domingo, 15 de julio de 2012

MARADONA Y "SU FOBIA" AL REI PELÉ

Las extravagancias y pecados de algunas estrellas del fútbol

Una de las mayores ilusiones –incumplidas, por cierto– de Diego Maradona ha sido, desde muy pequeño, superar a Edson Arantes do Nascimento “Pelé” en el fútbol mundial. Una misión imposible, pero bien que lo intentó. Por eso, siempre criticó y sigue criticando al astro brasileño del Santos y la selección canarinha.
“O rei” Pelé superó dos “quiebras económicas” en sus negocios. Por su fama y por su manera de ser recobró sus status en la vida. Sin insultar a nadie, sin faltar a nadie y sin culpar a nadie.
“El dios” Maradona nunca logró superarle. Aunque los argentinos sigan considerándole un “dios” del fútbol. Sus exabruptos contra Pelé fueron intolerables en toda su carrera deportiva.
¿Por qué esta obsesión? ¿Cuándo empezó?



Por Miguel Miró
Habría que preguntárselo a Julio César Menotti. El ex seleccionador nacional argentino. Fue él quien eliminó a Maradona de la lista final para la Copa del Mundo FIFA que se celebró en Argentina (1978). En aquél momento, Diego tenía 17 años, pero conociendo al “flaco” tenía miedo que el “chiquilicuatro ese, el peludo de Argentinos Juniors”, se convirtiera en la estrella del campeonato y le hiciera sombra a él.
Julio César Menotti por su super-ego, quiso ser más protagonista que los jugadores en la selección. Es cierto que Mario Alberto Kempes destacó por su calidad y sus goles, pero todos los honores fueron para el entrenador durante la dictadura del general Videla.
Sin embargo, su proceder egoísta tiró por tierra la ilusión de un chiquillo que, por sus facultades técnicas se lo merecía. Además, se habría consagrado. Su inclusión en el combinado albiceleste y la conquista del mundial, hubiera supuesto batir el record de Pelé, el más joven jugador en los mundiales. El pelusa le hubiese “roto” una marca que aún sigue vigente y no se ha batido desde Suecia -1958.
En ese momento, Diego Maradona se lo merecía. No solo porque estaba predestinado a ser una “estrella” del fútbol, sino también por su manejo del balón. Este detalle lo conocía de sobra Menotti y por eso le eliminó de la lista del plantel argentino.
No lo decimos sólo nosotros. Lo corrobora Osvaldo Ardiles, el motor de la albiceleste en aquél mundial y uno de los “locos bajitos” que adoran en el fútbol de las Islas Británicas (Premier League):
“Sí; Diego ha sido el más grande jugador en la historia del fútbol. Lo sé. Yo jugué con él. Él debería haber jugado la Copa del Mundo '78”. Ese siempre ha sido mi punto de vista”.
Además existía otra coincidencia en la selección. Pelé disputó su primer partido en el equipo nacional de Brasil frente a Argentina con 16 años. Maradona igualmente debutó con la albiceleste ante Hungría en 1977, a la edad de 16 años.
Muchos especialistas –entre ellos, técnicos y jugadores– coinciden que “la fobia” contra Pelé radica de una herida profunda por no haber jugado el Mundial´78. Una herida poder batir el record de Pelé– que siguió abierta en toda la trayectoria deportiva de Diego Armando Maradona. Los sueños juveniles quedan marcados de por vida –dicen–  y su afán por superar al astro brasileño terminó por destruirle.



DE ESPALDAS A LOS TRES PALOS
Al hilo de esta contrariedad, Julio César Menotti y Diego Maradona coincidieron en el FC Barcelona, al umbral de los ochenta. El club había hecho una inversión extraordinaria (1.610 millones de pesetas) y un equipo fantástico. Sus dos máximas estrellas: Maradona y Schuster.
Sin embargo, sus resultados no dejaron de ser mediocres. Y  si  añadimos las llamadas fatalidades (Maradona, enfermó de hepatitis; tres meses en cama). Además, sus dos estrellas visitaron el quirófano por sendas entradas de Antonio Goicoechea, central del Ath de Bilbao. El equipo azulgrana sólo ganó la Copa de España, ante el Real Madrid (2-1) que terminó en una lamentable batalla campal.
Al final, se prescindió de Menotti y se traspasó a Maradona al Nápoles de Italia.
Lo que más recordamos de aquél fracaso ha sido una anécdota que tiene tela y la posición en el campo de las dos estrellas del Barcelona.
La anécdota: Menotti cambió la hora del entrenamiento (por la tarde) porque no quería madrugar.
El equipo jugó “al achique de espacios”, con una línea fija de cuatro zagueros y la trampa del offside, un modelo argentino. (“La trampa del fuera de juego” la inventó el técnico Pierre Sinibaldi en el Anderlecht, muchos años antes) y la posición de Maradona fue a espaldas de los tres palos y lejos del área.
Increíble ¿verdad?
Tan increíble como el puesto de Bernhard Schuster. Le hizo jugar de quinto defensa por delante de la línea de zagueros. El alemán (mejor jugador del año en Europa) había brillado como cerebro/organizador (mediocampista) en el Colonia y en la selección de Alemania Federal (RFA), vencedora de la Eurocopa de Naciones disputada en Italia (1980).



LOS INSATISFECHOS
Las estrellas como Maradona nunca están satisfechas de nada y nunca tienen la culpa de nada. Además, su comportamiento no ha sido muy ejemplar que digamos. El dinero envilece muchas veces y cuando se es joven aún más. Muchos noveles famosos se “marean” con lo suntuoso y se envilecen con el dinero. No se cansan de hacer tropelías para sobresalir y ser punto y seguido de los Medios de Comunicación.
Y conste que Diego Maradona no es el único. Todavía nos acordamos de George Best y su desgraciada historia.
Igualmente las estrellas no se resignan al paso del tiempo, como la vida misma, ni de que los ciclos se acaban también para los deportistas. En el caso de Maradona es peor aún. No maduró ni cambió su manera de ser y pensar, a pesar del tiempo transcurrido. Ni en su etapa de jugador, ni tampoco en su fugaz aparición como director técnico. Un verdadero fracaso.




OTRO RIDÍCULO EN… DUBAI
Se enfada con los aficionados de su equipo… insulta a sus jugadores… se pelea con un entrenador adversario… provoca escándalos públicos… se mofa de los hinchas del otro equipo… amenaza a los que insultan a su novia (no entiende ni jota del idioma)... monta una fiesta para festejar la reelección de Cristina Kirchner… grita “Viva Palestina” tras un entrenamiento porque le regalan una cofia...
Sin embargo, se sorprende cuando le comunican –desde la Embajada argentina en Dubai– que prescinden de sus servicios.
Cualquiera, con dos dedos de frente, piensa que se trata de un chiquillo de 15 años. De ninguna forma. Diego Maradona ha cumplido 51 años. Es un auténtico fenómeno, el “dios” del fútbol para los argentinos.
Sin educación, sin respeto y siempre acompañado de sus amigos. Los que se pegan a él como lapas. Aduladores o más bien pelotas. Son los que se ríen de sus gracias, de sus escándalos y siempre dicen “Sí, Diego, lo que vos digas”.
Su temporada en el CF Al Wasl del emirato de Dubai ha sido otro fracaso más como director técnico. Y este, unido a los escándalos, son los motivos de la rescisión de su contrato.
Una pena, pero él se lo buscó. No comprendemos como llora por Argentina y en lugar de comportarse como un embajador de su tierra, sigue peleándose con todos y contra todos. Lo mismo ocurrió en Sudáfrica, durante la Copa del Mundo, con su cuadrilla de 14 amiguetes, y los shows que armaba en las Salas de Prensa.
Al final, un amigo tenía razón. Julio Grondona le nombró al frente de la selección para ver si sonaba la flauta y para hacer ruido. Mucho ruido, mucho show y poco fútbol.

“LA BRONCA ES MI COMBUSTIBLE”
Estas son algunas de las frases de Diego Armando Maradona. Empezamos por los piropos a Edson Arantes do Nascimento “O´rei Pelé”.

“Pelé y yo no podríamos haber jugado juntos, porque no me hubiera gustado tener un mal compañero"
"Pelé hubo uno solo; los demás venimos en segunda línea"
 “Pelé es un esclavo. Le vendió el corazón a la FIFA. Y después, cuando la FIFA lo patea, se quiere amigar con los jugadores”.
"A Pelé ya le gané, ahora que vuelva al museo".
 "Pelé no puede digerir que yo le haya ganado por 52.000 votos la elección de la FIFA al mejor jugador del siglo XX"
«No soy mucho mejor que él [refiriéndose a Pelé]. Lo importante es que hubo una votación de la gente y le dejé segundo. Eso no me lo va a quitar nadie».
"No hay negro que no destiña..."
"Pude haber sido peor futbolista que Pelé."
MESSI
"¿Neymar mejor que Messi? Pelé se tomó la pastilla equivocada".
“Messi es el mejor jugador del mundo”
"Messi a veces juega para Messi. Todavía se olvida de sus compañeros. Muchas veces se convierte en 'Deportivo Messi' porque juega para él".
ESPAÑA
“Si los arcos estuviesen ubicados en los laterales, España sería campeón del mundo”.
NOMBRES PROPIOS
"Passarella tiene que entender que la historia del fútbol argentino se escribió con pelo largo”
"La rinoscopia, el pelo corto... Un día los muchachos de la Selección se van a rascar un huevo y Passarella se los va a mandar cortar".
"Jorge Valdano tiene más mentira que el truco".
"Coppola es vivísimo. Fuma debajo del agua".
"A la página web de Joao Havelange la llamaría ladron.com".
"Blatter me quiere como un hijo. Sí... como un hijo de p…".
"Havelange le vende balas a uno y el rifle al otro".
"Que Bilardo no mienta más, en México- 1986 no sabíamos a qué jugábamos".
"Menotti me dio todo y me sacó todo".
POLÍTICOS
"Bush es un asesino, prefiero ser amigo de Fidel".
"Yo quería ir a Estados Unidos, pero el cabeza de termo de Clinton no me deja entrar".
"A los políticos les saco una ventaja: ellos son públicos, yo soy popular".
CLUBES
"El fútbol debería ser gestionado por los futbolistas, los dirigentes sólo desean robar el dinero de los clubes y salir en la foto".
 “Los dirigentes de Boca son más falsos que un dólar celeste”.
PERSONAL
"Sin Claudia, hoy yo estaría en el jonca. La droga te mata. Te aniquila" (1996)
"Me drogo, pero no vendo cocaína. Como narcotraficante me c… de hambre".
"El doping de Maradona es como el PRODE: positivo, negativo, positivo, positivo. Hasta creo que hay empate."
"En la clínica hay uno que se cree Napoleón y otro Robinson Crusoe. ¡Y a mí no me creen que soy Maradona"
"Parece que Passarella y Gallego se olvidan que tomaron cerveza, vino y algunas otras cositas."
 “Al principio la droga te pone eufórico. Es como ganar un campeonato. Y pensás: mañana qué importa, si hoy gané el campeonato”.
“Cometí un error de un metro, no me pueden dar una culpa de 30 mil kilómetros.”
SELECCIÓN
"Grondona me mintió y Bilardo me traicionó"
"Bilardo es poco hombre".
"Daría un brazo por volver a ser el técnico de la Selección".
"Jonás está en mi corazón y en mi equipo. Antes era Mascherano, Messi y nueve más. Ahora es Mascherano, Messi, Gutiérrez  y ocho más".
"Verón en la Selección tiene más faltas que mi hija en el colegio".
"Palermo sale de la casa y hace un gol".
 “El equipo lo formo yo y lo paro yo, por supuesto escuchando Carlos (por Bilardo) en todo, porque sabe mucho”.
 “Yo sé a ciencia cierta que a Bilardo lo pusieron por si yo fallaba, aunque yo demostré que puedo comandar un grupo”.
“El otro día lo vi a Juan Román Riquelme en la cancha de Boca y no sé si tiene problemas físicos o qué, pero así no me sirve. Me sirve si está bien físicamente”.
"Por elegir yo no voy a dejar de lado a Carlos Bilardo que sabe tanto. El que va a formar el equipo voy a ser yo, el que va a definir las cosas dentro del grupo voy a ser yo. Eso quedó muy claro en la reunión"
"La selección argentina es un Rolls Royce lleno de tierra, hay que limpiarlo"
"¿Imposiciones a mí? A mí nadie me impone un jugador. Es lo último que soportaría de alguien”.
PARTIDOS
“En este país siempre pasa lo mismo. Es el mismo partido que lo pasan cuarenta mil veces en diferido”.
"He jugado el Barcelona-Real Madrid, pero el Boca-River es distinto. Es como que se me inflama el pecho. Es como dormir con Julia Roberts."
“Jugar sin público es jugar adentro de un cementerio“.
LA VIDA
"La bronca es mi combustible".
"De tanto agujeros que tenía, en mi casa de Fiorito llovía más adentro que afuera".
"Vi a mi corazón en colores, todo cortadito en fetas, como milanesa".
"Voy a poner el pecho, no estoy en el libro de los cagones"
 “Hay que vivir lo que se quiera vivir. Pero no hay que llevar a nadie a cometer las equivocaciones que uno comete”.
“Me gusta pegarle a la gente cuando tiene las dos manos arriba. Cuando las tiene bajas, me gusta ayudarla”.
"A Papá Noel le pediría que parara mi vida a los 25 años, así puedo jugar a la pelota".
"La gente tiene que entender que Maradona no es una máquina de dar felicidad".

miércoles, 4 de julio de 2012

ITALIA COME SU “BISCOTTO”

España: como “su” buen vino, con los años “sabe mejor”


AYER… Los aficionados cantaban de carrerilla los once jugadores de los equipos de fútbol en España.
HOY… A los aficionados les cuesta digerir los éxitos de la selección española. Todo el mundo aclama y admira al equipo, los españoles le critican.
AYER… Los números y posiciones en el campo eran fijas en el S. XIX. Del 1 al 11.
HOY… Desde que se permiten los cambios, los números y las posiciones desaparecen para que el fútbol sea menos encorsetado y más competitivo. (Pasa lo mismo en el baloncesto y otros deportes por equipos.)
AYER… En España se llenaban los campos de fútbol y los éxitos los conseguían los clubes. La selección no se comía una rosca. No se apuren, Brasil pasó el mismo trago y también otras afamadas selecciones.
HOY… España tiene el mejor equipo del mundo, por una generación de jugadores que desarrollan un juego peculiar y original. Asimismo, la mayoría de ellos son: técnica-anímica y físicamente formidables.
¿El fútbol se percibe al revés en España?
No; es normal. Las críticas son la consecuencia de la crispación de la crisis que estamos viviendo. También está la testarudez de algunos y los vaciletas de turno. Las tertulias de opinión. Los "contrapuntos" de las radios.
Además, España es diferente. (¿No lo recuerdan?)
España siempre ha tenido grandes y famosos deportistas en las competiciones individuales. Pero llegaron las victorias en grupo, por equipos de edite, como en el basket y ahora, en el fútbol.
Dicen que en las épocas malas nacen los mejores humoristas.
Ahora podemos añadir que también “explota” la mejor generación de futbolistas. Copa de Europa de Naciones (2008), Copa del Mundo (2010) y ahora, lo que nunca se había conseguido en la historia, otra vez la Copa de Europa de Naciones (2012). La crisis empieza en agosto de 2007.



¿CUÁL ES LA CLAVE DEL ÉXITO?
Hay una palabreja que lo puede definir todo: la po-li-va-len-cia de los jugadores. En la alineación titular, en todas las líneas del campo, cualquiera de ellos puede variar, sin problemas, su posición en el campo. Lo mismo pasa con los suplentes. La polivalencia beneficia al equipo y aumenta sus recursos.
Este es el gran secreto: la polivalencia.
Pongamos otro ejemplo. La postura de Vicente del Bosque (que mantiene la filosofía del recordado Miguel Muñoz). Si un equipo gana partidos, no hay motivos para hacer cambios. Y por último: la técnica. El control del balón. La precisión en los pases, el control del partido… Un guardameta inspirado y concentrado. Una defensa segurísima y en la culminación –el deseado gol– sigue progresando.
Si en el Mundial la selección española marcó ocho goles en siete partidos, en Polonia/Ucrania consiguió ¡¡¡12 goles!!! en seis.
¿Podemos hablar de falta de delanteros?
Por supuesto que NO. Y menos aún, si nuestra memoria no nos falla, después de batir un record en una final: España 4 Italia 0. Un margen de escándalo en un certamen de elite. ¡Una humillación brutal al tetracampeón del Mundo! La última final por goleada fue en 1970, en México DF, en la Copa del Mundo: Brasil 4 Italia 1 y un margen de tres goles.


Miguel Miró
No se necesita ser muy listo. Sólo basta con observar la posición de Javier “Xavi” Hernández en el campo. Es importante, cuando adelanta o retrasa su posición. Siempre nos hemos fijado en ese detalle. Asimismo, conociendo al jugador, se puede predecir –y pocas veces nos equivocamos– que este partido (España-Italia) tenía un claro favorito. No es ninguna profecía ni tampoco una premonición. Lo viene haciendo en el Barcelona hace muchos años.
Xavi tiene un gran carisma. Una gran visión del juego, una técnica exquisita y sobre todo, una confianza plena en sí mismo. La experiencia también es un grado. Sin embargo, para que tome la iniciativa de adelantarse debe estar fresco física y mentalmente.
Tendrían que proteger esta especie que es puro talento (como el quarterback en el American Foot-ball, deporte apasionante lleno de jugadas programadas). No obstante, su labor es eficaz si tiene el acompañamiento de sus compañeros. Compañeros con la misma filosofía de juego, por dentro o por fuera. Ahí es cuando se suelta y se dispara todo su repertorio. Como si fuera un tiralíneas con compás, escuadra y cartabón midiendo los grados como también la velocidad del balón. Saben que el balón llegará medio metro adelantado en los pases largos o cortita y al pie, si son a distancias cortas.
Él mueve los hilos de la selección española ante Italia. Pero, amigo, quienes le acompañan no son mancos ni ciegos: Silva-Fábregas-Iniesta. El equipo tiene más recursos que pueden llegar a aburrir. Como la leyenda del tiqui-taca, que son, en realidad, circuito de rondos y paredes en velocidad. Fórmulas, a veces, para coger oxígeno y recuperar energías…o llegar con el balón hasta área y a la línea de gol, cuando el ritmo es frenético y el juego es vertical.
Sabemos que, dicho esto, muchos pensarán erróneamente que “la selección española juega al son del Barcelona”. Están equivocados y comprendemos por qué Vicente del Bosque se enfada cada vez que algún despistado lo insinúa. Vamos a ser concisos y directos. A Francisco Fábregas, José Guardiola lo hacía jugar de volante retrasado por conveniencia del equipo. Del Bosque en la selección le da libertad. Juega de libre adelantado, como lo hacía en el Arsenal.
Por último, la posición de Andrés Iniesta (un jugador completísimo que ata con un cordón a la pelota) casi siempre su posición es más retrasada en su club, mientras que en la selección actúa más adelantado. Y lo obvio: ¿Acaso David Silva juega en el equipo azulgrana? Silva es otro genio del fútbol. 

¿POR QUÉ JUEGA ADELANTADO “XAVI”?
Muchos dirán porque estaba fresco física y mentalmente. Sí; en efecto, pero hay más.  Su situación en el campo es por razones tácticas. Para entorpecer la salida de Pirlo, que juega retrasado y se recuesta en la línea de cobertura, para actuar con mayor libertad. Es el puente para los pases largos: misiles teledirigidos. (Lo mismo que hizo en el Alemania-Italia que ganaron los trasalpinos). Pero también había otro detalle. Delante del “cerebro” de la selección española fluctuaba Francisco Fábregas como delantero-libre.
Y si añadimos que España jugó con tres delanteros, algunos dirán que estamos locos. Pero es así. (Lo anuncia Vicente del Bosque). Los tres delanteros –los más adelantados– son David Silva, Francisco Fábregas y Andrés Iniesta para meter presión a la salida del equipo adversario.
En una palabra, el técnico pone tres delanteros con las pilas cargadas y un mediapunta organizador (enganche, dicen en Sudamérica).  Empezamos bien. La posición adelantada del 6 es vital, porque es quien reparte el juego de ataque. Cuenta igualmente con otro delantero de ida y vuelta (Jorge Alba), abriendo el campo por la banda izquierda. Le favorece a España la línea de cuatro en zona del rival y acierta en un 63% los pases entre líneas por la parte ¡¡¡frontal!!! Incluidos los cuatro goles que le dieron la victoria.
El gol temprano de Silva, en el que participan Xavi y Fábregas descoloca a Italia. El impacto es brutal. La selección transalpina deja un enorme socavón en la zona central, al adelantarse los volantes en busca de la igualada.
Reduce una marcha menos España, ante la presión del adversario, pero aprovecha el contragolpe para hacer más daño. (Similar al juego de Italia que renuncia al catenaccio ante Alemania)



SUBLIME OBSESIÓN
La defensa española se muestra sólida, con el apoyo de los dos stoppers  que comparten el trabajo en la cobertura. Al mismo tiempo recibe el apoyo de los jugadores más adelantados para recuperar el balón. (El dibujo es 1-4-4-2, sistema defensivo). Son ellos, junto al dúo Busquets-Alonso, los que aprovechan los pases cortos y largos para ganar terreno. Se repiten, a su vez, los cambios de juego (derecha e izquierda). Se aprovecha todo en base a la descompensación del equipo adversario, obsesionado por conseguir el empate de forma inmediata.
Un gol rápido da tranquilidad a España, pero inconsciente o concientemente Italia pierde su sentido posicional y el centro del campo se convierte en un desierto, al recular por sorpresa la defensa y quedarse solo, completamente solo Pirlo. Sin embargo, los italianos son duros de pelar.
Se apoderan del balón y fuerzan un tiro libre y tres corners seguidos. Agobios, los justos en 15 minutos. No solo se trata de una cobertura segura –hay errores y regalos de balón sin consecuencias– sino también la imprecisión de los italianos. Los nervios por empatar el match saltan y provocan imprecisión y precipitación en los remates. Salvo en algunos detalles. Dos de Cassano que lo intenta dentro del área, con recortes y frenazos en seco que parecen los firuletes de Pablo Futre. Falla en la última puntada, pero deja en evidencia sus destellos de calidad.
En cambio, Balotelli sigue con su duelo particular con Ramos, que a veces se pasa de frenada. Gajes del oficio, dicen… La squadra azzurra se atasca. Les falta paciencia y cabeza fría a De Rossi, Marchisio y Montolivo… Lo mismo que Abate, que nada tiene que ver con Maggio en el primer partido.
Italia toca hueso y se rompe. No existe el mediocampo. Un desierto en el que se mantiene en pie Pirlo, y es toda una tentación para una salida en tromba.
Resulta lógico. En un contragolpe, casi al final del primer tiempo, la selección española aumenta su cuenta en el marcador. Esta vez son Iniesta y Xavi que participan en la jugada, pero Jorge Alba no falla a la carrera.
Se repite la canción de la semifinal Alemania-Italia, con la diferencia que la ventaja de dos goles se la lleva España (no Italia) al descanso. Un segundo tanto que es un mazazo. Mazazo porque puede ser definitivo. Mazazo por el excelente pase entre líneas y en bandeja de Xavi. Mazazo por el minuto clave y psicológico en una final. El match está casi sentenciado.
A excepción de los primeros minutos del segundo tiempo, que la squadra Saura intenta reaccionar con la entrada de Di Natale, lo demás es un dominio total de España. Nunca pierde su ritmo vertiginoso, se planta en el área con suma facilidad a base de contragolpes, mientras la defensa adelantada practica la trampa del fuera de juego, para anular la salida de los delanteros italianos.
Italia recupera su sentido posicional en el campo, pero es incapaz de romper la defensa del rival.
La inoportuna lesión de Thiago Motta (tercer cambio) deja a los italianos con 10 jugadores en el campo y el match se termina a los 62 minutos. Por momentos parece que España “perdona” a su adversario –ya atrincherado en su campo para evitar más goles y Balotelli como defensa lateral– y cambia de marcha.
Son momentos de virtuosismo y de conseguir lo imposible. Llegar entre líneas y al fondo de la cueva de Italia. Por dos veces lo consiguen, pero mueren en el intento una vez pisan el área pequeña. La acción más clara es la de Fábregas.
Hemos hablado de la paciencia del campeón, que es importante. Al final, no es solo la paciencia… sino también la suerte.
Del Bosque hace de cambios: Fernando Torres y Juan Manuel Mata. Nada más salir, ambos redondean el resultado. Los compañeros del Chelsea inglés, se complementan. Y el último gol demuestra la generosidad y compañerismo del “Niño” en su pase al compañero. Aún sabiendo que podía ser su cuarto gol y el premio al máximo anotador (4) del certamen. Un detalle que le engrandece. 


¿POR QUÉ PIERDE ITALIA?
Al final, quien juega con fuego… termina quemándose.
Por más que se uiera hacer una transformación, un cambio drástico y total, de un fútbol rácano y defensivo desde la década de los años cincuenta está condenado al fracaso. No se puede borrar el catenaccio en 30 días, por más buena intención que se tenga. Ni siquiera un lavado de cerebro o una cirugía urgente de su cara. Se necesita tiempo, mucho tiempo, para cambiar los hábitos a los jugadores.
Igualmente, el que pretenda repetir un partido anterior por el solo hecho de haber conseguido un éxito rotundo también está condenado al fracaso.
Esto le ha pasado a Italia sin desmerecer su brillante trayectoria en la Eurocopa de Naciones 2012. Muy superior a lo que se esperaba, después del escándalo de las apuestas deportivas y recuerdo del Mundial de Sudáfrica.
De una forma u otra, la squadra azzurra –jugadores y cuerpo técnico– se entusiasmaron después del empate contra España en el comienzo del torneo (con un volante como libero improvisado y cinco zagueros cubriendo su área). Mas aún por la grata experiencia de un fútbol total y al ataque, durante el primer tiempo del Croacia-Italia. Una exhibición con sabor a goleada y al final el adversario le empate el partido.
No obstante, en cuartos elimina a Inglaterra después de la prórroga y los penalties, y le llega el momento alucinante. Italia derrota en semifinales a uno de los favoritos del certamen: Alemania. Con un fútbol más abierto, con la misma presión, pero con el control del balón y del partido.
El guión de ese match suponemos que al técnico se le iluminase una “lampadina”. Todo es cuestión de repetir el mismo trabajo contra España. Error de cálculo. Se olvida una cuestión muy importante: el fútbol es imprevisible, es un juego y los partidos, por más que uno quiera, pocas veces se repiten.

SE LES CRUZAN LOS CABLES
Italia hace lo previsto. Monta una línea de cuatro zagueros (Abate, Bonucci, Barzagli y Chielini), por delante Pirlo y un trío de volantes (Marchisio, Montolivo y De Rossi) y dos delanteros (Cassano y Balotelli). Un claro 1-4-1-3-2 y la variante es Montolivo, que arranca desde atrás para acompañar a los delanteros. Pirlo de organizador apoyado en la defensa.
La pretensión, adelantar las líneas juntas para presionar desde el centro del campo. Esto es lo que hace cuando tiene el balón, pero la réplica de España en velocidad y presión consigue recuperar rápido el balón con un ritmo endiablado.
Y la posición de Xavi y Fábregas desconcierta al sistema defensivo.
Llega el primer gol de los españoles y se les cruzan los cables a su rival. Italia adelanta a los mediocampistas y se rompe en dos el sistema. La presión dura un cuarto de hora – en lugar de dos delanteros y un volante ofensivo, intenta el empate con cinco jugadores – y es infructuosa. La línea de zagueros se retrasa y aparecen espacios siderales en la zona central.
Un error tremendo y de cálculo, que lo paga. Se descompone y España mantiene su ritmo de juego y el control del balón. Manda recados a Buffon y a cuatro minutos del final del primer tiempo, llega el segundo gol.


PRANDELLI Y LOS CAMBIOS
El obligado cambio de Chiellini por lesión es comprensible, pero el de Cassano… es un error mayúsculo. El delantero del Milán suponía “peligro” a la defensa española. El más incisivo del equipo. En cambio, Bolatelli tenía problemas por el marcaje de Ramos y sus truquillos. ¿Es que el técnico ya daba el partido por perdido?  ¿Una premonición por el gol de Di Natale en el primer partido ante España?
Al seleccionador, evidentemente, también se le cruzaron los cables. Lo lógico, si se quiere ganar el partido, no debe precipitarse en hacer los cambios. ¿Y si Italia empata hay que jugar la prórroga?
Además, en el minuto 61, quema todos los cartuchos. Hace un último cambio para tapar los espacios y agujeros que dejaba Montolivo. ¿No hubiese sido mejor retrasar al flamante fichaje del Milán? Con tan mala suerte que Thiago Motta, pocos minutos después se lesiona solo y no se puede mantener en pie.
Italia, con 10 jugadores, parece un “muñeco roto” mientras que España sigue con su juego arrollador. Más pausado, si, pero sin soltar el mando del partido y del balón.
La squadra azzurra pretende jugar igual que lo hizo contra Alemania, un gran error. Sueña con su segunda Eurocopa de Naciones, pero su rival no es Alemania. Al final vive una auténtica pesadilla. 

viernes, 29 de junio de 2012

PORTUGAL: “SOLOMÚSICA”

España, con “traje de faena,”
cambia la música en prórroga

Es ciego quién no quiere ver.
Es sordo quién no quiere oír.
Es mudo quién no quiere hablar.

 Vicente del Bosque lo anunció:
“El fútbol deja lecciones, siempre se aprende de los demás”
(¿Qué quiso decir? Hemos aprendido mucho de nuestros rivales y la forma de “negociar” con el crono los partidos).
Y en la conferencia de Prensa, previa a la semifinal ante Portugal, advirtió:
“Tenemos que defender con el control del balón”
(¿Qué quiso decir? Nos vamos a poner el traje de faena para el despliegue ofensivo de nuestro rival. Vamos a defender con orden y disciplina sin perder el control del balón).
Los Medios de Información en la Eurocopa de Naciones 2012 publicaron sus palabras. Están escritas en letras de imprenta. Por supuesto que sí. Pero nadie advirtió el sentido. Nadie puso énfasis en su verdadero significado. Del Bosque sabía que el poderío de Portugal se basaba en su fútbol netamente ofensivo.
Además de sus tres delanteros (Nani, Almeida y Cristiano), también cuenta con medios y laterales con llegada. Joao Pereira, Veloso, Meireles, Moutinho y Coentrao… también les gusta pisar el área. Y por último las apariciones puntuales en los corners y tiros libres de Pepe y Bruno Alves. En una palabra, todos los titulares excepto el guardameta. Un fútbol-total y al ataque.
No es un análisis previo, son “las piezas” sobre el tablero del campo. Sin olvidar, tampoco, el partido de los lusos antes los alemanes. Se demostró claramente que Portugal no sabe defender, lo mismo que su seleccionador al poner cinco zagueros o llenar el área como recurso. Y el último amistoso antes de la Eurocopa de Naciones, Polonia-Portugal (0-0) donde su poderío está en el ataque y el despliegue dura medio tiempo.
Sin embargo, aunque la música suena bien, a veces aparece un equipo (como el caso de España) que no le impresiona la “Caballería Ligera lusa” y frena cada una de sus intenciones.
Existe un pequeño detalle que tampoco se fijaron los informadores:
Portugal es mucha música…pero poco gol.
En los 120 minutos del match contra España el casillero del equipo luso se quedó a CERO, en los disparos a los tres palos. Un “cero” más grande que un plato, un ovni o la misma luna. Y Cristiano Ronaldo estuvo “missing”, a pesar de tener en sus botas la victoria de su equipo al final del tiempo reglamentario.


Miguel Miró
Abundamos sobre la música por la portada de la revista O Jogo. El mismo día del partido Portugal-España, decía: “E tempo de mudar a música” en el que añadía un dibujo de dinamita y un reloj en la que sonaba: “tiqui-taca”.  Y el periódico deportivo luso Record, para no ser menos, titulaba en cinco columnas:
“Día de asalto aos quatro anos de ditadura espanhola”  resaltando a su estandarte Cristiano Ronaldo, cuando Nani es mucho más completo técnicamente que el “inflado e infravalorado” madridista.
En una palabra, tanto una publicación como otra no merecen ningún tipo de comentario en sus titulares: se degradan por sí solas.
No vamos a quitarle méritos, sin embargo, a la selección portuguesa durante los primeros 55 minutos. En el que demostró todo su repertorio.  Es el fútbol que todos queremos ver. Por su disposición a un ataque feroz y contínuo. Algo que satisface a todos los aficionados. Sean forofos, buenos o malos, y lógicamente los que aman y entienden de fútbol.
Por ese motivo, todo el estadio se puso de inmediato a favor de Portugal, pero tenía delante a una selección que supo contrarrestar la alegría de su fútbol de manera inteligente. Con pausas y con ritmo –y aunque le coloquen el san benito del “tiqui-taca”–  no utilizó las jugadas a un toque y tampoco puso la tercera velocidad. Una cobertura segura y firme apoyada por un trío que se puso el “traje de faena” (Xavi, Busquets y Alonso) recostado en el colchón de la última línea.


DEFENDER SIN PERDER EL CONTROL DEL BALON
La selección española sabía de antemano que el rival no le iba a “regalar” el balón y tuvo que conquistarlo. La entrada de Negredo ha sido un auténtico “tapón” preparado por Del Bosque, para evitar la salida de los dos centrales (Pepe y Alves). Su misión, aunque simple, suponía moverse en el área sin balón.
Igualmente, los movimientos de Iniesta, por la izquierda y Silva, por la derecha, obligaban a desdoblarse los dos laterales lusos (Joao Pereira y Contrao), en carreras que superaban los 80 metros e incluso a quedarse retrasado por el guión Nani, mientras que Veloso hacía las veces de “escoba” en los contragolpes del equipo español.
La otra premisa importante: las líneas muy juntas, en un espacio de 25 metros en la zona central. Al tener las distancias más cortas y la zona a lo ancho, el desgaste físico suponía un ahorro de energía muy superior, al derroche de su rival en 85 metros. Además, el repliegue se realizó siempre ordenado, sin llegar, salvo ocasiones, a esconderse en la “cueva” (el área). Bordeaban el área sin perder el control en los marcajes al hombre a la zona.
El sentido posicional de España, no sólo consistía en dosificar el aspecto físico. No. Buscaba también dos líneas de choque para contrarrestar –un escudo– el fútbol alegre del adversario. Todo tenía su explicación.
Igualmente el plan preconcebido para el match fue perfectamente ejecutado por los jugadores españoles. De ahí las “enseñanzas” de otros enfrentamientos. Los casos de Croacia o Francia son todo un ejemplo. Utilizaron el reloj para dar la puntada en el segundo tiempo (60 minutos), aprovechando el cansancio del conjunto español.
Ese ha sido el factor por el cual España se prodigaba más en los contraataques y aseguraba mucho más el balón en cada uno de los sectores del campo. Aún así, creó más ocasiones de gol que su oponente y hasta Negredo mantuvo en vilo a los zagueros en dos jugadas.
Sin embargo, lo que más entraba por los ojos, con razón, fue el juego ofensivo de Portugal, con un gran desgaste infernal de músculo que terminaría “pagándolo”.

LAS TRES MARCHAS
En las últimas bocanadas de oxígeno del rival, surge el primer cambio en el equipo español. Fábregas sustituye a Álvaro Negredo, que sirve como centro de unión a las subidas de Iniesta y Alba, y alguna aparición de Alonso. Pero tan sólo es la primera marcha, el arranque (55´).
España se prepara para aprovechar el desgaste de su adversario.
El cambio de Navas por Silva (61´), también es para abrir más el campo por las bandas. Además, la estrella del Manchester City estaba agotado por su labor de recuperar y aguantar el balón en la zona derecha. Navas, por su parte, tiene características distintas. Otro de los apoyos (la segunda marcha) por sus escapadas y centros. La pretensión es abrir el campo.
No obstante, en los últimos 25 minutos los portugueses, ya con la lengua fuera, exageran en hacer teatro, protestan al árbitro y abusan del juego duro. Jorge Alba es el más golpeado (Pereira, en la tibia dentro del área (68´) y dos planchas alevosas de Nani (74´) y Meireles (78´). Además, las reiteradas faltas de Alves y de Pepe, más en la zona central que en la retaguardia. Portugal, por falta de oxígeno, se descompuso y abusó del juego antideportivo.
La tercera marcha es la velocidad (La tercera). Ya, del Bosque, piensa en la prórroga. Entonces, aparece Pedro (87´) para unirse a Alba en el ataque por la izquierda, mientras que Iniesta se coloca en el centro, como mediapunta y Navas en la otra banda. La salida de Xavi –como las dos de Iniesta en los últimos partidos– estaba programada de antemano. Por su trabajo sordo y gris no destacó, pero ha sido muy eficaz en labores defensivos.
OTRA MÚSICA…CELESTIAL
Más despierto, más fresco y con mayor velocidad el equipo español realizó su mejor fútbol en la prórroga. En la media hora de juego hizo méritos más que suficientes para conseguir la victoria, matar el partido y pasar del lanzamiento de penalties. La punta de los dedos de Rui Patricio fueron providenciales en el disparo envenenado de Iniesta, nada más empezar el tiempo extra. El tiro libre de Ramos también llegaba marchamo de gol.
Lo mismo sucedió con la zigzagueante carrera de Pedro y al final, el remate de Navas que se encuentra el guardameta luso y Pepe en el área pequeña. Sin embargo, el destino quiso que se llegara a los penalties. Y España ganó, como en 2008, el pase a la final por la pena máxima de Francisco Fábregas.
¿POR QUÉ PERDIÓ PORTUGAL?
El equipo luso realizó un primer tiempo espectacular. Con un fútbol de muchos recursos, en el plano técnico-táctico y claramente total y ofensivo. Un despliegue en velocidad y cambios ritmo y de frente que parecía que se comía el campo. Al mismo tiempo un repliegue impresionante. Un ritmo tan vertiginoso que daba la sensación de querer “sentenciar” el partido en la primera media hora.
La defensa empezó con una línea de cuatro, que a veces aumentaba a cinco, según las circunstancias. Un hombre escoba (Veloso), tres volantes (Nani, Meireles y Moutinho–organizador) y dos delanteros (Almeida y Cristiano). Y en todo el campo el marcaje fue al hombre. (Un auténtico suicidio, por el físico no aguanta todo el partido).
Nos sorprendió la posición de Nani tan retrasado, y Joao Pereira desbordando por la banda. Practicó un fútbol-total de ida y vuelta en la salida y el repliegue. El otro problema añadido ha sido que su dominio, aún siendo total, no encontró el camino del gol. Abierto y poblado por las bandas consiguió momentos de apuros para los defensas españoles, mientras que por el centro se encontraba con dos escudos muy difíciles de superar.
En la parte ofensiva se dibujaba columnas de tres hombres que basculaban, pero se estrellaban ante una doble línea bien plantada del rival. Su juego, enormemente vistoso, empezó a flaquear con las pérdidas de balón en el centro del campo –lo mismo que su adversario en los primeros minutos de partido– y si añadimos la falta del gol, su desgaste en el campo fue doble. En la parte física (el ritmo era brutal en las carreras de ida y vuelta) y también en la mental al no conseguir su objetivo.

NO PUDO REPETIR
En la segunda mitad la “gasolina” duró 10 o 15 minutos. Los jugadores no podían repetir la impresionante actuación del comienzo del match. Ahí fue cuando España recuperó el balón y el juego. Y Portugal puso en práctica las artimañas que están “matando” al fútbol luso. Las protestas a las decisiones arbitrales (alimentadas por los periódicos de su país). Y trucos que deberían ser erradicados en los terrenos de juego.
Aún así, con la lengua fuera, pudo ganar el partido en los últimos minutos. Un contragolpe en velocidad, con desventaja para España (4 ante 2 defensas), confiaron el último pase a Cristiano que incomprensiblemente falló delante de Casillas y toda la portería a su favor. Su remate, en velocidad, salió fuera.
En la prórroga, España “borró” completamente a Portugal. Cuestión de suerte porque se defendió como un gato panza arriba.
Y… en los penalties los lusos cometieron dos errores imperdonables. El primero, las instrucciones que “marearon” al guardameta, Rui Patricio. La recomendación más normal: dejarle tranquilo y no molestarle para que se centre. El otro fallo ha sido la carrera inoportuna de Nani para tirar el penalty él, cuando Bruno Alves ya estaba pisando el área. Alves lo falló, un turno después.
 ESTADÍSTICAS


POR

ESP
Posesión
36
64
Territorio
0
100
Tiros/tot
8
11
Tres palos
0
4
Faltas
31
21
Off-side
2
3
Corner
6
4
Pases /tot
384
688
Pases/mal
137
154

martes, 26 de junio de 2012

FRANCIA, VUELVE A CASA


España: fiel a su estilo, su identidad y control del balón

La paciencia, a veces, termina por irritar. Sobre todo para todos aquellos que son impacientes. Lo quieren todo para ayer. Y se vuelven histéricos ante los llamados “parasimpáticos”. Las prisas, a veces, no son buenas.   
La paciencia bien interpretada, dicen, es un árbol amargo que produce unos frutos muy dulces.
En los deportes pasa lo mismo. Se suele llamar “la paciencia del campeón” en todas las especialidades individuales. Y resulta imprescindible en los equipos de alta competición, incluido el fútbol. La palabra lo dice todo: foot-ball association. Un deporte asociado e unido.

Miguel Miró
Se puede especular en la fase de grupos. Más antes que ahora, en que la victoria sumaba 2 puntos y el empate 1. Hay que hacer números, de cualquier manera. Sin embargo, en las eliminatorias (a un partido, todas son finales)  se cuenta con un tiempo limitado. Dos tiempos de 45 minutos.
Hay que negociar los minutos, los segundos y el tiempo basura del descuento. Todo se debe negociar antes y durante el match.
La paciencia para atacar, para esperar un fallo del rival, para dosificar energías, para defender... Los minutos pueden ponerse a favor o en contra.
La paciencia del “jugador libre” y  sangre fría del goleador. Nos da igual el número que tenga, sea 21, 10 o 14…o 49, la cuestión es el gol.
El partido entre España y Francia ha sido muy interesante. Con fases de fútbol de alto nivel y también momentos de incertidumbre. Interesante por la intensidad e igualmente en lo que respecta a lo técnico-táctico y físico.

¿POR QUÉ GANA ESPAÑA?
España mantiene su identidad, sigue fiel a su estilo y demuestra, una vez más, su confianza absoluta a su sistema de juego. Vicente del Bosque hace pocos cambios en el equipo inicial (fiel también a montar un sistema de acuerdo a las características de sus jugadores). Ante Francia, recupera a Francisco Fábregas y sienta a Fernando Torres.
El dibujo no difiere de un 1-4-2-3-1 que se transforma en 1-4-3-3 en el ataque. Una línea de cuatro zagueros (Arbeloa, Piqué, Ramos, Alba), dos stoppers (Busquets-Alonso), tres volantes creativos (Silva, Xavi, Iniesta) y un teórico delantero, Fábregas en calidad de jugador “libre”.
Nada más salir consigue una ventaja: Laurent Blanc tiene que cambiar el dibujo de su equipo, porque a priori piensa que Fernando Torres iba a ser el titular. Y en lugar de “esperar” en la cueva se ve obligado a adelantar sus líneas al centro del campo, bien juntas para tapar los espacios.
Ante dicha disyuntiva, la selección española se hace con el control del balón, y el rival apenas lo huele. Triangulaciones al primer toque en velocidad y buscando las espaldas de los zagueros. Música celestial. España se convierte en una orquesta sinfónica. Crea ocasiones de gol y domina la situación de una manera espectacular.
Ya, en los primeros minutos deja clara sus intenciones. Alonso avisa desde larga distancia. Y precisamente, llega el primer gol del partido. Una jugada de Iniesta-Alba, por la izquierda, y la remata el stopper libre de marcaje. Un cabezazo de Alonso, con bote incluido, al segundo palo de Lloris.

BAJA EL RITMO
La música, pese al intenso calor (32 grados), suena bien. Muy bien. La intensidad del juego de España aumenta (como el volumen). La defensa, escalonada. Suben los laterales, y Xavi se encuentra cómodo. Más retrasado, con las espaldas cubiertas por Busquets. Alonso, más adelantado, cubre los huecos que dejan sus compañeros y sube contadas veces. Vuelve a probar, otra vez, pero esta vez desde la derecha. Silva se asocia con Fábregas, mientras que Iniesta, con menos activo que otras veces, acompaña sobre la izquierda. Se producen combinaciones interesantes, relevos y gran control de balón.
Sin embargo, el ritmo vertiginoso de la primera media hora se rebaja. La pausa sirve para una reagrupación de los jugadores en labores defensivas. No se trata de un descanso, sino de dosificar energías. En los últimos minutos, también se aprecia la seguridad y regularidad del sistema defensivo español, como la eficacia de Casillas en momentos puntuales.
El primer tiempo tiene un claro dominio español, con la ventaja de un gol. Si bien no acertaron en la última puntada Fábregas e Iniesta para aumentar  el tanteador, la selección ofreció todo un concierto de fútbol. Calidad, buen juego y superioridad en todas y cada una de las acciones.

SE MUEVEN FICHAS
En los primeros compases de la segunda mitad el juego, se ven las intenciones del equipo galo, aunque sin gran convicción. La defensa de cinco y la subida de los laterales por las bandas. Después, con los cambios, por el despliegue del rival y la presión, en la zona del área (salida de balón en la portería) sorprende a España, pero pronto se reagrupa el equipo.
¿Qué hace Del Bosque?
Saca a Pedro para aprovechar los boquetes que dejaban los laterales, especialmente por el lado de Clichy. A renglón seguido “rompe” la línea de cuatro zagueros con la entrada de Torres. Y ante la presión de Francia por conseguir el empate (cuatro delanteros), Xavi empieza a montar contragolpes a diestra y siniestra, al comprobar la zona poco poblada del centro del campo y darle oxígeno a la cobertura.
La salida de Cazorla tiene una doble vertiente, colocarle en la derecha para poder apoyar a Arbeloa, que tenía problema ante los regates de Ribèry y subir por banda derecha en los contraataques.
Sin embargo, Pedro es quien rompe todos los esquemas del rival por su velocidad. Y él sería quién se inventa dos ocasiones de gol. Pase al compañero y la entrada en el área, que es derribado por Revelliere. Un penalty ejecutado por Alonso –engaña a LLoris con un movimiento del cuerpo, se perfila para un lado y le pega al otro– para poner el 2-0 en el marcador, al borde de la hora reglamentaria. 

¿POR QUÉ PIERDE FRANCIA?
Laurent Blanc dijo, después de ver el Croacia-España: “Los croatas nos enseñaron el camino. Demostraron lo que hay que hacer contra España. Cada vez que se abría una posibilidad, atacaban e iban a por ellos”. Jugar a la defensiva y tapar todos los espacios a la selección española para mantener el 0-0 y jugar con el crono en la segunda mitad.
El técnico galo no lo dijo en broma. Lo demuestra en el campo, durante el primer período. Empieza con un clásico cerrojo de 1-4-1-4-1, que por las circunstancias se convierte en 1-4-5-1-. La pretensión: cerrar todos los caminos a España. La línea de zagueros está formada por Revelliere, Rami, Koscielny y Clichy. Un stopper por delante (M´Vila), otra barrera de cuatro en la zona central: Debouchy, Cabaye, Malouda, Ribèry y un solo delantero, Benzema.
Introduce demasiadas variantes (cinco jugadores -casi 50%) y se prodiga en ponerle “candados” a las bandas sacrificando al lateral ofensivo y al delantero estrella. La banda derecha, un tapón doble, Revelliere –jugador veterano– y Debouchy, mientras que en la izquierda ocurre algo parecido: Clichy-Ribèry.
Y para más inri, Benzema se perfila a la banda derecha. Una situación incómoda y estática que apenas le permite desarrollar su juego sin balón.
El plan aparentemente es el mismo de Croacia. Aguantar el 0-0 en el primer tiempo y buscar la victoria en la continuación. Sin embargo, el seleccionador galo se le olvida un pequeño y gran detalle: Francia no es Croacia.
Además, el equipo no está acostumbrado a una defensa a ultranza. La selección “bleu” dejó entrever en la fase de grupos que le gusta tener el balón y técnicamente cuenta con jugadores de notable calidad.

FRACASA LA REVOLUCIÓN
La revolución tenía que fracasar por sí sola. Por la lentitud de Malouda, el trabajo defensivo de Ribéry, la descolocación de Benzema, la doble tarea de Cabaye… y las ausencias más que notables de Nasri (organizador, Manchester City), Ben Arfa (volante ofensivo y goleador del Newcastle), Diarra (Olympique Marsella, titular en la fase de grupos), Evra (Manchester United), Giraud (goleador del Montpellier) en el banquillo.
Para colmo “el candado” de la derecha salta en mil pedazos. El despiste de Revelliere que le pilla adelantado, la falta de cintura de Rami ante el quiebro de Iniesta que cede en profundidad para Jorge Alba. El lateral le gana en la carrera a Debouchy, centra a media altura y se produce el primer gol de de España. Alonso, de cabeza, es el autor. Y…no se habían cumplido los 20 minutos de partido.
La lata se abre por donde más le duele a los franceses. Por la banda derecha que tanto había hecho hincapié Laurent Blanc.
En las gradas, el calor y la humedad es asfixiante, y el campo se riega antes del match, pero no está como una mesa de billar. Está duro. Además, el desgaste físico de los dos equipos había sido intenso, pero el balón en todo momento, lo tiene España. El único disparo galo a los tres palos es a balón parado. Cabaye, con rosca, prueba fortuna. El balón iba a la cruceta de la derecha de Casillas, que despeja a córner. Poco o muy poco se prodiga Francia en el ataque, pero la recuperación corresponde a su rival. 

REACCIÓN TARDÍA
Siguiendo el guión del equipo croata, el técnico galo cambia su sistema de juego tras el descanso. Opta por una defensa “de cinco” que se desdoblan en el adelantamiento. Francia la ofensiva tras situar tres delanteros en territorio del adversario. La consecuencia de este estiramiento –como una goma que se alarga y se contrae– le da una dinámica distinta al encuentro, aunque el dominio continuara siendo español.
Es engañosa la defensa en línea y muy poblada, de acuerdo con el movimiento de los laterales (Clichy y Debouchy están muy activos en las bandas), pero no empezaría a funcionar a todo rendimiento hasta que se producen los cambios.
Cuando se cumple la hora del partido (como la selección croata). La entrada de Nasri-Menez y la incorporación de Giraud.
Automáticamente aumenta la presión y aunque se “rompe” el equipo en dos, con la subida de cuatro delanteros, fueron momentos de cierto agobio en la cobertura española, que demuestra su firmeza.
Es, precisamente en esos 15 o 20 minutos, en el que Francia se hace dueño del balón y del partido. Hace mayores combinaciones. Lo recupera con facilidad, por la presión de su última línea. Y aunque deja desierta la zona central son los momentos de gloria de la selección gala. Además, tiene la ocasión más clara del partido en la combinación Ribéry-Cabaye. La llegada de Cabaye como un obús y su sorprendente cabezazo a dos metros de distancia de la portería, que se va afuera de milagro.  
¿Pudo empatar? Desde luego que sí. Pero lo que no comprendemos al seleccionador galo. ¿Por qué no hizo los cambios en el descanso? ¿Por qué no puso a los mejores jugadores en el equipo? ¿Si tenía ya preparada la solución, por qué no arriesgó antes?
Por último, dos razonamientos. Nasri, Menez y Giraud no podían rendir a pleno rendimiento en los escasos minutos que jugaron. El problema de Laurent Blanc, pensamos, está en sus decisiones. Se preocupó más de lo que podía hacer el rival (en este caso España) en lugar de pensar en su propio equipo.