domingo, 3 de octubre de 2010

El Fútbol no es la NBA

Cuidado con las imitaciones, la enfermedad es muy contagiosa.
Sólo falta que los futbolistas se toquen el culo o choquen las manos como auténticas estrellas de la NBA en lugar de festejar los goles o se cuelguen de los largueros después de marcar un tanto.

Por Miguel Miró
El padre del fútbol es el Rugby.
Muchas de sus palabras técnicas como “dribling, off-side, goal line, outball, melée, forward”, entre otras, se utilizaron y se utilizan en ambos deportes, aunque tengan un distinto significado en las reglas de juego. La evolución, el tiempo, y las reformas que se hicieron han permitido diferenciar al Foot-ball Rugby del Fútbol actual. Es bueno mantener los orígenes y las tradiciones, pero al mismo tiempo, se debe intentar que cada deporte tenga por lo menos una identidad propia.
Lo que no podemos estar de acuerdo es que se trate de introducir en el fútbol las palabras técnicas del baloncesto, un deporte espectacular al estilo Hollywood que inventaron los norteamericanos con un cesto de papeles.
Los entrenadores, primero, y algunos periodistas después tienen mucha culpa de este desaguisado. Por snobismo empezaron a introducir palabras del baloncesto que después lograron contagiar a los dirigentes y confundir a los árbitros.
--“¿Te acuerdas de aquél que le apodaban baloncesto?”
--“Tenía buenas ideas, pero todas ellas no se podían trasplantar al fútbol”.
Una peña de amigos le puso éste mote (Baloncesto), a un técnico de moda. Tan normal como que los jugadores del Real Madrid llamaran “Mentonazo” a Miljan Miljanic.  Este caso es diferente.

LOS COPIADORES
Lo que parecía una broma de bar, tiene ahora sus consecuencias.

v       Ahora mismo, se habla de “pressing” en todo el campo.
v       Al líbero adelantado o antiguo medio centro (centrehalf) ya se le denomina pivote.
v       En las estadísticas ya ponen asistencias en lugar de pases.
v       Se muestran tarjetas, como si fueran faltas personales
v       Se cambia el banquillo como si fueran churros en lugar de jugadores.
v       El entrenador puede levantarse del foso para dar instrucciones a sus discípulos.
v       Además, los técnicos, tienen preparadas las jugadas de estrategia y no paran de tomar notas en un cuaderno.
v       Los futbolistas llevan sus nombres escritos en la camiseta, además de su número que en algunos casos supera la treintena.
v       Se eliminan números de las camisetas en honor a una estrella.
v       El Ajax de Ámsterdam, por ejemplo, no utiliza el número 14 (Johan Cruyff)
v      Y los árbitros se equivocan por los comentarios que leen y escuchan.
                                                                         

GOLES A TRES PUNTOS
Es posible que más adelante salten dos árbitros al terreno de juego en lugar de uno y que se empiece el partido con un bote neutral. Los goles desde fuera del área tengan un valor de tres puntos. Se lancen penalties personales. Se clausuren los ascensos y descensos como en la NBA y al área de penalty se le denomine llave.
...Sólo falta que los futbolistas se toquen el culo o choquen las manos como auténticas estrellas de la NBA en lugar de festejar los goles o que se cuelguen del larguero después de marcar un tanto.
Hablar de pressing en todo el campo es increíble. Cualquier entrenador sabe que esto es materialmente imposible en el fútbol. Un auténtico suicidio. Basta con medir las dimensiones del rectángulo de juego (del baloncesto y del fútbol) y cualquiera se daría cuenta que no se habla de metros, sino de kilómetros.
Lo del pivote es como poner de moda una palabra, como consenso… en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Además, un pívot o pivote en el baloncesto es bien distinto.
Muchos informadores de la televisión ya le han tomado cariño a la palabra asistencias en lugar de pases. Y no se sabe si es un tratamiento médico; una habitación destinada para recibir las visitas de confianza; rentas; medios que se dan a alguno para que se mantenga o tal vez para pedir socorro o ayuda.
En cuanto a las tarjetas, llegará un momento en que los futbolistas sean expulsados por cometer cinco faltas. Y no nos extrañaría nada que los jueces de línea (lo de asistentes nos suena a asistencia social o médica) se ocuparan de anotar las faltas de cada jugador.
Así y todo, se mantiene –menos mal– una diferencia entre ambas especialidades. ¿Qué pensarían los aficionados cuando un jugador de fútbol levantara la mano cada vez que comete una infracción?
Un técnico de la selección de Estados Unidos puso en práctica la fórmula de mover constantemente el banquillo en el Campeonato Mundial de baloncesto en 1967. Ahora es una moneda corriente.
Algo parecido hizo y sigue haciendo el entrenador holandés Louis Van Gaal. Lo intentó imponer en el Barcelona: juega con un equipo distinto cada partido. Un teórico que fue satirizado en un programa de televisión. Medio en broma y medio en serio, se mostró lo que anotaba en su cuaderno: el menú del día.

LOS ÁRBITROS SE EXTRALIMITAN
Puede resultar lógico que el técnico pueda estar a pie de pista, aunque sea una copia del baloncesto. Lo anormal es la actitud de los árbitros españoles. Todavía no se han enterado que su autoridad se acaba en los límites del campo, según las reglas del fútbol. ¿Cómo va a sancionar algo que sucede fuera del terreno?
Otro error de los árbitros españoles consiste en sancionar el dos contra uno, como en el baloncesto. Si ninguno de los dos jugadores comete ninguna infracción, no es falta.
Lo del nombre en la camiseta es una fotocopia exacta de la NBA que en nada puede ser comparada con el fútbol. Sin embargo, los clubes también imitan a los norteamericanos en la presentación del equipo para la nueva pretemporada.
Falta recordar otros detalles que se han erradicado muy pronto, pero que sirven como anécdotas.
--El Castilla, que después se llamó el Real Madrid B, seleccionó a los aspirantes según su altura, color de pelo y sus ojos. Los bajitos no servían para el fútbol.
--Y el Barcelona, hace algunos años, ficha a jugadores altos y robustos para la línea defensiva por orden de Bobby Robson, un técnico que estuvo de paso en el club azulgrana. Chapi Ferrer, Sergi y también el tiempo le quitaron la razón al entrenador inglés.
Las imitaciones, como las comparaciones, son odiosas. Pero la historia no termina aquí. Los entrenadores, como algunos periodistas, llaman innovación a la reconversión del fútbol en el baloncesto de la NBA.
Hay que curar pronto esta enfermedad que parte de la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Hace unos años mandó a una persona a Estados Unidos para conocer de cerca la NBA. Su primera pretensión no tuvo eco. Quiso eliminar los ascensos y  descensos, después de elegir a 18 equipos de elite del fútbol español, pero sí pudimos comprobar la “brillante idea del play-off”. Un invento soporífero y poco práctico para el fútbol que resultó un rotundo fracaso y una experiencia fatal.
Aún así se sigue utilizando esa palabra, aunque muchos no saben lo que significa: “muerte súbita”. El primero que acierte, gana. En cambio, en el baloncesto se interpreta de mil maneras.

Estamos de acuerdo que los deportes, en general, tienen algo en común entre ellos y han nacido sucedáneos como el tenis (front-tenis, paddel, squash…). Pero no mezclemos, porque al final las mezclas  pueden resultar explosivas.
Hay que recordar una frase de Perogrullo, pronunciada por Boskov, cuando fue entrenador del Real Madrid:

“Fútbol es fútbol”

...Y agregar:

“Baloncesto es baloncesto”

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