lunes, 4 de abril de 2016

Análisis/ REAL MADRID "SE COME" A BARCELONA

Zidane: repaso a líder


Por Miguel Miró
Zinedine Zidane, discutido y ahora alabado.
¡Qué casualidad! ¡Del infierno al cielo, sin pasar por el limbo!
¿Acaso todos se habían comido la milonga de Jorge Valdano?
“Muy rara vez un crack del fútbol triunfa como entrenador, salvo excepciones como Cruyff”.
Y las palabras de un rencoroso ex presidente:
“Zidane es buen entrenador para Segunda División”.
Toda una catarata de disparates en los Medios de Información, en la que ya aseguraban “la destitución de Zidane”.
Con viento en contra y ahora, con viento a favor.
El francés de origen argelino demostró en el Camp Nou:
---Cómo ganar y cortar una brillante trayectoria de Barcelona.
---Cómo recomponer un equipo desnortado.
---Cómo gestionar una plantilla llena de egos.
---Cómo trabajar duro y de forma silenciosa en los entrenamientos.
---Y cómo convencer a sus jugadores en su planteamiento.
Pero la historia no termina aquí. En realidad, recién empieza.
Ya no parece una “pecata minuta” el próximo rival de Barcelona en Champions.

SIMEONE CONOCE EL CAMINO
Atlético de Madrid ya sabe ahora cómo jugarle a Barcelona. Sólo con aplicar férreamente el “repliegue intensivo a los 30 metros y jugar con el crono”. Algo que Diego Simeone conoce muy bien durante su etapa en Lazio, donde ganó el scudetto. El cuadro italiano practicaba ya los planes innovadores del técnico sueco Sven Göran Eriksson.
Faltan siete jornadas del Campeonato Nacional, 27 puntos en juego. Estamos en los cuartos de final de la Copa de Europa. El equipo azulgrana, defensor del título, tiene ahora 6 puntos de ventaja (dos derrotas o tres empates) al cuadro rojiblanco y 7 puntos al conjunto merengue (dos derrotas y un empate) en Liga. Tampoco tiene asegurada la Copa de España ante Athletic de Bilbao.
Los títulos siguen “abiertos,” pero la Champions: sinceramente será “a cara de perro”.
FC Barcelona no se puede dormir, y menos después del espectáculo del Camp Nou. En caso contrario, todo el panorama se le puede “esfumar” de un soplido. Todas sus aspiraciones al triplete, si Luis Enrique Martínez continúa cometiendo errores de principiante. Tan evidentes como en el clásico... perdido.
---La bocina ya sonó para el equipo azulgrana, que terminó sin una gota de gasolina frente a su eterno rival.



FÓRMULA MÁGICA
Una fórmula que brilló en el fútbol británico durante la década de los ochenta. Sin embargo, Alex Fergusson nunca dejó de emplearla hasta que dejó su cargo de manager de United (2013).
La cuadriculada fórmula que inventó el sueco Sven Göran Eriksson que innovaría el fútbol en Inglaterra.
Fergusson la utilizaba en Manchester United siempre en campo del adversario. La llamada táctica del “repliegue intensivo a los 30 metros”. Desgastar al rival con un sistema defensivo bien ordenado y aniquilarlo, y adelantando sus líneas en los últimos 15 minutos.
Zinedine Zidane la conocía de memoria, porque jugaba en la Juventus. Sven G Eriksson dejó su “semilla” en el Calcio (Roma, Fiorentina, Sampdoria). El técnico sueco explotó (su fama) con IFK Götemburg en las competiciones europeas. Sus éxitos en Benfica y del prestigio al equipo nacional de Inglaterra. En los años ochenta, ya todos los equipos británicos bebían de la misma medicina. Ordenados atrás y “acogotanto” a sus rivales en su propio campo.

¡LO NUNCA VISTO!
Cristiano, Bale y Benzema trabajando en el sistema defensivo. El portugués cubriendo la zona de Marcelo. El galés como un balancín, arriba y abajo tapando los huecos de Carvajal.
Y Benzema como medio estorbo en las salidas de Busquets por el centro.
Trabajó ¡hasta Kroos!, sorprendiendo con subidas por sorpresa al área. Casemiro, como una escoba, ante la ayuda al compañero, sin perder de vista a Messi, y Modric en tareas múltiples de banda a banda como si se tratara de un trabajo sencillo. Un paseo repetitivo con éxito en la recuperación.
Sinceramente, en el Camp Nou no fue, ni por asomo, ese Real Madrid desnortado, lleno de egos. Más bien parecía un equipo de “obreros” trabajando sin parar por tapar agujeros, con la luz de la luna e inspirados por las estrellas.
Coordinación, apoyo, concentración, triangulación, relevos…



TRABAJO A DESTAJO
Pero todo en un campo cuadriculado por sectores, con líneas juntas, multiplicándose en un gran esfuerzo colectivo.
Un equipo adelantado (15-16 metros, a la línea del área grande), que se aprovechaba al acaparar buena parte del terreno (primera línea) y además el medio campo.
La escasa distancia del equipo (líneas juntas), asimismo, permitía una circulación fluída (recorridos cortos) para las rotaciones entre los jugadores y al mismo tiempo, enmendar cualquier error.
Los sectores  estaban bien definidos: por dentro y por fuera. Cubriendo las bandas y el boquete del centro cubriendo 2X1 en los marcajes. Al hombre en cada sector, y obligando al adversario a no arriesgar y dejar las espaldas descubiertas.
El único que desentonó fue el capitán merengue. Por su actitud peligrosa y sus entradas a destiempo. Ramos se ganó, al menos, cuatro amarillas. Aún así, el benevolente árbitro le mostró la segunda a siete minutos del final del match. (Tendría la hora canaria, tal vez) De cualquier manera, el titular se lesionó de forma inoportuna antes del  clásico (Varane).

DESGASTE SIN PREMIO
Salvo tres o cuatro jugadas puntuales de peligro (entre ellas, el paradón de Keylor Navas a Messi), Barcelona mareó demasiado la perdiz. Quizá, abusando de la posición del balón durante el primer tiempo. Algo que no le preocupaba a su adversario que cerró con llaves todos los caminos al gol. Aceptaba ese dominio virtual, pero acentuaba su intensidad en el sistema defensivo y poblaba la zona central.
Sin Neymar (desaparecido), y Luis Suárez vigilado por Ramos, tan sólo Messi, Iniesta, Busquets y Rakitic intentaron organizar el ataque. Los más importantes en la distribución, y con un pilar (Piqué) en la defensa de tres (Alba no subía por la posición adelantada de Bale).
Una labor poco equilibrada para meterse en la maraña de piernas y lo “pegajoso” del contrincante, que nunca bajó los brazos.
Lionel Messi fue quien más lo intentó, a pesar del marcaje blanco  a pares. Desde la banda o desde dentro. Pero los pases en profundidad serían abortados por los zagueros o volantes merengues.
Entre intento e intento, a veces se soltaban los visitantes por las bandas. Y el juego, en lugar de abrirse fue cerrándose aún más por los tapones en los pasillos y el acierto defensivo de ambos conjuntos. Por eso el juego fue escaso y desabrido. Sin brillo.

Getty Images

CAMBIO INOPORTUNO
Al comienzo del segundo tiempo, sin embargo, se abrieron un poco las ventanas. Llegaría más brisa y más ambición. Y como no aparecían ni Neymar y Suárez, los azulgranas buscaron el disparo de media y larga distancia. Con el paso al frente de Iván Rakitic, puntal en su doble función defensiva/ofensiva.
El despiste de Pepe y la picardía de Piqué abriría el marcador. Pero la alegría duraría poco en el Camp Nou. Seis minutos después, un “deficiente” rechace de Jorge Alba –al intentar despejar- con tal mala fortuna que el balón llegó al centro del área. Una oportunidad de oro que no desperdició Benzema, en media chilena fusiló a Bravo.  
Las intenciones (que no tanteos) pasaron al tajo y se mostró –o por lo menos nos pareció- más fresco Real Madrid que Barcelona. Y llegó el fatídico cambio: Arda Turán X Iván Rakitic, a los  74 minutos.
Precisamente el croata, en su mejor momento del juego abandonó el campo y obligó a Iniesta cambiar a la derecha mientras el turco se situó a la izquierda.
La variante hizo despertar a Real Madrid, que rompería la línea de flotación del equipo azulgrana (zona central) y por ende provocaría cierto desorden en el sistema defensivo ante la ausencia de Rakitic.
De nada valió corregir nuevamente las posiciones de Iniesta/Turán, por parte del entrenador. Ya se había activado el contragolpe de Real Madrid. Más libres y más frescos.
Al final los laterales Jorge Alba y Daniel Alves terminaron por abrir la caja de Pandora, para que llegaran como aviones los delanteros blancos.
Un mal final para Barcelona y una gran reacción de Real Madrid con la finalidad de “matar” el partido en acción individual. 
Hasta el punto que el cuadro merengue pudo golear (igual que Villarreal en El Madrigal) por sus continuadas llegadas -de dos o de tres delanteros- pisando el área local.




PUNTO FINAL
Barcelona no estuvo a la altura de los acontecimientos. Y su entrenador Luis Enrique Martínez volvió a fracasar en dos jornadas seguidas.
Zinedine Zizane le ganó la partida.
¿Por qué?
Primero, por las circunstancias del partido, donde Real Madrid fue más práctico y eficaz en su plan de juego.
El equipo azulgrana, además de marear la perdiz, jugó el clásico con tan sólo tres jugadores frescos: Sergio Busquets, Andrés Iniesta e Iván Rakitic, aunque este último, con molestias.
Ninguno de ellos participó en su selección en las fechas FIFA.
A sabiendas, incluso, que  Barcelona debe medirse con Atlético de Madrid a mediados de la semana próxima, en cuartos de final de la Copa de Europa, aparentemente, su opción (el equipo) ha sido desacertada.
No entendemos cómo después de tanto cacarear sobre las rotaciones “tan necesarias para estar al 100%” y después pone frente a Real Madrid a ocho jugadores cargados de minutos con sus respectivas selecciones nacionales. (Además de viajes, concentraciones y estancias en otros países).
Las consecuencias se podrán comprobar en el match de ida frente Atlético de Madrid.

Aunque las recuperaciones tienen un tiempo limitado.

martes, 22 de marzo de 2016

Simeone/Luis Enrique, ¡vaya papelón!

No reconocen sus errores

Foto.- la vanguardia

Por Miguel Miró
“Por lo menos nos vieron en China”
Irónicas palabras de Diego Simeone, tras la derrota de Atlético de Madrid frente a Sporting de Gijón.
“Lo importante es sumar puntos”
Salió de esta manera al paso Luis Enrique Martínez después del empate Villarreal-Barcelona.
Dos técnicos que quedaron “inmunes” a la crítica en ambos partidos de Liga. Ninguno de los dos reconocieron sus errores ni tan siquiera apoyaron razonablemente a sus pupilos de las críticas.
La culpabilidad no existe entre ellos.
Pasaron de puntillas después de cometer varios disparates ¡mayúsculos! en la 30ª jornada del Campeonato Nacional de Liga.
No es la primera vez, ni tampoco será la última.
Los comentarios* de los matches, todos, en Mas-Media**, no hicieron ninguna mención ni palabra de los errores cometidos por los dos técnicos en cuestión.
Ni en Sporting-At Madrid, ni en Villarreal-Barcelona.
Aunque eso sí hablaron del desgaste físico de los rojiblancos. Y abusaron del verbo para atacar sin compasión al bisoño árbitro murciano Sánchez Martínez y por supuesto a Jeremías Mathieu, para variar. Por su autogol -culpa de su altura y la casualidad- que supuso el empate al submarino amarillo.


SE EQUIVOCA EN ASTURIAS
Diego Pablo Simeone tragó saliva. Sin embargo, el equipo rojiblanco salió perjudicado por la decisión de los horarios y día de los partidos/TV. Fue incomprensible la posición de la LFP.  Especialmente después de jugar 120 minutos intensos frente a PSV el jueves. También es verdad que Diego Simeone reconoció su error en las sustituciones.
Empero, no lo hizo en El Molinón. Cometió el mismo error del match europeo. Cambió a Augusto Fernández desnortado como organizador, y por perder tres balones en el eje que fueron peligro de gol para los holandeses, por otro jugador ofensivo, y recompuso nuevamente el guión cuando dio entrada a Kranevitter (que volvió a perder otro balón favoreciendo la contra del rival, pero luego se asentó como stopper sin sobresalir).
Para el partido de Gijón, Simeone oxigenó al equipo (dejó fuera a Juanfran, Gabi, y a Godin, por lesión), pero volvió a contar con Kranevitter en lugar de Oliver ó Thomas, que sería lo más lógico, teniendo en cuenta su “hambre” de partidos. Cualquiera de los dos hubieran asumido la misión del organizador, pero no el argentino que defraudó en el encuentro de Gijón.
Al mismo tiempo parece un contrasentido que Fernando Torres no fuera titular desde el inicio, al dejar fuera a Ferreira Carrasco. Simeone sabía de antemano -al citar a Gabi y también a Juanfran- que Abelardo iba “a jugar con el crono” esperando la falta “de gasolina” del rival en los últimos 20 minutos.
Y el equipo colchonero volvió a pecar de confianza -como en la final de la Champions ante Real Madrid- pero en fútbol recular no supone ir a encerrarse en “la cueva”, que es un suicidio, sino hasta la línea del área grande.
Para colmo de males también se lesionó Giménez, el segundo hombre del escudo central rojiblanco (Oblak/ Giménez/ Godin), que seguramente no podrá jugar el primer match de los cuartos de final.
Simeone se equivocó cuando pensó que “valía el 0-1” y no previó un “plan B”. Por ese motivo, Atlético de Madrid perdió una ocasión de oro para situarse a tan sólo seis puntos del líder de la Liga en lugar de los actuales 9, tras el empate del equipo azulgrana en Villarreal.

“LOCA IDEA” DE LUIS ENRIQUE
Lo que hizo Luis Enrique Martínez en El Madrigal, no obstante, ha sido mucho más grave.
Un embrollo descomunal. El FC Barcelona —sin exagerar— pudo perder por goleada si aciertan Bakambú, Dennis Suárez, Trigueros, Adrián, Castillejo y Leo, éste último en los últimos ocho minutos. Todos ellos tuvieron ocasiones claras de gol por el desconcierto defensivo azulgrana. 
¡Ha sido un milagro que el match terminara en un empate!
Un verdadero disparate monumental. Nunca visto en el pasado ni tampoco en el fútbol actual.
Por eso ya, a nadie le sorprende estas dichosas rotaciones o ideas alocadas y en caliente de un entrenador novato.
Descolocó a todo el equipo en el campo y favoreció la iniciativa  de su rival, que sacó al terreno a todos sus delanteros.
(En primer lugar, el técnico tendría que haberlo hablado de antemano en el vestuario con cada uno de los jugadores implicados, concretamente seis y aclararle su idea.
De forma seria, clara y precisa. Para que todos estén de acuerdo en la decisión tomada y además para poder despejar alguna duda. Y comunicárselo, inmediatamente después, al resto de los jugadores).
Incluso, si nos apuran, realizar los dos cambios previstos durante el descanso, antes de saltar al campo y de esta forma se hubieran solucionado los posibles malentendidos.
Luis Enrique Martínez hizo dos cambios. En eso estamos todos de acuerdo. El primero, Mathieu por Piqué (53´) a ocho minutos del comienzo de la segunda parte del encuentro y dos minutos después (55´), el segundo: Alves por Arda Turán. Dicho de esta forma parece normal, tanto Turán como Piqué tenían tarjeta amarilla. Algo que puede parecer lógico por el próximo clásico ante Real Madrid.


Vox Populi

DOS SALIDAS: CUATRO MODIFICACIONES 
Sin embargo, la realidad fue otra muy distinta. El entrenador asturiano hizo, además de las salidas de Gerardo Piqué y Arda Turán…¡CUATRO CAMBIOS! de posición en el equipo y varió de un soplido (3 minutos) todo el sistema defensivo.
Ni en los entrenamientos se producen estas cuestiones.
¿Cuatro cambios? ¿Se trata de una broma?
Mascherano pasó a la derecha de la zaga (Piqué) y Mathieu se situó en su zona del argentino (la izquierda). Alves se colocó como lateral derecho, su posición habitual y Sergio Roberto pasó a jugar de interior izquierdo.
El problema se produjo en la última línea de zagueros. Sin tiempo para el “calentamiento” y completamente en frío.
¡Con el segundo tiempo ya empezado!
Además, le costó bastante adaptarse a Sergio Roberto otra vez en el centro del campo (de lateral a volante) en los relevos-presión.
Se llegó a marear con dicho invento hasta Sergio Busquets en su doble función por delante de la zaga y tras comprobar la reacción inmediata de Villarreal, al divisar los agujeros que dejaba  la última línea azulgrana.

INJUSTAS CRÍTICAS A MATHIEU
Mascherano, al jugar en el lugar de Piqué dejó de ser el “full-back” y tuvo libertad para subir más. Esto hizo que quedara solo atrás Jèrémy Mathieu como Gary Cooper en “Solo ante el peligro”, porque Alves no volvía (sí lo hacía Sergio Roberto antes como zaguero lateral) y Jorge Alba, muy adelantado, se olvidaba de cubrir la banda izquierda.
Por tanto, el zaguero francés no tuvo ninguna culpa del primer gol de Villarreal, aunque intentara impedir la llegada de tres delanteros locales. Tampoco fue responsabilidad suya (el sector es de Jorge Alba y estaba ausente) cubrir el despeje de Bravo hacia la izquierda que aprovechó el marfileño Bakanbú.
El autogol de Mathieu fue, igualmente, cuestión de mala suerte  (le rebota en el pecho y nada puede hacer), al estar en el sector derecho, por las circunstancias de tener más “altura” que Mascherano en los tiros a balón parado (corner).

TELEVISIÓN: ENGAÑA

Cualquiera que sepa algo de fotografía deberá saber que la imagen, según el enfoque, junta (aunque estén a 1m) o separa  (gran angular) a dos jugadores según el ángulo de la cámara. El penal a Neymar es claro porque el brasileño desplaza el balón a la derecha y es imposible que Asenjo no se enrede con sus piernas en la atajada.
El meta lograría hacerse con el balón en el segundo intento a una distancia de 1 metro y pico de distancia.
Lo mismo sucede con la primera tarjeta amarilla a Piqué que, en ningún momento le da el balón en el  brazo. Asimismo, la acción del internacional en la “barrida limpia” al delantero rival y al caer el balón le pega en la mano. No hay intención, a pesar la insistencia de los comentarios “un tanto exagerados” (caso de García Toral, expulsado por el cuarto árbitro, que dio un mal ejemplo en la Sala de Prensa) y otro tanto en los periódicos deportivos.
No defendemos al árbitro que, sin motivos, intentó que no se le fuera el match de las manos utilizando el uso y abuso de la tarjeta. Una verdadera estupidez, porque el juego fue limpio, sin mala intención e inmaculado.
No ha sido normal que mostrara 8 amarillas a Villarreal (5 en la primera mitad de una “tacada” y 3 en la segunda) y tres a Barcelona. Es nuevo en la farándula, aunque debería ser más prudente con el abuso de cartulinas.

martes, 8 de marzo de 2016

F-1/ Creemos en Fernando Alonso ¿y usted?

Su destino, truncado: Mercedes

Por Miguel Miró
Existe una idea frenética -tal vez histérica- de creer que un bólido de carreras de Fórmula 1 se hace como los churros. Los mismos churros que nos sirven, junto al chocolate caliente las madrugadas en los bares de Madrid. La impaciencia ha llegado a tales extremos que hasta los propios jefes dicen, sin sorna:
—Lo quiero pronto, lo más rápido posible.
—¿Para dos semanas?
—No; lo quiero para ayer.
Recuerden, por dar ejemplo, la gran cocina francesa: un plato exquisito necesita más de cinco horas y otras dos horas de preparación.
Son tantas las majaderías, estupideces.. que hemos leído desde hace un año, y nadie, con un poco más de tacto y recato se le ocurriera explicar en pocas palabras:
Un coche de carreras, teniendo en cuenta la complejidad, y la cantidad de personal -especialmente, ingenieros- que se necesita es bestial. Cada pieza y cada prueba para conseguir la sincronización del motor. Y los kilómetros que hay que recorrer desde Japón al Reino Unido. Hasta que decidieron centrarse en un punto determinado para concluir un McLaren-Honda competitivo.
Además, muchos olvidan que la dirección del Grand Prix prohibió su primer bólido, ya que su motor no cumplía el reglamento de la competición.





TRES AÑOS PARA “EXPLOTAR”
Acaso, no saben que la escudería Mercedes, hoy líder de la F-1, antes de llegar a las pistas para competir en condiciones ¡Necesitó tres largos años! para ganar en los circuitos.
Además, sólo basta con mirar los resultados de Michael Schumacher y Nico Rosberg, mientras Red Bull se los comía con patatas (incluso con maniobras raras y motor Renault) Ahí están los cuatro los títulos seguidos de Sebastián Vetel.
Estamos seguros que nadie recuerda ¡cuántas cajas de cambios rompió Schumacher en Ferrari!, hasta llegar a convertirse en un gran as del volante.
¿Para ayer?
—Como si las ideas se cocinasen en el microondas.
Asimismo, para variar, le gastan bromas pesadas a Fernando Alonso. Y es criticado y vilipendiado por los Medios.
Menos mal que el piloto español tiene buen sentido del humor y mantiene su Norte (su objetivo) en la cabeza. Y la ambición  de ganar y divertirse en su monoplaza. Por ese motivo no quiso renovar por Ferrari. El bi-campeón rechazó la oferta (hasta 2019) porque se encontraba encorcetado, a pesar de la grandeza y prestigio de la gran escudería italiana.





HISTORIA JAMÁS CONTADA
El “ayer” de Fernando Alonso tiene otra historia jamás contada. Quien entusiasmó a la escudería Mercedes Benz volver a la competición, en lugar de continuar con Mclaren fabricando sus motores, tiene nombre y apellido: 

Emilio Botín.
Una relación directa y estrecha, durante los éxitos de Red Bull y Sebastián Vetel, con los principales responsables de la firma alemana.
Los palcos VIP, a pesar de la rigurosa seguridad del Grand Prix, discurren los secretos más impactantes, y no sólo entre altos dirigentes de las finanzas. No era difícil comprobarlo.
El ex banquero de Grupo Santander, Emilio Botín estuvo siempre acompañado por altos cargos de Mercedes, y también con López-Schüman.
Y todos sabemos que Fernando Alonso ha sido desde siempre la “marca” preferida del Banco de Santander y Botín. Como un Turing-Pro de la firma.
El problema surgió cuando falleció Emilio Botín por un ataque de corazón a la edad de 79 años (10 septiembre de 2014).  Todo el plan se truncó. Su pretensión: juntar una dupla Alonso-Schumacher como los pilotos estrellas de la escudería alemana. 



BOTÍN: APOYA A MERCEDES
El apoyo de Emilio Botín a la escudería Mercedes fue casi total. Además, confiaba en su lanzamiento y su viabilidad, durante los muchos contactos que mantenía con los responsables germanos e ingleses.
Sólo había que rodar unos años para adquirir experiencia (además de paciencia), ganar el premio de constructores y confiar en un experto en los mandos de la escudería-plata (el británico Ross Brawn). Emilio Botín, siempre había tenido instinto de negociador, ideas de ganador y algo de visionario.
Quizá, por este motivo, no nos sorprendiera el intento de trueque de Mercedes-Ferrari de sus “dos espadas”: Fernando Alonso por Lewis Hamilton. Algo que no se concretó al negarse Ferrari.
Ocurrió precisamente hace dos años (2014, el año fatídico de la muerte del banquero cántabro). Ross Brawn sabía, de primera mano, las cualidades del español. Precisamente, un año antes de que Mercedes “rompiera” todos los registros de la Fórmula 1.
Además, Mercedes-Ross no estaba del todo satisfecho por las excentricidades de  su compatriota Lewis Halminton.
Tampoco nos sorprendió las palabras del piloto español en Montmeló: “Me habría gustado compartir equipo con Michael Schumacher porque era el más fuerte. Tenerle al lado hubiese sido interesante”.




FERNANDO, SINCERIDAD
“Yo firmé por McLaren-Honda a finales de 2014 esperaba otra cosa. Un año 2015 no para ganar, pero sí para divertirme. Y el año pasado fue difícil porque teníamos muchos problemas. Salíamos a la carrera como si fuese un test, con el motor a un 70% de potencia. No era plan de retirarse antes de salir. Es impotencia para un piloto y fue más duro de lo esperado, pero aún así hay que quedarse con lo positivo”, bisbisó.
Con respecto al comienzo de la temporada, allá en la Antípodas, a priori es optimista. Y sería bueno estar en la tercera fila de salida. Considera que el nivel ha mejorado. Los monoplazas de Red Bull, Williams, Toro Rosso y cuidado con Force India. Para él, meterse en ese grupo sería un salto grande y asegura que va a intentarlo.
Según él Mercedes está en otra liga, en otro escalafón. Tendría que suceder una catástrofe para que no ganen. Y él espera, más tarde o más temprano, con la posición cercana al podio.
Alonso, corrigen la diferencia entre McLaren/Honda vs. Mercedes
“Es una barbaridad decir que son 100CV o 200CV de potencia. No; no son 100 ni 200 respecto a Mercedes. Como mucho estamos entre 30 y 80 CV por detrás”.



“¡NO TENEMOS ORGULLO DE PAÍS!”
No se muerde la lengua…
”No tenemos el orgullo de país que tienen en otros sitios. Por supuesto que me da rabia. Es mi país, el orgullo que llevo yo dentro, pero sí que tenemos cosas muy nuestras y lo notas más cuando estás en el extranjero”.
“Creo que mostramos poco cariño por nosotros mismos, no tenemos el orgullo de nuestro país que tienen en otros sitios, intentamos destruirnos, y no digo sólo por deporte”.
“Cuando estás en el extranjero y regresas  a tu país ves que repetimos ciertas manías, ciertas cosas....somos muy nuestros en España, y esto, sinceramente, me duele”.



TALENTO/GANAR
"Quizás no sea el que más talento tiene ni el mejor en pista seca ni el mejor en mojado o el mejor en Mónaco, pero en las mismas condiciones de coche y pista llegado el momento yo ganaría".
"No hay ningún piloto en la parrilla que entrene, trabaje o disfrute más que yo. Llevo 16 años en Fórmula 1 y siempre he ganado a mis compañeros con el mismo coche. Mientras ellos comen yo estoy con los ingenieros, cuando ellos duermen yo estoy analizando la salida... Y esa ha sido mi gran fuerza".

FERRARI/MERCEDES
"Montezemolo no sabía que contestarme. ¿Por qué? Simplemente porque ningún piloto le ha dicho jamás que quisiera irse de Ferrari".
"Yo me senté con él en el despacho y no sabía que contestarme cuando le dije mi decisión. Quería que renovara hasta 2019. Le dije, 'presidente' es que vamos a estar tres/cuatro años más siendo segundos y no se alegra nadie, parece poca cosa. No me arrepiento de lo que hice. Si hubiera aceptado hubiese supuesto acabar mi carrera deportiva en Ferrari y seguramente sin ganar nunca. Me costó mucho tomar la decisión y fue dura para ambos, pero le repito… no me arrepiento”.
"Claro que hubo intento de trueque con Hamilton, hasta nos sentamos a hablarlo en una reunión. Hubo conversaciones. No sé, sinceramente, si Lewis lo sabía. No obstante, Ferrari no aceptó y luego intentó mi renovación, pero no me interesó”.
"Siempre quieres estar donde está el mejor coche y ese es Mercedes, yo estoy ahora donde me intentan hacer feliz y soy feliz”.



McLAREN/HONDA
"No hay ningún coche en España mejor que mi McLaren"
“Sigo recibiendo mucho más cariño en España que fuera y cada vez llega con mejor humor al que le para y le suelta que si le presta su coche de calle.
"Me gustaría haberles sentado en un banco a que vieran un paso por curva del Mclaren-Honda, incluso el del año pasado. En los garajes de España no hay ningún coche mejor que mi McLaren".
"Tenemos un equipo muy joven y muy talentoso, pero con poca experiencia en F1. El 80% del team Honda son japoneses jóvenes con nuevas ideas, pero con poca experiencia. Hay charlas con ellos muy divertidas porque tienen una filosofía muy distinta de entender las carreras".

miércoles, 24 de febrero de 2016

Triángulo problemático de la selección española

Fútbol/The Teapot
 

Por Miguel Miró
La selección nacional española está obligada a renovarse para la Eurocopa de Naciones que se disputará en Francia este año. Vicente del Bosque tendrá que dar varios pasos determinantes, para intentar una victoria -como vigente campeón- en la tradicional  competición continental. No sólo para confirmar que España se mantiene “viva” en el fútbol mundial, sino también para hacer olvidar las decepciones pasadas.
El primer problema que tiene el seleccionador es el triángulo defensivo: Iker Casillas, Gerardo Piqué y Sergio Ramos. No es cuestión de favoritismos. Ahora toca dar una vuelta de tuerca para evitar que se produzcan nuevamente los problemas que surgieron en la línea de zagueros desde la Copa Mundo FIFA 2014 y la serie de clasificación para la Euro de Francia.
Y todos sabemos que no es lo mismo: Piqué-Puyol, que Piqué-Ramos y confía el selección confía en los posibles recambios.
Asimismo, el problema se ha convertido en un problemón enquistado. No tiene nada que ver la camiseta que visten, ni nada que se parezca. A pesar de las flores (con espinas, por supuesto) en los Medios de ambos protagonistas.
Debemos ser claros y concisos: Piqué y Ramos no se hablan desde el Mundial de Brasil, más bien se “aguantan”. Las gracietas del azulgrana a través de las redes sociales fueron cortadas de raíz por Del Bosque. Y la performance del madridista en la presente temporada tampoco convencen a nadie, y menos al seleccionador que busca un recambio de un zaguero zurdo-zurdo como Carlos Puyol.
El caso de Iker Casillas sigue siendo embarazoso. Por los ataques a discreción de la Prensa Deportiva. Y también porque hasta el mejor guardameta español (desde Ricardo Zamora a José Ángel Iribar) han tenido errores… como los máximos goleadores, de los que no se mofan.
Las chirigotas son graciosas en los carnavales, pero resulta que el tema-Casillas parece un contrasentido. Aunque la opinión es libre para todos, incluso para el aficionado-masa.
Del Bosque habló con Gerardo Piqué y Aymeric Laporte. Intentará convencer al francés para que se nacionalice y poder jugar con la selección española. También el técnico sigue en contacto con Iker Casillas. Aunque tiene recambios, puede que siga siendo el capitán en el equipo nacional.

Fábregas la borda "a lo Xavi" en Chelsea



Fútbol /the teapot

Por Miguel Miró
Lo que no supo hacer el acomplejado José Mourinho lo hizo, desde el primer momento, Gus Hiddink en el club londinense de Chelsea. El holandés, repescado por Abranovich -siempre se acuerda de él cuando tiene problemas- ve el fútbol como experto y tiene una perspectiva mucha más amplia. Muy diferente al luso que siempre se comporta como una persona inestable y casi siempre disfraza su complejo de inferioridad. (Ver libros de psicología).
No se necesita ser experto para darse cuenta.
Hiddink habla poco, lo justo. Tiene una experiencia intachable como profesional y sabe revertir cualquier situación confusa, producto del caos. Además, sabe bastante de psicología, cómo resolver problemas individuales, de grupo y, lo más importante sabe bastante de fútbol.
¿Los jugadores de Chelsea han resucitado?
Por supuesto que no. Prácticamente es el mismo plantel de la temporada pasada, tras ganar “ellos” la Premier League (que no Mourinho).
¿Entonces?
Guus Hiddink habla el mismo idioma de los jugadores. Así de sencillo. Analiza la situación con cada uno del plantel y después  en reuniones conjuntas. Busca los planes de juego, según las características de los jugadores, y hace varios retoques en sus respectivas posiciones.
Y en cada partido, lee con claridad el punto flaco del rival.
Todo parece sencillo para sacar al equipo azul del descalabro y la confusión.
No decimos nada que no sea cierto. Se pudo comprobar. Cualquiera habrá visto a Chelsea en el Parque de los Príncipes frente a Paris St Germain en la Copa de Europa.
Un equipo compacto y bien coordinado. Con la particularidad y  armas necesarias para contrarrestar a su encopetado rival. Le jugó de tú-a-tú y de haber acertado en sus ocasiones de gol, incluso ganar el match.
Esto que decimos no es una utopía, teniendo en cuenta el equipazo que tiene PSG que dominó las tres cuartas parte del match. Y está, en estado de gracia, bajo la batuta de Blanc, un gran estratega.
Pero el partido se jugó en base a los volantes y la inspiración de los delanteros. Tal vez por ello, Blanc (1-3-4-2-1) sacrificó a Matuidi junto a Thiago Motta y Verrati. Reforzó la zona central y arriesgó al dejar tres hombres atrás (todos centrales: Thiago Silva y Marquinhos, en la izquierda y David Luiz, a la derecha).
Hiddink no varió su apuesta (1-4-2-3-1) y puso a trabajar a todo el equipo en defensa y ataque.
Bajó a la segunda línea William y Pedro a “tapar bandas” y desdoblarse continuamente.
Sin embargo, Chelsea dispuso un laboratorio en el eje del campo a dos jugadores prodigiosos que se complementan: Fábregas y Obi Mikel, que marcó el gol del empate.
Aunque sobresalió más el español por su temple y su cabeza fría, que nos hizo recordar a Xavi. Por su inspiración y visión clara de cada jugada. Hasta llegó la sorpresa: cesiones a ras de césped y entre líneas.
Se ganó los galones y su gran personalidad de líder en un equipo británico que nunca se dio por vencido.
Hasta tal punto que prácticamente Francisco Fábregas llegó a anular la exquisita técnica del brasileño Thiago Motta, motor  importante del equipo parisino, y a sus escuderos en la zona de elaboración del juego.

domingo, 21 de febrero de 2016

Cada vez más se parece a Van Gaal

Luis Enrique: ¡pato mareado!


Por Miguel Miró
No sabemos si hablar del Principio de Peter
o sobre la teoría del disparate.
Luis Enrique cada vez más se parece a Louis Van Gaal que no sabe -nunca supo- gestionar a un equipo plagado de estrellas.
El holandés, como era previsible, se está cargando el prestigio de Manchester United, como antes lo hizo el escocés David Moyes. Una aventura muy peligrosa que ha tomado el asturiano Luis Enrique Martínez, sino se remedia antes, con el FC Barcelona.
El entrenador azulgrana fue a su bola. Subestimó a Las Palmas y dejó “malherido” a Sergio Roberto al situarlo en la posición de Sergio Busquets. A sabiendas que Mascherano y Rakitic -que ya lo había hecho en Sevilla- son los más capacitados para la doble función (defensiva/ofensiva) por delante de la defensa.
Además, hizo otros experimentos: una nueva pareja de zagueros. Mascherano (derecha) y Mathieu (izquierda) al estar sancionado Piqué. Sin contar para nada con Bartra, que era lo más lógico en la posición de zaguero derecho.


MARTINO PERDIÓ LA LIGA
Tal vez, Luis Enrigue Martínez pensara que “iba a cambiar las leyes elementales del fútbol” o parece un “pato mareado” por las dichosas rotaciones. Una idea absurda -si no se hace bien- del segundo entrenador de Gerardo Martino. ¿Se olvidó Luis Enrique cómo terminó el técnico argentino? Perdió la Liga en el último match y fue destituido.
Perdió, en fin, una temporada por las tortuosas rotaciones.
Los equipos se construyen de atrás para delante. El guardameta gana confianza cuando tiene una buena defensa, los zagueros se encuentran arropados por los volantes y los delanteros por la colaboración de los centrocampistas.
El técnico azulgrana, tal vez pensó que los delanteros iban a resolver la papeleta sin la necesidad de tener un respaldo de las demás líneas. Un error monumental.
Además dejó “tocado” a Sergio Roberto, bloqueado en su nueva posición en el campo.
Y otra ley que es irrefutable en el fútbol:
“Los partidos los ganan los jugadores”.
Algo que siempre repitió Alfredo di Stéfano y agregaba:
“El técnico sólo tiene un 10% de los éxitos”.


NO ES LA PRIMERA VEZ…
El técnico de Barcelona -que parece no tener conversación con los jugadores en la “cocina”, algo fundamental en cualquier equipo- va a su bola igual que su ayudante y ¡así les va! La orquesta, aunque gane partidos… también desafina.
Abrazados a una flor y puede que mañana se marchite.
A la larga o a la corta llegarán malos tiempos, si no se remedian los dislates… que se amontonan o se tapan con los resultados.
Luis Enrique Martínez, que cuando llegó se preocupó del sistema defensivo, en la presente temporada hizo un disparate detrás de otro. Probando, probando en plena competición.
Hay muchos ejemplos y no es la primera vez.
Los errores y horrores que hizo en la Supercopa de Europa ante Sevilla (también los hizo Unai Emery, todo hay que decirlo), antes del comienzo de la temporada.
Por supuesto: los nueve goles (5-4) del partido “dejaron de lado a todos los fallos cometidos desde el banquillo”.


COLADERO IZQUIERDO
Lo más lamentable ha sido la banda izquierda del equipo, al adelantar demasiado a Rafinha y no cubrir la posición defensiva,  y ausente Alba dejaron “completamente vendido” a Mathieu. Tras el desgaste del brasileño puso a Sergio Roberto que, pese al 4-1 en el marcador, tampoco bajaba a cubrir la banda de Jorge Alba en tareas ofensivas.
Por ese pasillo llegó el descalabro y empató el Sevilla, después de que Reyes encontrara el “agujero” que abrió el melón. El equipo blaugrana acusó el golpe. No le dio tiempo a reaccionar, después de la intensidad y desgaste físico del inicio del segundo tiempo del match. 
A posteriori, en vez de defender al zaguero francés, que no tenía la culpa, Luis Enrique le dejó en evidencia al quitarle del equipo. De forma fulminante y sin dar explicaciones. Cruz y raya, como después pasaría con Vermoelen, que tampoco le gusta.
(El técnico del Sevilla, que también tiene una flor, tenía bajas en defensa. Mareó tanto la perdiz, que la retaguardia se apoyaban demasiado unos a otros y parecía el “camarote de los hermanos Marx”. Aún así, la primera opción terminó en gol. Pero seguían amontonados, sin confianza en los zagueros. Su reacción fue el pasillo de nadie que descubrió Reyes)
Con respecto a la Supercopa de España, Luis Enrique se pasó de frenada (demasiado suplentes) en San Mamés y terminó trasquilado.



EXPERIMENTOS: MATCHS OFICIALES
Las rotaciones y sanciones -y la suma de partidos en tres días- provocaron incoherencias peligrosas. Algunas le salieron bien, como el caso de Aleix Vidal o Sergio Roberto, de lateral derecho, y en las demás le ayudó la flor.
Mascherano-Vermaelen en la zaga, cuando el argentino estaba agobiado por los problemas con Hacienda. Mascherano delante de la defensa. Mascherano otra vez a la izquierda de Piqué.
Mascherano-Mathieu y Mathieu-Vermaelen (dos zurdos) en el match de Las Palmas, y otras lindeses que tienen mareado a Arda Turán -pegado a la línea de cal derecha/izquierda- y al pobre de Rakitic, que empezó de volante derecho pegado a la banda o a la izquierda, y primorosas carreras de 80 metros (ida y vuelta) como volante sorpresa que le dejaba con la lengua fuera…
Tampoco apoya a Vermaelen que está molesto por sus desaires, en lugar de justificar y apoyar algunos errores puntuales.
Podríamos seguir… pero los caprichos de Luis Enrique Martínez, le pueden dar sudores y sorpresas en lo que resta de temporada.
Especialmente las rotaciones.
Las hace al boleo y el equipo se resiente. Las rotaciones tienen que ser las justas, sin desarmar el esqueleto del conjunto. Hasta tal punto marean a los jugadores. Como a Lionel Messi, en el estadio de Las  Palmas, dudaba si jugar arriba o en el centro del campo para ayudar a los volantes.