se le caen los  anillos por sacrificarse en tareas defensivas en el eje del campo.
La fórmula, en el sistema defensivo, nos recordó la intensa y sensacional final entre Benfica-Sevilla en la Copa de la UEFA. Un partidazo de alto voltaje en el que, por su 
tensión, calidad, actitud y situaciones de gol merecieron ganar los dos equipos, después de 120 minutos de juego.
Lo decimos con total sinceridad, porque se decidió en la tanda de penalties. Ganó Sevilla en la lotería, a pesar de sufrir la gota gorda, con una temporada irregular, incluso en la gran mayoría de las eliminatorias.
Benfica, un equipazo, construyó en la final europea la misma estructura defensiva que presentó Valencia en el Manzanares frente Atlético de Madrid.

Jorge de Jesús, técnico de Benfica (AFP)
JORGE DE JESÚS
El conjunto luso lo dirige desde 2009 Jorge Fernando Pinheiro de Jesús (Jorge de Jesús), denominado como el “Hombre del Año 2014” en Portugal por la prestigiosa revista “A Bola”, mundialmente conocida.
Jorge de Jesús es un excelente estratega apasionado del fútbol, desde su época de jugador. Ganó cuatro títulos con el Benfica la temporada 2013-2014 (Liga, Copa, Copa de la Liga y Super-Copa), y brillante finalista de la Copa UEFA.
El profesional portugués tiene, asimismo una visión clara y precisa para “modelar” jugadores y crear “estrellas”. Una de ellas ha sido el argentino Enzo Pérez –hoy, en Valencia– que le cambió su posición habitual de extremo (Estudiantes de La Plata) para jugar como volante (“8”) defensivo y creador de juego…
Otro ejemplo: el brasileño David Luis, de zaguero lateral a “fullback” en el área o un “todo-terreno” aprovechando su potencia física.
La llegada de Jorge de Jesús a Benfica fue providencial. Algo así como el genio de la lámpara o cómo despertar a un equipo “grande” y ganar el título de Liga la temporada 2009-2010, después de una abstinencia de cinco años.


PLANES DE JUEGO
Al cambiar radicalmente el esquema, el equipo de Valencia se encuentra cómodo en otros campos por su andamiaje defensivo, pero le falta completar el proceso de los planes de juego. En especial los variantes en despliegue y ataque que aglutinen un todo en la dinámica del fútbol.
La intensidad y la presión de los últimos minutos del Manzanares no resolvieron en cierta forma las dudas del juego en la zona ancha y la delantera. Todos sabemos que suele ser  mucho más fácil “destruir” que “construir”.  
El conjunto valenciano utilizó la tijera en el Manzanares: cortar, cortar y cortar... provocar hasta desquiciar. Sin detalles ni tampoco ideas claras de un fútbol más convincente. La rutina, dicen, atrofia. Por eso siempre se anima a las innovaciones para enriquecer el juego y, al mismo tiempo que los jugadores se diviertan con su fútbol.   
No decimos que no tenga fantasía en sus filas, que las tiene (Parejo, Pérez, Feghouli, Negredo…) para contagiar al equipo. Le faltan más planes de juego para modificar completamente la idea, ya que no basta con prolongar el bloque al campo contrario con el adelantamiento de sus líneas. Necesita, según nuestra modesta  opinión, una nueva motivación para el grupo.
Encontrar lo imprevisible (la sorpresa) a lo previsible, muy corriente en el fútbol actual salvo algunas excepciones. El azar aparece o desaparece y sólo significa un 10% en el juego. No se puede contar con él.


PIERDE LA TERCERA POSICIÓN
La alegría del juego de enganche ofensivo sorpresa de Jonathan, al tener a sus espaldas la dupla Pina-Trigueros. Al unísono la actividad más sacrificada de Gerardo Moreno y Vietto, en un  constante movimiento en las inmediaciones y dentro del área sin y con balón. Y el peligro del costarricense Campbell por el pasillo izquierdo cerró todas las salidas posibles de Valencia.
Villarreal dominaba completamente la situación en Mestalla, ante un rival torpe en el juego y maniatado al no poder contar un “útil” tan deseado como es el balón. Si añadimos la calidad técnica de la zona central y una línea de cuatro adelantada y eficiente en las situaciones adversas, con Musacchio de “jefe”, y sin la necesidad de la trampa del fuera de juego, la música del fútbol tenía un dueño absoluto en el submarino amarillo.
Valencia desde el inicio del match, todo un manojo de nervios por el dominio amarillo, no supo reaccionar ante la iniciativa de un adversario con la etiqueta de alta escuela, una técnica refinada y dueño del balón.
Con la continua pérdida del balón y la escasa visión de juego, fueron apagándose sus piezas locales al tener que preocuparse solamente a defender la meta de Diego Alves.

TORPEZA DE MARCELINO
Valencia no hacía daño, ya que sus ataques fueron tímidos y poco convincentes. Remates desde fuera del área y poco más, separados y agobiados en el campo. Perdidos al no tener el balón, buscaron la reacción en el segundo acto. Aunque fue inútil por la posesión del contrario, bien plantado y comprometido en la causa.
No obstante, el “jogo bonito” sin gol no gana partidos. Villarreal creaba situaciones de gol, con paredes y pases entre líneas, pero siempre se chocaba con el muro de la defensa valencianista.
Los tres cambios de Marcelino García demostraron una torpeza absoluta de un entrenador. Las sustituciones “rompieron” el partido y despertaron a Valencia, que se vio libre de ataduras y pudo ganar sin muchos problemas el envite, vital para seguir manteniendo el tercer lugar en la tabla.
Pero pudo más la ansiedad que la cabeza fría.


¿ADIVINAN LOS CAMBIOS DEL VILLAREAL?
a) Quita a Gerardo Moreno –libertad para los centrales locales– por Giovanni (diagonal por la banda derecha)
b) Quita a Campbell por un lateral derecho (Rukavina) para situarlo como volante y deja un agujero en la otra banda.
c) Quita a Jonathan por Alfonso (¿?) y descompensa el mediocampo.
La “garcilada” del torpe técnico desmantela el abanico de jugadores que mantenía en “raya” y bien atado a Valencia.
En definitiva, Marcelino García comete el gran disparate del partido, al pretender reforzar la banda derecha intentando la ofensiva por dicha zona (Orban sustituyó a Gayá para frenar la banda).
Las modificaciones provocaron grandes “agujeros” en el submarino amarillol: banda izquierda, ataque y en la media.
Y lógicamente favorecieron a Valencia durante los últimos 20 minutos.
Sin Campbell, Rodrigo fue una flecha, Barragán adelantaba líneas y reaccionaron Parejo, Piatti y Negrero (demasiado tarde su ingreso al campo).
Al final, el guardameta de Villarreal termina como un héroe por su actuación en los últimos minutos.¡ Increíble!

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