viernes, 11 de marzo de 2011

El Valencia desperdicia otra ocasión europea

Unay Emery comete el mismo error de Javier Clemente y Louis Van Gaal

La “pata coja” de Antonio Costa en la boca del gol. La falta de picardía de Ariz Aduriz en su remate a la escuadra –“a portero alto, siempre al rincón y a ras de césped” lo sabe hasta el Tato- y el claro penalty a Jeremy Mathieu. El escaso peso (pluma) de Ever Banega en la zona central, intermitente y desesperante en los pases al contrario. La posición de Juan Manuel Mata, preocupado del marcaje en lugar de crear. Un stopper llamado Pablo Hernández persiguiendo al lateral. La descolocación de Ricardo Costa como escoba y David Navarro –crucificado por los “genios” de Canal Plus– haciendo marcaje al hombre. La soledad de Bruno Saltor en la llegada de dos o tres adversarios por su banda.

Por Miguel Miró
La zona de Melmet Topal –un mar repleto de piernas- donde la ida y vuelta suponía más complicada y Joaquín Sánchez, de punta nato. Y para colmo Vicente Guatia cometía su único error. Un defectuoso despeje de puños al corazón del área. Un error que supuso la antesala del gol del Schalke 04. La “llave” del partido.
Podemos discutir todo, pero el gol –ese accidente del fútbol que oculta los auténticos fallos de los equipos y que resucita a los aficionados y es la esencia del fútbol– rompe con todos los esquemas. Funciona con el empate a cero o en una providencial ventaja, pero cualquier equipo sufre un estado de shock que cuesta, después, recuperarse. O… se desmorona como un castillo de naipes. Depende de la reacción y por lo general crea una alta tensión. No es cuestión del espíritu de lucha –en esto el Valencia está sobrado- sino en un mal que, por lo general, no tienen culpa los jugadores.
Nadie puede negar que el equipo valenciano “murió” en la Copa de Europa con las botas puestas, pero el problema no son los futbolistas y sus errores... los penalties y las ocasiones perdidas.

¿HA SIDO UN CASTIGO?
No; por supuesto que no. La derrota ante el Schalke 04 –uno de los rivales más flojos que tuvo el conjunto español junto al equipo griego– ha sido la constatación de que no hay patrón consistente ni esqueleto de equipo. Y por ende la desconfianza reina entre sus jugadores y de ahí su fragilidad y bajón anímico. Por el reiterativo “quita y pon” como si fueran trabajadores temporales.
El Valencia tampoco podía seguir recurriendo a la suerte. A la flor de un técnico egocéntrico y extravagante que sigue pensando –erráticamente- que él solo gana los partidos y los jugadores son números que se pueden cambiar como los cromos. Unay Emery –y lo demuestra la estadística- está convencido de que sus tácticas son la base de las victorias. Se encuentra en una nube. Los que ganan los partidos son los jugadores  y la labor de un técnico supone un 10% de los éxitos y fracasos.
Esta es la causa principal del problema. Lo mismo que le sucediera a Javier Clemente en el Español (John Mikkelsen Lauridsen, en el banquillo) y después en la selección nacional. También padece este síndrome el holandés Louis Van Gaal en el Bayern Munich (también en el Barcelona), que hace rotaciones como en el baloncesto. No se puede “imponer un sistema” sin valorar las características de los jugadores y menos cambiar constantemente de alineación en todos los partidos.

ENSAYO GENERAL

Lo más sorprendente ha sido el “ensayo general” –palabras, precisamente de Unay Emery- en las vísperas del viaje a Mallorca, tras el tropiezo frente al FC Barcelona. Un ensayo para el reto europeo que se realizó con éxito. El Valencia derrotó a su rival con autoridad, concentración y buen fútbol. Una táctica en la que figuraba el brasileño Jonás, como media punta o enlace y Jorge Alba, expeditivo y eficaz en su desdoblamiento por la banda. La mejor actuación de Juan Manuel Mata en el mismo eje del campo. Igualmente, resultó importante la asociación de Mata-Aduriz y Aduriz-Pablo Hernández.
Otro detalle importante ha sido también el marcaje al hombre de Ricardo Costa a Webó. La forma de romper los pasillos por fuera y el movimiento de los jugadores de segunda y tercera línea arrastrando a la defensa, para sorprender por dentro. El primer gol, por ejemplo, se produjo por el medio, en las barbas del área grande. Además de una “venganza” (el Mallorca ganó en Mestalla en la primera vuelta) el encuentro dejó entrever, aparentemente, un ensayo general con vistas al encuentro contra el Schalke 04 en Genselkirchen.
Lo lógico, tras la victoria en Palma, es que se repitiera la película en Alemania. Apostar por el mismo equipo y la misma táctica. Pues, no. El técnico hizo modificaciones. (¿Había que rotar?) Entró Joaquín por Jonás y Mathieu por Alba. Asimismo, también realizó variaciones en el planteamiento del juego. Sacrificó a Pablo y a Mata en el marcaje, puso como enlace por el medio a Joaquín (más punta que enlace) y mandó a Navarro marcar al hombre. Topal igualmente, en lugar de stopper por delante de la línea de zagueros, disfrutó de mayor libertad a la hora de subir.

¿POR QUÉ HIZO CAMBIOS?
Ya, de entrada, la defensa presentaba muchas lagunas, pero se suplió por el despliegue a los 20 metros y al situar a las líneas más juntas. Sin embargo, en el repliegue se abrían los espacios. Por las medidas “temerosas” del técnico en los marcajes. Algo incomprensible en un match en el que se jugaban el billete a los cuartos de final de la competición reina europea. Había que arriesgar, no cabía la especulación. Y Unay Emery quiso especular, dejando a David Albelda en el banquillo. El hombre con “más oficio” y experiencia de la plantilla.
¿Tocaba también variar los movimientos? El Mallorca, con perdón, tiene mejor equipo que el cuadro alemán. Mata y Pablo estuvieron encorsetados en una doble función. Mata no brilló como en Palma y Pablo fue sacrificado en la banda. Joaquín parecía estar en una isla y supuso un riesgo muy grave sacrificar a un zaguero en el marcaje a Raúl, que sólo aparece en el área para los corners y se sitúa siempre sobre el pasillo izquierdo. Por supuesto, no fue nada inteligente y esto lo pagó muy caro el Valencia.
Se pudo comprobar en los desbordes de Escudero y Raúl por la banda. La insólita soledad de Bruno, sin un zaguero que hiciera el cruce o el relevo. Aún así, con tantos desbarajustes y la concentración más en el adversario que en el juego, el Valencia disfrutó de tres ocasiones clarísimas. Pero las desaprovechó. Con el marcador en contra, le faltó todo lo que sobró en Mallorca: frialdad, autoridad y concentración… y perdió la gran oportunidad de continuar en la Copa de Europa.

sábado, 5 de marzo de 2011

José Mourinho: ¿Por qué no te callas? (I)

El DT portugués enciende el ventilador y la “merdé” le salpica en la cara y al Real Madrid


La victoria del 7-0 ante el Málaga no tuvo la repercusión que se pretendía. Para “borrar” el antifútbol –centro a la olla- que practicó el Real Madrid ante el Deportivo en Riazor. Y también por las declaraciones irrelevantes del entrenador, José Mário Dos Santos Mourinho en vísperas del partido en Chamartín. Atacó con saña a la FEF, a su antecesor y a los periodistas.
Manuel Pelegrini de forma correcta le pagó con la “misma moneda”. Indicó que el encuentro era de “trámite” y que se reservó a “seis titulares” para el match contra el Osasuna.
Una forma de recordarle la frase despectiva del portugués en la que dijo: “Los equipos juegan con suplentes frente al Barcelona”, con respecto al Sporting de Gijón.
Un golazo en toda la escuadra.

Miguel Miró
Evitamos entrar en el juego de la “salsa rosa” –como lo hicieron, en su momento, los entrenadores de la Premier League- o, mejor, los Medios amarillos que le reían y aplaudían los exabruptos de José Mourinho. Su finalidad siempre ha sido el de crear polémica para justificar sus propios errores. Los británicos, por su sentido del humor, se lo consentían pero no le llamaban entrenador, sino “traductor”. Tal como empezó su carrera en el mundo del fútbol.
Sin embargo, la histeria se tiene que frenar de algún modo. No suele ser normal que “que mande a la m…” a un árbitro y atacara directamente a la Federación Española de Fútbol (“el calendario está manipulado”). Despreciara después de su antecesor, Manuel Pelegrini (“Si me voy del Real Madrid no iré al Málaga, sino a un equipo grande”) a todo el colectivo de técnicos, a un club de fútbol y directamente a Málaga, un encanto de ciudad andaluza.
Para rematar sus declaraciones también atacó a la Prensa Española (“Los periodistas deben apoyar al equipo”) y de paso se despachó: “Yo digo la verdad y los demás son unos hipócritas”. Nadie tiene la verdad absoluta. Un periodista madrileño le espetó que él no pensaba igual, y que el calendario no estaba manipulado. “Entonces, usted es hipócrita,” le contestó Mourinho. De nada vale que le pidiera perdón tres veces, después de recapacitar. El daño ya estaba hecho.


NO ES LA PRIMERA VEZ
José Mourinho, “the great pretender” o “the traslater” (el gran simulador o traductor) ya declaró en “O Jogo”: “El Real Madrid es un club que no está estructurado para la dimensión que tiene”. (Atacando al presidente y a la institución) y todavía nos preguntamos ¿de dónde procede la manifestación barriobajera de Diego Armando Maradona después de pasar unas horas con el técnico portugués en Madrid? “Antes de la llegada de Mourinho, el Real Madrid era una casa de p…”dijo el argentino.
Una frase que, en su momento, tenía que ser contestada por los responsables del club merengue, pero no se dijo una palabra. Al final, como nos comentaba un amigo, el Real Madrid tiene su “enemigo” en casa y no se trata precisamente del FC Barcelona.
Desde el principio, tras estampar la firma de su contrato se comportó como un niño engreído y caprichoso. Estaba muy cabreado porque pidió un “9” a principios de temporada y no le han hecho caso hasta la lesión y operación de Higuaín. Y para los que tengan buena memoria, tendremos que recordar que despreció a la plantilla del equipo blanco. Según él: sólo tenía CUATRO titulares (“Cristiano Ronaldo, Enrique Casillas, Sergio Ramos y Javier Alonso”).
Una fórmula que resulta familiar. La dijo varias veces Helenio Herrera para que le contrataran “media docena de jugadores”. De esto ha llovido bastante, pero todo se copia o se repite. Al club llegaron, eso sí, el portugués Ricardo Carvalho, los alemanes Sami Kedhira, Mesut Özil y el argentino Ángel Fabián Di María… Además de Pedro León y Sergio Canales, cuyos fichajes se hicieron antes que se confirmara la contratación del técnico portugués.
De los cuatro nuevos jugadores de la temporada, dos de ellos (Carvalho y Di María) tienen el mismo representante portugués. El mismo de Pepe, Cristiano Ronaldo y… Casillas, según las malas lenguas. Lo de Sergio Ramos es una historia aparte, con la Juventus de Turín de por medio y el inesperado “desamor” de Mourinho por él.

¿QUÉ LE PASA AL ENTRENADOR DEL MADRID?
Hizo un amago de marcharse y sorprendentemente –esto no pasaba con Santiago Bernabéu- se le concedieron todos los poderes en la parte deportiva. Excluyendo, incluso, al director general Jorge Valdano y al secretario técnico, Miguel Pardeza. Intentó tener a su lado al presidente, Florentino Pérez y éste le mandó al bueno de Zinedine Zidane.
Al parecer, quiere más. Hay cinco hechos importantes que le han sacado de las casillas al técnico portugués.
1) La “negativa” del Real Madrid al no dejarle dirigir a la selección portuguesa por unos meses. (Algo elemental y lógico).
2) El freno de mano que le ha puesto la entidad blanca para que, a pesar de sus nuevos poderes “no haga y deshaga a su antojo en cuanto a fichajes”. (Aunque intentará por todos los medios conseguirlo)
3) La goleada (5-0) del Barcelona en el Nou Camp. (A pesar de que tendrá una segunda oportunidad en la Liga y una tercera, por si falla la anterior, en la final de la Copa de España).
4) La dura crítica de los periódicos nacionales lusos y representantes del gobierno que preside Cavaco Silva, en los que se le acusa de mantener sus ingresos millonarios en el Reino Unido (Escocia) en lugar de Portugal. (Le ha sentado fatal que saliera en los periódicos con pelos y señales).
5) Las oportunidades que se está perdiendo en la Premier League y la oferta de €18 millones que le hizo el Chelsea a José Guardiola por dirigir el equipo. (Algo que el técnico del Barcelona rechazó)


DESPRECIO A PELEGRINI
Para él suele ser normal –lo hizo con todos los entrenadores de la Premier League y el Calcio italiano- pero para cualquiera con sentido común, no es normal. ¿Se puede despreciar a un entrenador que creó “escuela” con sus tácticas en diferentes clubes, entre ellos Villarreal y Real Madrid?
José Mourinho “mantiene” el mismo sistema que diseñó el ingeniero chileno en la recta final de la Liga pasada. Lo mantiene desde principio de temporada. No lo ha cambiado. ¿Cómo puede despreciar a Pelegrini si no ha sabido ganarle al Mallorca, Levante, Almería, Osasuna, Deportivo y Barcelona? No vamos a desvelar el nombre, pero ya hay una persona del Real Madrid lo ha reconocido: “No supo romper un sistema defensivo y practicó el anti-fútbol contra el Deportivo. No supo reaccionar a tiempo”.
¿No se da cuenta que ha mordido la mano que le da de comer y se ha enfrentado al colectivo de técnicos además de una ciudad entera? 
La desgracia es que todavía hay periódicos y televisiones –no todos- que le defienden y por ello siguen el guión y critican ferozmente a Pelegrini. Parece mentira pero es verdad. Y eso que el propio Mourinho comentó que “la prensa tenía que defender al Real Madrid”. ¿Qué prensa? Después que no se queje el entrenador portugués que le insultan en todos los estadios. Se lo ha buscado él mismo.

jueves, 3 de marzo de 2011

El Valencia FC o las incongruencias del fútbol

Las “extravagancias” del técnico
minan todo proyecto futuro

Lo más importante de un equipo de fútbol está en su patrón de juego. Su sistema igualmente debe ser el idóneo según las características de los jugadores del plantel. Un patrón bien definido y un esqueleto sólido. Dicho esqueleto es lo que permite consolidar una personalidad y un estilo. Ante y sobre todo, porque esta estrategia –plan para la temporada- supone un trabajo bien hecho con vistas al futuro. Un proyecto en el que están comprometidos jugadores, cuerpo técnico y el apoyo de la Junta de Gobierno del club.


Miguel Miró
El Valencia carece de todos estos preceptos básicos. No tiene patrón de juego ni tampoco ha logrado armar su esqueleto con sus piezas básicas. Lo basa todo a la improvisación y a las “extravagancias” de su entrenador Unay Emery. Las rotaciones han provocado mucho desconcierto entre todos los jugadores y se ha demostrado que se trata de un error monumental.
No tiene, y al parecer ni se le espera, un equipo base.
Al principio, pensábamos que se trataba de pruebas. Las consecuencias lógicas de las muchas novedades del plantel, después de las sensibles bajas de Silva y Villa. Sin embargo, no es así. No ha repetido ninguna alineación y en varias ocasiones se ha encontrado con “lo justo”. En el último partido ante el Barcelona se ha demostrado. Dos jugadores de la cantera en el banquillo.
¿Sabían ustedes que trata a los jugadores como chiquillos? Les oculta la alineación titular hasta momentos antes del partido. ¿Por qué tanto secreto? Provoca un estado de tensión y ansiedad en el futbolista. Lo mismo pasa con las rotaciones. Pocos juegan tres partidos seguidos. Más bien parece un proceder diabólico, poco recomendable y poco práctico.

IMPROVISACIÓN
La improvisación suele ser mala consejera, aunque se trate de un deporte tan imprevisible como el fútbol. Pero el fútbol no deja de ser un juego y se producen situaciones inverosímiles. El Valencia figura tercero en la tabla de clasificación de la Liga. Un comienzo vertiginoso. Líder durante el primer mes y medio de competición e imbatido durante siete jornadas consecutivas.
Pero hay más, hasta el partido contra el Barcelona llevaba otra racha de 11 partidos sin conocer la derrota.
Lo más curioso del caso: el Valencia figura tercero en la tabla de clasificaciones de la Liga. Unay Emery se cuelga las medallas, pero son los jugadores los que trabajan en el campo. Y lo más sorprendente todavía: sin contar asiduamente, en buena parte de la Liga, con su mejor jugador (Mata) en los partidos y el descubrimiento de Guaita, por lesión de César. Al final, muchos creen que Unay Emery tiene una “flor” donde la espalda pierde su honesto nombre. Algo que ya ocurrió con otros técnicos.
Y todos sabemos que en el deporte son los resultados los que quedan. Los que importan y los que se reflejan en la fría estadística. Algo similar a los empresarios: se preocupan por los números en los negocios y no por su plantilla. Los resultados son, evidentemente, los que ocultan los defectos que tiene el Valencia. Ya lo decía el inolvidable Santiago Bernabéu: “me conformo con ganar 1-0, de penalty en el último minuto”.

ESPIRITU DE LUCHA
Los jugadores tienen número en sus camisetas, es verdad; pero también son personas. Son futbolistas y no atletas que corren los 100 metros/obstáculos, aunque lo parezca. También influyen las circunstancias del juego y el azar. No obstante, sus victorias tienen su mérito evidente por su extraordinario espíritu de lucha, aunque su juego no sea tan espectacular como aparenta.
La factura por el desgaste físico se paga siempre. Y las lesiones, por lo general aumentan en lugar de remitir. Lo que confirma que las rotaciones no se pueden hacer por norma –partido a partido, en lugar de escalonadamente o en pequeñas dosis - ya que provoca incertidumbre y al no jugar asiduamente el jugador, no consigue adaptarse y pierde confianza en sí mismo.
El pundonor, la garra, amor propio es lo que distingue a este equipo que lucha hasta el final de cada partido. En el haber, también, la individualidad técnica de algunos jugadores que aparecen y desaparecen de la titularidad. Por molestias, lesiones o por las simples rotaciones.
Si muchos entrenadores tratan de evitar la tensión, Unay Emery la provoca entre el grupo. Aunque después hable de la “filosofía” del equipo…  No estamos hablando de sus tácticas, sino por su proceder con el plantel. Aparentemente no discutibles en el presente, pero sí discutibles para el futuro. Porque los proyectos se construyen para el futuro.

LA DEFENSA
Durante la presente temporada se ha hablado hasta la saciedad sobre “la frágil defensa” del Valencia. Sin embargo, poco se habla de la frágil zona del centro del campo ante la ausencia de David Albelda. La línea de cobertura sufre cuando se pierden muchos balones en el eje del campo, una vez que se desdoblan los laterales.
El eje supone el equilibrio del equipo. De ahí tiene que partir la distribución del juego ofensivo y la colaboración –no de medio-estorbo, como algunos lo definen- en la función defensiva. El entrenador lo sabe y por eso ha probado a todos o casi todos los jugadores que pueden cumplir esa función. Sin embargo, sigue insistiendo con Banega como “cerebro”.
El argentino tiene buen toque de balón, pero es muy intermitente. O algo indolente, porque frente al Barcelona demostró que puede estar presente los 90 minutos sin desaparecer y sin hacer entradas de “principiante”. En la zona central se exige un jugador de más peso, de más calidad y que tome la iniciativa. O la “manija”, como se suele decir en la jerga futbolística. Que cumplan la función que tanto éxito supuso el tandem Baraja-Albelda.
Pero lo más increíble han sido los fichajes de “invierno”. Otro defensa central, el francés Rami; un guardameta, Alves y un delantero, el brasileño Jonas. Una apuesta que nos parece incomprensible después de los seis fichajes del verano de 2010 (Aduriz, Soldado, Ricardo Costa, Antonio Costa, Feghouli, Topal). Aparentemente, Unay Emery tiene cubierto el cupo en el centro del campo o es que el club piensa ya en otro técnico.

VALENCIA-BARCELONA
Si nos basamos en el morbo y las circunstancias (líder vs. tercero), el partido tuvo su emoción por la incertidumbre del resultado. Y mucho morbo de “clásico” por su proximidad geográfica. No obstante, en el aspecto técnico ha sido bastante pobre y con un campo seco (¿provocado?) para evitar el juego a ras del césped. En la parte táctica, bastante interesante. Máxime cuando el técnico del Valencia, por primer vez, se olvidó de los delanteros y buscó el gol por medio de los volantes (Antonio Costa, Mata y Pablo Hernández).
La intención ha sido buena porque de esta forma evitó que el Barcelona no adelantara sus líneas y no pudiera hacer su juego. Sin embargo, Emery se equivocó al poner a cinco zurdos que, por la inercia –después de 20 minutos de partido- se medio estorbaban, dejando una “autopista” en la banda derecha en la que sólo estaba Stankevicius. Si Adriano, Messi y Villa hubieron acertado en los disparos por esa banda se hubiese cerrado el partido, tras el dominio del Barcelona en los últimos 25 minutos del primer tiempo.
El equipo azulgrana estuvo muy espeso en su juego y desacertado en los remates (por las bajas y el estado del campo) y el Valencia corrigió su error en la segunda mitad. No obstante, la opción de poner delanteros suponía una moneda al aire. Recuerden que sólo realizó 3 a los tres palos (por siete del rival) y le faltó puntearía para conseguir la victoria.  

lunes, 21 de febrero de 2011

SSC Nápoles: si no labora “non fa l´amore”




El nuevo “Napoli” que despierta en la primera década del Millenium. El llamado resurgimiento después de los escándalos maradonianos y la suspensión de pagos. Una historia para no dormir o para una película. El ascenso a los cielos con Vinicio; la inolvidable fórmula mágica (“MAradona-GIordano-CAreca”)… hasta la estrepitosa caída a los infiernos de la serie C del fútbol italiano.
De película, sí, porque un productor de cine, Aurelio di Laurentis –sobrino del célebre Dino- salvó al Napoli hace ya cuatro años. Le cambió la marca: Napoli Soccer, pero le devolvió a mundo del calcio (2004).



Miguel Miró

De la marca de Laurentis a la marca del Zorro: Walter MaZZarri. El entrenador italiano –nacido en Livorno- que le ha dado vida, garra y “passione” a un equipo que figura segundo en el Campeonato Nacional Italiano.  Una “squadra” que mantiene intactas sus ilusiones. Le pisa los talones al poderoso Milán, propiedad del presidente de la República Silvio Berlusconi.



¿CUÁL ES LA LLAVE DE SU ÉXITO?
En su potencia física, el trabajo, el puro músculo y en la compenetración del grupo. El apoyo mutuo entre todos los jugadores. No hay pócima mágica. Estamos hablando de un equipo-equipo. Cada uno con sus características, calidad técnica, pero que ponen también el “músculo” para hacer más grande al Nápoles.
Hay estrellas del gol. Un trío: el argentino Ezequiel Lavezzi, el eslovaco Marek Hamsik y el uruguayo Edison Cavani. Hay estrellas en la defensa: el italo-argentino Hugo Campagnolo, los italianos Salvatore Aronica y Paolo Canavaro; el uruguayo Fucile. Y hay estrellas en el centro del campo: el argelino Hassan Yebda, los italianos Giuseppe Mascara, Christian Maggio, Andrea Dossena –repescado de la Premier League- y el capitán Walter Gargano. Para el técnico todos son estrellas en el plantel, pero todos, sin excepción, se ponen el mono de trabajo. El que no trabaja, no juega…  Algo que nos recuerda la canción de Adriano Celentano: si no labora, “non fa l´amore”. En el equipo napolitano hay que pegar el hombro y poner el músculo a trabajar.


LA FORTALEZA
Walter Mazzarri jugaba de volante o mediocampista cuando empezó su carrera de futbolista en las inferiores de la Fiorentina. Tal vez por eso basa toda su táctica al eje del campo. En esa zona se construye, se distribuye el juego, se recupera el balón y se “cocinan” los goles. Además, en esa parte del campo se realiza una asfixiante presión. Esta es la gran fortaleza del Nápoles en la presente temporada.
El técnico sigue con la idea fija de tres defensas, pero a la hora de hacer el repliegue el Nápoles se defiende con ocho o nueve hombres. Hasta Cavani baja para ayudar.
Sin embargo, en el momento de atacar o contraatacar lo hace con cuatro jugadores que se desdoblan con una pequeña diferencia. Los atacantes siempre tienen las espaldas cubiertas por el apoyo de sus compañeros. Igualmente, abre el campo por las bandas (Maggi y Dossena) y dibuja una “herradura” en el contragolpe. Desde esa plataforma, lanza sus “misiles” para sorprender al adversario.
Se trata de una sorpresa–trampa, porque los delanteros son los que arrastran a su par (su marcaje) hacia el centro del campo, y aprovechan la explosión de Cavani o Hamsik por su velocidad, además de su técnica. Aunque tanto uno como el otro arrancan en diagonal hacia los lados. En cambio Lavezzi lo hace en vertical. Directamente al área. El argentino, aunque es menos rápido que sus compañeros, se revuelve bien en espacios cortos. Se convierte en un “pescador” a los 10 metros de los tres palos.
La táctica se puede comprobar en el campo (1-3-4-2-1) en el que cada uno de los jugadores de la vanguardia tiene siempre un compañero detrás y la compenetración es total. Una fórmula de apoyos y relevos que le está funcionando a Mazzarri. Otro de los detalles importantes en la ofensiva de este equipo: el 74% de sus goles se han conseguido por el centro del área, mientras que un 12% por la banda derecha y 14% por la izquierda.


PEQUEÑO Y GRAN DETALLE
Al técnico Walter Mazzarri se le llegó a comparar con el escocés Alex Fergusson (Manchester United) que siempre “gasta” hasta el último suspiro para ganar los partidos. En los minutos finales o en el descuento. Más de una decena de victorias lo ha conseguido el Nápoles de esta forma, basándose en los tres cambios.
No debemos olvidar que la clasificación del equipo en la primera fase de la competición europea (grupos), lo consiguió de esa manera. Un gol de Cavani en el descuento supuso el pase los dieciséisavos. Precisamente, cuando ya se veía eliminado ante el rocoso Steaua de Bucarest.
El Nápoles, único equipo trasalpino que sigue vivo en la UEFA League*, lo aprovecha todo, sin perder la fe hasta el último minuto. Para que se hagan una idea, cerca del 80% de los goles los ha marcado en los últimos 20 minutos o en los minutos de descuento.
Esto demuestra que la squadra celeste gasta hasta la última gota de gasolina en cada uno de sus partidos. Como los “tercios del gran capitán”, según cuenta la historia.



NOTA: * El Nápoles es el único representante legítimo de la Copa de la UEFA. Los otros clubes trasalpinos corresponden a la repesca de la Copa de Europa: una verdadera chapuza que desvirtúa el certamen. ¿Por qué? Porque clasificaron terceros y han sido eliminados.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Álvaro Quirós eclipsa a las estrellas mundiales

El “bomber”español se impone a Westwood, Kaymer y Tiger Woods

“Cantando bajo las Estrellas”. No se trata de un anuncio de una película. Aunque está claro que el jugador español de 28 años hizo “trizas” el guión previsto y se cambiaron  bruscamente los papeles estelares. Álvaro Quirós ganó merecidamente el Omega Desert Classic de Dubai, superando a las grandes estrellas del golf mundial. Precisamente, a los que actualmente lideran el ranking mundial.
El inglés Lee Westwood (nº1), el alemán Martín Kaymer (nº2) y el norteamericano Frederick “Tiger” Woods (nº3).
Además, Quirós superó a su compatriota Sergio García, que pareció tocar el cielo con las manos en los primeros 36 hoyos y cayó otra vez al limbo. (El ex nº2 del ranking mundial, ocupa hoy el puesto 79º). Sergio se encontró con la cruda realidad: su mala forma física y anímica no es pasajera. Lo mismo le sucede al estadounidense Tiger Woods, que lleva 15 meses en blanco y cobró $3 millones de dólares por participar en Dubai.

Miguel Miró
Álvaro Quirós ha madurado mucho. Se nota que está bien aconsejado. Ha adquirido más experiencia. Más paciencia y más carácter. Como dicen los ex caddies: “está loco de largo y tiene un corto decente”. Una expresión que lo define todo. Rompe la bola con el drive para ganar distancia pero visita constantemente el rough y ha mejorado notablemente en el green.
Además, disfruta y sufre en el campo. Da gusto verle jugar. Y lo más importante: no se viene abajo en cualquier situación; por más difícil y complicada que esté la posición de la bola. Ha aprendido a salir airoso de los contratiempos y superarse en el hoyo siguiente. Lo ha demostrado, porque se “agranda” en los reveses y acusa menos el golpe tras un error.
Ha conseguido una buena dosis de paciencia –algo que siempre tuvo Pepín Rivero- y se demuestra, al contrario de las últimas décadas: La madurez se retrasa ante la longevidad del ser humano. Y cualquiera que conoce la historia del golf, la madurez del campeón llegaba a los 35 años, salvo excepciones.
A Quirós se le podría pedir más regularidad en su juego. Sin embargo, puede que con ello pierda su gran atractivo. Lo decimos por experiencia. Ha pasado varias veces entre los “pegadores”. O los “bombers”, como les llaman los norteamericanos. Ganó en Dubai porque se “agarró” en el campo, por su tenacidad, por su garra, por su ambición y confianza.. y esa “dosis” de suerte que tienen los campeones.
¿POR QUÉ GANÓ QUIRÓS?La clave de su triunfo de Álvaro Quirós en el Desert Classic, aunque parezca curioso y contradictorio, ha sido por su precisión en los pares-3. Arrancó tres golpes, sin cometer fallo alguno. Un ace, un birdie y 14 pares. El birdie en el hoyo 15 (R1) y el ace en el 11 (R4), el más corto del campo (155 metros).
En los pares-5 se le atragantó el hoyo 10 (R1) de 502 metros (el más corto del campo) donde hizo doblebogey y sólo arrancó seis golpes a los largos, aunque ha sido el único jugador en conseguir tres eagles en los 72 hoyos, superando en uno a Tiger Woods y Anders Hanson.
Para el español su punto fuerte –a pesar del doble bogey (8)- estuvo en el front-nine, donde hizo -8, mientras que en el back-nine, -3.
En el recorrido cogió 27 calles (2-13-6-6) de 56 y estuvo acertado en el golpe a green 52 de 72. Su juego en la plazoleta verde, salvo el segundo día que se pasó los 30 golpes (31), fue realmente bueno. Un total de 110 putts (28-31-24-27), sólo igualado por su compatriota, José María Olazábal (29-27-27-27).
Sus tarjetas: 73 (34-39), 68 (33-35), 68 (32-36), 68 (33-35)
Resultado final: 277, once bajo par, 3 eagles, 14 birdies, 46 pares, 4 bogeys y 2 doblebogeys.


¿POR QUÉ PERDIÓ HANSON?  
Se perfilaba como uno de los favoritos, por su juego regular de tee a green y con sólo tres bogeys al final de los 54 hoyos. El danés Anders Hanson sin tener una fuerte pegada parecía “inglés”, aunque no estuvo fino en el green.
El putter le traicionó muchas veces y dejó en el camino muchas ocasiones para conseguir una mayor ventaja. Más incluso que el norirlandés Rory McIlroy que causó sensación en el inaugural: 65 (32-33) y se fue desinflando en la penúltima ronda al empezar bogey, bogey, bogey y pinchar en el 13-14-15 en la última vuelta.
Al contrario de Quirós arrancó ocho golpes en los pares-5 y se subió en los pares-3 (+2). Y su performance ha sido mejor en el back-nine (-11) que en los primeros nueve hoyos (+1), donde tropezó cinco veces. Y su único bogey en el back-nine (15) le hizo perder el co-liderato y forzar un play-off junto al español. En el último hoyo (72) se quedó corto en el approach a nueve metros de bandera.
Perdió por falta de acierto en el green. Completó el Open con 118 putts (30-29-30-29). Cogió 32 calles de 56 y fue más preciso en los aproaches, consiguiendo 56 greenes  de 72.
Sus tarjetas: 69 (36-33), 68 (35-33), 71 (36-35), 70 (34-36)
Resultado final: 278, diez bajo par, 2 eagle, 12 birdies, 52 pares, 6 bogeys.


¿POR QUÉ NO GANÓ TIGER WOODS?  
Aunque todavía guarda algo en su chistera y mejoró su juego con respecto a la temporada pasada (su gurú, ahora, es Sean Poley) está a años luz de ser lo que era. Tiger Woods guarda todavía secuelas de su crucifixión pública por su vida privada. Y lógicamente pierde muchas veces la concentración en el campo. Solo se salvan sus dos primeras vueltas: Al responder con eagle en el 18 su doblebogey del hoyo 12 (R1) y una tarjeta inmaculada de seis birdies y 66 golpes (R2).
Después se le atragantarían los tres primeros hoyos (bogey, bogey, bogey–R3 y par-bogey-bogey-R4) y tuvo muchos altibajos en su juego. Irregular en el juego largo y mucho más preciso en el green. Ni siquiera su emparejamiento con Sergio García le motivó. Al contrario, parecían una pareja desavenida. No se dijieron ni “mú” durante los 18 hoyos.
Hay quien dice que su ciclo se acabó. Sinceramente, lo dudamos. Volverá a ganar, tarde o temprano. Ahora mismo lleva en blanco desde su victoria en el Masters de Australia (2009).
Sus tarjetas: 73 (34-39), 68 (33-35), 68 (32-36), 68 (33-35)
Resultado final: 284, cuatro bajo par: 2 eagles, 17 birdies, 39 pares, 11 bogeys y 3 doblebogeys.

martes, 15 de febrero de 2011

Raulitis, una enfermedad crónica

¿Por qué Real Madrid no recuperó a Raúl cuando Mourinho pidió un “9”?


Durante el encuentro de Copa de Europa entre el Valencia y el Schalke 04, tanto el relator como el comentarista y la reportera a pie de campo, se hartaron de hablar de Raúl, olvidándose del encuentro. Un “jabón” que ni siquiera se lo dan a Cristiano Ronaldo, Marcelo o Sergio Ramos. Más de 85 veces nombraron a Raúl González. Tal vez se olvidaron que se había marchado del Real Madrid.


Miguel Miró
--¿Adónde va Vicente? --Donde va la gente.
Es un viejo slogan de la radio. Sin embargo, viene como anillo al dedo en relación a la Raulitis crónica que padecen muchos aficionados españoles, los madridistas en particular. ¿Cruz, estandarte, símbolo…?  ¿En qué mundo vivimos? Al final vamos a creer que los cuerdos son los que están en el manicomio o, que, quizá esa masa efervescente se dejó llevar por los portavoces del madridismo mediático.
Lo más lamentable ha sido la televisión pública, antes, durante y después del partido Valencia-Schalke O4, correspondiente a la Copa de Europa. Durante los comentarios y relatos parecía un monotema. Daba la sensación de que el encuentro era lo de menos, que Raúl por aquí, que por allá. ¿Desconocían los nombres de los jugadores alemanes o españoles? Un poco de eso había, porque llamarle Diego a Tino Costa y varias veces confundir a Diego con Ricardo Costa, era ya un desa-tino.
Además, ¿Por qué el Real Madrid no gestionó la vuelta de Raúl González en lugar de hacerlo, como se publicó, con el holandés Ruud van Nistelrooy? ¿Por qué le dejó marchar si José Mourinho pedía un “9”?
Pues, muy sencillo, Mourinho no quería a Raúl González. Aunque sí le ofreció ser su ayudante. El técnico pedía al portugués Almeida que destacó en el amistoso Portugal-Argentina, el holandés Robin van Persie o el togolés Emmanuel Adebayor. Hablando de la última incorporación madridista (está cedido) el Manchester City le quiere traspasar por la pelea que tuvo con Kolo Touré, ambos compañeros también en el Arsenal.
En cuanto a la frustrada reincorporación de Ruud van Nistelrooy fue, creemos, una nube de humo. El holandés pidió marcharse del club blanco porque ya tuvo muchos roces con Cristiano Ronaldo. Es más, pasó lo mismo en el Manchester United. Una pelea entre CRonaldo y van Nistelrooy, provocó la salida del jugador holandés a petición propia.


LOS NÚMEROS
Raúl González figura el número 195, (227 goles en 550 partidos) de la lista de los máximos goleadores del mundo, según la estadística de FIFA. Al final nos vamos a creer eso de los números y de lo grande que ha sido en el Real Madrid. Ha sido un buen jugador y punto. Lo que sí, y en esto no vamos a discutir, ha sido el jugador mejor pagado del club merengue. Pero de ahí a ser el icono blanco hay un abismo.
El símbolo más importante del Real Madrid es “la propia institución”. Y no lo decimos nosotros, lo remarcó muchas veces Santiago Bernabéu. Después viene el escudo, la bandera y el estadio. En relación a las figuras que dejaron huella hubo muchas. Pero sería injusto y perverso que se olvidara a Alfredo Di Stéfano. Esa sí es una referencia. O, acaso, “no estuvo en la lista negra del club de Chamartín” por fichar por el RCD Español de Barcelona.
En relación a los goles tenemos que recordar que número 3 del Mundo es el coronel húngaro Ferenc Puskas (555 goles); el número 11, el mexicano Hugo Sánchez con 394 goles, que igualó la marca de Telmo Zarra (38 goles, en una temporada y se mantiene como segundo máximo goleador de la Liga española con 238 goles).
Tampoco debemos olvidar que antes se disputaban menos partidos, pero cualquiera que lea las estadísticas, Alfredo Di Stéfano (14º goleador a nivel mundial) ha sido quien abrió las páginas de historia en el Real Madrid. Basta con decir que, cuando llegó el jugador italo-argentino al club blanco sólo había ganado dos Ligas a lo largo de los primeros 22 años.


PUNTUALIZANDO
Pero no nos desviemos del tema-Raúl. Tanta euforia, tanta fiesta… ¿Cuál ha sido el motivo de su fiesta de despedida? Ocultar la petición de la ficha correspondiente a la temporada 2010-2011 (a través de su representante) que no iba a jugar. El Real Madrid pagó –según dicen- hasta el último céntimo, sin hablar de cantidades. Esta es la razón de tanta publicidad que sigue coleando a través de los medios. El ejemplo lo dio el francés Zinedine Zidane que abandonó el club un año antes de finalizar su contrato y perdonó su ficha de € 5.000.000, más sueldos y primas.
No obstante, también existe otro caso curioso: el francés Thierry Henry, que renunció a su último año de contrato (percibió 1 euro de finiquito) con el CF Barcelona para firmar –junto a Rafael Márquez– por el Red Bulls de la Liga norteamericana. Y más fuerte aún ha sido lo de Guti que perdonó la mitad de su ficha (2010-2011) antes de firmar contrato por el Besitkas turco.
Si lo que se pretendía era que no se hablara de la no-renuncia de su último año de contrato, puede que lo haya conseguido cara a la masa y al madridismo radical. No obstante hizo un flaco favor. Y mucho, mucho daño a la catarata de figuras que realmente y sin publicidad escribieron la historia Real Madrid.

domingo, 13 de febrero de 2011

Di Stéfano es I-RRE-PE-TI-BLE

Nadie se puede comparar con
el mejor jugador del S.XX

Uno –cualquiera- no puede imaginarse la cantidad de “chorradas” que se pueden decir en cuestión de minutos o segundos en cualquier lugar del mundo. Pero sólo consiguen engañarse a sí mismos quien las dice. Como los chistes, quién los cuenta es el que más se ríe. Sin embargo, con intención o sin intención también se puede hacer daño. En ese momento ya no es una “chorrada” sino una falta de respeto.


Miguel Miró
Uno –cualquiera- podría decir que “se le calentó la boca”, que “no ha sido él, sino el forofo que lleva dentro” o lo más normal “los periodistas interpretaron mal mis palabras”.
En una publicación de Madrid (“punto.com”) en la crónica de un partido que ganó el FC Barcelona con tres goles de Messi, disputado en el Camp Nou tituló de esta manera: “Messi es Di Stéfano”. Al periodista en cuestión, catalán por supuesto, le engañó el subconsciente. Sin embargo, una hora después, se cambió por “Messi le hace un guiño a Di Stéfano”. Tal vez, para evitar susceptibilidades o por las protestas de los lectores.

ACCIÓN Y REACCIÓN
Un error lo puede tener cualquiera. Pero al día siguiente jugó el Real Madrid y Cristiano Ronaldo marcó dos goles. Y el director general del club, Jorge Valdano, exclamó ante los periodistas: “Cristiano Ronaldo es Di Stéfano”. Para rematar la faena, Miguel Pardeza, director deportivo del Real Madrid volvió a repetir la misma frase y agregó : “Cristiano Ronaldo es el mejor del mundo”. Y el pobre Alfredo Di Stéfano, el mejor jugador de todos los tiempos, sin enterarse.
No sabemos a qué se debe esas “chorradas”, pero no nos extrañaría nada que fuera para “congraciarse” con José Mourinho, de la misma forma que lo hace Enrique Casillas todos los días y un periódico cuyo nombre no queremos acordarnos.
De ese fuego cruzado (Barcelona-Madrid) surgió la idea –que no es nueva, ya que la inventaron los norteamericanos en los partidos del Cosmos- para anunciar el internacional amistoso entre Portugal y Argentina, como el duelo “Messi-CRonaldo”. Para seguir la comedia, medio en broma, medio en serio, “Di Stéfano contra Di Stéfano”. Según unos y según otros.
El match tuvo fases interesantes y ganó la selección albiceleste 2-1. Pero realmente, no vimos ni por asomo la rivalidad entre los dos jugadores llamados “Di Stéfanos”. Es más, si tuviéramos que destacar a los mejores del equipo luso serían Nani (Manchester United) y Almeida (Besiktas). También debemos  puntualizar que nos sorprendió y decepcionó Portugal en el amistoso jugado en Suiza.

NO ES UN CONTRASENTIDO
Nos explicaremos. Nos sorprendió la selección lusa por su actitud, técnica, calidad y concentración. La rapidez en el contragolpe y el repliegue bien ordenado (estilo inglés) a los 30 metros. Nos decepcionó también porque muchos de estos profesionales no se comportaron como tales en la Copa del Mundo disputado en Sudáfrica. Y se demostró, una vez más, que son los jugadores los que “echan” a los entrenadores. La falta de respeto a Carlos Queirós fue total. No pararon hasta que  la Federación despidió al técnico.
Lionel Messi, en cambio, estuvo a su altura. Cada vez que cogía el balón suponía un peligro letal para la defensa adversaria. Por una jugada suya llegó el primer gol de Argentina. Después, tuvo que bajar al mediocampo para construir y distribuir juego ante la inoperancia de Ever Banega, toda una nulidad. Lo mismo decimos de Gaby Milito, ¡con la gran cantidad de defensas centrales que siempre contó y presumió el combinado argentino!
Destacaron, sin embargo, el lateral derecho Rojo, Pastore y Messi. Igualmente ha sido providencial la entrada de Martínez al que Contrao le cometió el penalty que significó el triunfo rioplatense. El partido, a pesar de ser amistoso, dejó pinceladas de calidad por parte de los dos equipos.


     
DI STEFANO SOLO HAY UNO
Vamos a dejarnos de “chorradas”. Muchas lentejas tendrán que comer Lionel Messi –elegido balón oro 2010- y Cristiano Ronaldo, para parecerse a Alfredo di Stéfano, el mejor jugador del mundo en el S. XX. Más completo que Edson Arantes do Nascimento “Pelé”, Johann Frederick Cruyff y Frank Beckenbauer –por ese orden en el ranking- en el Top 4 que acompañan a “Di” como un fenómeno de la naturaleza. Esos sí fueron verdaderos “monstruos sagrados” del fútbol y lo demás  son “milongas”.
Alfredo Estéfano Di Stéfano, no hay más que uno. Y además, es i-rre-pe-tible. Lo repetiremos cuántas veces haga falta. Recordamos dos frases de periodistas famosos: “Di Stéfano ha sido lo más grande que parió el fútbol” y “lo único que le faltó a Di Stéfano es lanzar un córner, rematar de cabeza y marcar un gol en la misma jugada”.
La Saeta Rubia no se puede comparar con nadie porque acaparaba todas las virtudes que debe tener un futbolista. Carácter, amor propio, sentimiento, regularidad, garra, espíritu de lucha… Ha sido tan completo que podía jugar  en cualquier posición del campo y nunca desentonaba. Un prodigio con un don sobrenatural y líder indiscutible en los equipos que jugó (River Plate, Huracán, Millonarios Bogotá, Real Madrid y RCD Español).
Sin olvidar, tampoco, que Di Stéfano sentó cátedra como director técnico. En todos los equipos que dirigió dejó su huella (Elche, Valencia-tres veces, Boca Juniors-ARG, Rayo Vallecano, Castellón, River Plate-ARG, Real Madrid...). Tal ha sido su enseñanza –una enciclopedia del fútbol- que pocos se acuerdan de la delantera del Valencia que ganó la Liga en 1970-71. Varios jugadores deshauciados por sus clubes.
Quizá no se acuerden de que sí contaba con la cantera: Dani y Tendillo, de 17 años (Valencia) y subió a Emilio Butragueño (Real Madrid) al primer equipo entre otros. Tampoco del ascenso del equipo valenciano a Primera (1986-87), con varios jugadores de Tercera División. Entre ellos Carlos Arroyo y Quique Sánchez Flores, del Arcorcón y Pegaso respectivamente.